miércoles, 29 de abril de 2020

ESTUDIO SOBRE FILIPENSES 4:12-13



ESTUDIO SOBRE FILIPENSES 4:12-13

Leamos el pasaje:

“(12) Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.  (13)  Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.
 Flp 4:12-13 RV1960 .

El apóstol solía estar en cadenas, prisiones y necesidades, pero en todo aprendió a estar contento, a llevar su mente a ese estado, y aprovechar el máximo de eso. El orgullo, la incredulidad, el vano insistir en algo que no tenemos y el descontento variable por las cosas presentes, hacen que los hombres estén disgustados aun en circunstancias favorables.

Oremos por una sumisión paciente y por esperanza cuando estemos aplastados; por humildad y una mente celestial cuando estemos jubilosos. Es gracia especial tener siempre un temperamento mental sereno. Cuando estemos humillados no perdamos nuestro consuelo en Dios ni desconfiemos de su providencia, ni tomemos un camino malo para nuestra satisfacción. En estado próspero no seamos orgullosos ni nos sintamos seguros ni mundanos. Esta es una lección mucho más difícil que la otra, porque las tentaciones de la plenitud y de la prosperidad son más que las de la aflicción y la necesidad.

El apóstol no tenía la intención de moverlos a dar más, sino exhortarlos a una bondad que tendrá una recompensa gloriosa en el más allá. Por medio de Cristo tenemos la gracia para hacer lo que es bueno, y por medio de Él hemos de esperar la recompensa; como tenemos todas las cosas por Él, hagamos todas las cosas por Él y para su gloria.

Miremos la opinión de Tomas de Aquino:

La humildad unas veces significa cierta virtud: "el que se humilla será exaltado"; otras, abatimiento, abyección: "humillaron (apretaron) con grillos sus pies" (Sal 104,18). Y así habla aquí diciendo: "sé padecer humillaciones", esto es, soportar medidamente, como conviene, la abyección. Y porque a los hombres con las riquezas se les suben los humos, y con la pobreza se les bajan, por eso a la abundancia la llama exaltación. Y de entrambas partes hay peligro, pues con la abundancia engríese el ánimo contra Dios y con la pobreza queda deprimido. Por eso dice Salomón en los Proverbios 30: "no me des ni pobreza ni riquezas". Pero mejor lo dice el Apóstol, porque en un caso o en otro sabe gobernarse virtuosamente, y esto dondequiera, es a saber, en todo lugar, negocio, estado y condición; "estoy ya hecho a todo y lo he probado todo" (2Co 6).

- "Todo lo puedo en Aquel que me conforta". Pone la causa de su constancia diciendo: "todo lo puedo"; como si dijera: no pudiera soportar estos insultos y oprobios, a no confortarme la mano de Dios (Ez. 3; Is 40). Más, pues estás hecho a pasar necesidad, ¿por ventura te sobró de lo que te mandamos? No, porque, aunque sepa "padecer penuria", que es una virtud, no por eso han de retirarme el socorro (Rm 12; He. X). Está, pues, clara la causa.”

Dice pues: no me da miedo la pobreza, pues he aprendido a contentarme con lo que tengo. No hay cosa que ponga más de manifiesto la estatura de un perfecto sabio como el saber navegar con cualquier viento, (estar de temple a todas horas y en cualquier estado). Que así como el buen capitán maniobra con cualquier ejército según su condición; y el buen curtidor con cualquier cuero curte muy buenas suelas; así es perfecto el que sabe acomodarse al tiempo, de suerte que ni por estar en la cumbre se le suba, ni por yacer en lo más hondo se deprima. Por lo cual dice: "pues he aprendido" (Is 50). Bástame con lo poco si eso tengo, y si mucho, sé responder como el eco al mismo tono. Y así se explica diciendo: "sé vivir en pobreza y sé vivir en abundancia".

Pablo se acostumbró a vivir en cualquier circunstancia contento y feliz, en Cristo. “a contentarme en cualquier condición”(Versículo 11). Contentarme—El griego, lit., expresa “independiente de otros, y teniendo suficiencia en uno mismo”. Pero el cristianismo ha elevado el término por encima de la arrogante “autosuficiencia” del pagano estoico al contentamiento del cristiano, cuya suficiencia no está en sí mismo, sino en Dios (2Co_3:5; 1Ti_6:6, 1Ti_6:8; Heb_13:5; cf. Jer_2:36; Jer_45:5). Muy pocas personas -- aun en la iglesia -- han aprendido este secreto con respecto a la prosperidad y la pobreza.

Vemos en seguida la diferencia entre los estoicos y Pablo. Los estoicos decían: " Aprenderé a ser autosuficiente mediante un acto de mi propia voluntad.» Pablo decía: " Todo lo puedo arrostrar gracias al Cristo Que me infunde las fuerzas.» Para los estoicos, la autosuficiencia era un logro humano; para Pablo era un don divino. El estoico era auto-suficiente; Pablo era Dios-suficiente. El estoicismo fracasaba porque no era humano; el Cristianismo triunfa porque está enraizado en lo divino. Pablo podía arrostrar cualquier cosa, porque en toda situación tenía a Cristo; la persona que camina con Cristo puede arrostrarlo todo.

Miren el interesante punto de vista de Charles Spurgeon:

Saber en todo momento ser rico

“Hay muchos que “saben estar humillados”, pero que no han aprendido cómo “tener abundancia”. Si son colocados en la cima de una montaña se marean y caen de inmediato. El cristiano deshonra más a menudo su profesión en la prosperidad que en la adversidad.

Es peligroso ser próspero. El crisol de la adversidad es Una prueba menos severa para el creyente que el refinamiento de la prosperidad. ¡Cuánta debilidad de alma y cuánto descuido de lo espiritual nos ha venido a través de las mercedes y abundancias de Dios! Empero, no debe necesariamente ser así, pues el apóstol nos dice que él sabe cómo tener abundancia. Cuando tenía mucho, sabía cómo usarlo.

La gracia abundante lo capacitaba para poseer abundante prosperidad. Cuando su barco iba viento en popa, lo cargaba con mucho lastre, y así flotaba. Se necesita más que habilidad humana para llevar la rebosante copa de gozo mortal con mano firme. Sin embargo, el apóstol había aprendido aquel arte, pues dice: “En todo y por todo estoy enseñado, así para hartura como para hambre”. Saber cómo estar hartos es algo que solo Dios puede enseñarnos. Los israelitas estuvieron hartos una vez, pero, con la carne aún en sus bocas, la ira de Dios vino sobre ellos. Muchos han pedido bendiciones solo para satisfacer la codicia de sus corazones.

Aquellas personas que solo navegan en un barco pequeño por un lago no tienen historias que contar acerca de aventuras en el mar. Pero el que va a escribir un libro acerca de viajes largos debe viajar muy lejos de la tierra y contemplar el mar en tiempos de tormenta así como de calma. Quizá te convertirás en un cristiano experimentado; darás gran honor a Dios al ser el medio de consuelo para otros que serán probados de manera similar a como tú lo fuiste.

Te prepararás para ser un héroe y eso no puede lograrse excepto por medio de penas grandes y amargas que te sobrevengan. Creo que entre nosotros hay algunos a quienes Dios no puede confiarles mucho gozo. La cabeza se marearía si se le pone en un pináculo muy alto y se volvería orgullosa y autosuficiente y por lo tanto se destruiría. Dios no mataría a sus hijos con caramelos como tampoco lo haría con amargura. Cuando lo necesiten tendrán un tónico, pero si el tónico es tan amargo que pareciera que no pueden tomarlo y seguir viviendo, el Señor les quitará el tónico o les dará alguna dulzura deliciosa que quite todo el sabor amargo.”

CONCLUSIÓN:

En todo y por todo Pablo había aprendido el secreto, lo mismo de estar saciado que de tener hambre, lo mismo de tener abundancia que de padecer necesidad. ¿Y cómo había aprendido el apóstol esta lección? Sencillamente de esta manera: estaba confiado en que estaba en la voluntad de Dios. Sabía que, estuviese donde estuviese, o se encontrase en la circunstancia que fuese, estaba ahí por disposición divina.

Si tenía hambre, era porque Dios quería que tuviese hambre. Si estaba saciado, era porque así lo había planeado su Señor. Ocupado con fidelidad en el servicio de su Rey, podía decir: «Sí, Padre, porque así fue de tu agrado». El apóstol tenía fortaleza para soportarlo "todo" (vv.Flp_4:11-12), y esto incluía tanto las dificultades como la prosperidad en el mundo material. “En Cristo que me fortalece”. La palabra griega que se traduce "fortalece" significa "poner poder adentro". Gracias a que los creyentes están en Cristo (Gál_2:20), Él infunde en ellos su energía para sustentarlos hasta que reciban alguna provisión (Efe_3:16-20; 2Co_12:10). No tenía Pablo esta fuerza como resultado de cierta capacidad innata, ni tampoco por la excelencia de la resolución mental, sino que derivaba de su relación íntima con Cristo.


sábado, 25 de abril de 2020

ESTUDIO SOBRE LUCAS 4:16-21



ESTUDIO SOBRE LUCAS 4:16-21

Leamos el pasaje:

“Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer. Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito:

El Espíritu del Señor está sobre mí,
Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres;
Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón;
A pregonar libertad a los cautivos,
Y vista a los ciegos;
A poner en libertad a los oprimidos; A predicar el año agradable del Señor.
Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él. Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros”.

(Luc 4:16-21 RV1960)



En Nazaret, la ciudad donde había transcurrido su infancia y juventud, Jesús iba regularmente a la sinagoga cada sábado. Había otras dos cosas que leemos que hacía con regularidad. Oraba con regularidad (Luc_22:39) y era Su hábito enseñar a otros (Mar_10:1). En una visita a la sinagoga, ... se levantó a leer de las Escrituras del AT. El asistente le entregó el rollo sobre el que estaba escrita la profecía de Isaías. El Señor desenrolló el volumen abriéndolo por lo que conocemos ahora como Isaías 61, y leyó el versículo Isa_61:1 y la primera mitad del versículo Isa_61:2. Este pasaje siempre había sido reconocido como una descripción del ministerio del Mesías. Cuando Jesús dijo: Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír, estaba diciendo de la manera más clara posible que Él era el Mesías de Israel.

Observemos las implicaciones revolucionarias de la misión del Mesías. Él había venido para afrontar los enormes problemas que han afligido a la humanidad a lo largo de la historia:

La pobreza. Para predicar el evangelio a los pobres.

Pobres literales y pobres en espíritu, los mansos y humildes. Evangelio significa “buenas nuevas” o “nuevas alegres”. Parece que los pobres estuvieron más dispuestos a escuchar a Jesús. Su necesidad los dirigía al Salvador. Nadie, rico o pobre puede encontrar a Jesús hasta que se dé cuenta de su destitución espiritual, busque a Cristo y confiese su necesidad.

Dolor. A sanar a los quebrantados de corazón.

“Significa romper en pedazos, quebrantado de corazón, y frecuentemente también el cuerpo. Es conmovedor pensar que Jesús sentía como su misión recomponer corazones quebrantados como trozos de vasos de barro cocido, una verdadera obra de rescate. Jesús los recompone y los libera de sus limitaciones” (ATR). Desde luego, para hacer esto tenía que perdonar pecados (Mar_2:5; Luc_8:48). Al buscar a los perdidos Jesús era el Médico que buscaba enfermos (5:31).

Esclavitud. A proclamar liberación a los cautivos.

Especialmente a los esclavizados por el pecado y Satanás. La expresión es reminiscente de la cautividad babilónica.
Sufrimiento. Y recuperación de la vista a los ciegos.

Tanto física como espiritualmente. Un momento de reflexión les revelará a Cristo en los dos aspectos de su ministerio impartidor de luz. Jesús abrió los ojos de los que estaban ciegos físicamente, pero su gran propósito era abrir ojos espirituales, pero primero éstos tenían que reconocer que estaban ciegos, Jua_9:39.
Opresión. A poner en libertad a los oprimidos.

Los que han sido heridos por la calamidad o pecado. La libertad del pecado es segura y completa; la liberación de la calamidad o dificultades implica, o bien ser librados de la causa de ellas, o gracia para soportarlas.

Añado este análisis que hizo Charles Spurgeon:

“Ninguno, excepto Jesús, puede liberar a los cautivos. La verdadera libertad viene solo de Él. Es ésta una libertad justamente otorgada, pues el Hijo, heredero de todas las cosas, tiene derecho a libertar a los hombres. Los santos veneran la justicia de Dios, que ahora es asegura la salvación. Esta libertad fue comprada a un precio elevado. Cristo habló de ella con su poder, pero la compró con su sangre. Él te hace libre, pero a costa de su prisión; te libertó porque El llevó tu carga; te pone en libertad porque El sufrió en tu lugar. Pero, aunque esa libertad la compró a un precio elevado, te la da, sin embargo, gratuitamente. Jesús no pide nada de nosotros como preparación para recibir la libertad. Nos ve sentados en saco y en ceniza y pide que nos pongamos los bellos atavíos de la libertad. Él nos salva tal como somos, y lo hace todo sin nuestra ayuda y sin nuestros méritos. Cuando Jesús nos pone en libertad, esa libertad está perpetuamente asegurada, ninguna cadena nos atará otra vez. Es suficiente que el Maestro diga: “Cautivo, yo te he libertado”, para que yo quede libre para siempre. Satán procurará esclavizarnos, pero si el Señor está a nuestro lado, ¿a quién temeremos? El mundo con sus tentaciones buscará engañarnos, pero el que está por nosotros es más poderoso que los que están contra nosotros. Las maquinaciones de nuestro engañoso corazón nos acosarán, pero el que empezó en nosotros la buena obra, la proseguirá y perfeccionará hasta el Fin. Los enemigos de Dios y los enemigos del hombre pueden reunir sus huestes y venir en contra de nosotros con renovada furia, pero si Dios nos liberta, ¿quién nos puede condenar? El águila que asciende hasta su nido y se remonta hasta las nubes, no es más libre que el alma libertada por Cristo. Si no estamos bajo la ley, libres de su maldición, exhibamos en forma práctica nuestra libertad, sirviendo a Dios con gratitud”.

Conclusión:

En suma, vino a proclamar un año favorable del Señor -el amanecer de una nueva era para las multitudes gimientes y sollozantes de este mundo-. Se presentó como la respuesta a todos los males que nos atormentan. Y esto es cierto tanto si se piensa en estos males en un sentido físico o espiritual. Cristo es la respuesta.

Es significativo que se detuvo al leer estas palabras: ... a proclamar un año favorable del Señor. No añadió el resto de las palabras de Isaías: «... y el día de la venganza de nuestro Dios». El propósito de Su Primera Venida era predicar el año favorable del Señor. Esta actual era de la gracia es el tiempo aceptable y el día de la salvación. Cuando regrese a la tierra por segunda vez, será para proclamar el día de la venganza de nuestro Dios. Observemos que el tiempo favorable es descrito como un año, y el tiempo de venganza como un día.

Bibliografia:

Biblia Reina Valera 1960.
Biblia de Estudio Maacthur.
Comentarios bíblicos de W. Macdonald.
Comentario al N.T W. Partain y Bill H. Reeves.
Comentario Biblico Beacon.
Devocional CH. Spurgeon.


Edwing Piñango 25/04/2020

miércoles, 8 de abril de 2020

EL ANGEL DE JEHOVA EN JUECES 6:11 ES CRISTO PRE ENCARNADO


EL ANGEL DE JEHOVA EN JUECES 6:11

Y vino el ángel de Jehová, y se sentó debajo de la encina que está en Ofra, la cual era de Joás abiezerita; y su hijo Gedeón estaba sacudiendo el trigo en el lagar, para esconderlo de los madianitas.  (12)  Y el ángel de Jehová se le apareció, y le dijo: Jehová está contigo, varón esforzado y valiente.  (13)  Y Gedeón le respondió: Ah, señor mío, si Jehová está con nosotros, ¿por qué nos ha sobrevenido todo esto? ¿Y dónde están todas sus maravillas, que nuestros padres nos han contado, diciendo: ¿No nos sacó Jehová de Egipto? Y ahora Jehová nos ha desamparado, y nos ha entregado en mano de los madianitas.  (14)  Y mirándole Jehová, le dijo: Vé con esta tu fuerza, y salvarás a Israel de la mano de los madianitas. ¿No te envío yo?.
Jue 6:11-14 RV1960
 
Cuando los hijos de Israel clamaron a Jehová pidiendo socorro, un varón profeta fue enviado primeramente para recordarles su idolatría. Entonces el ángel de Jehová, quien creemos que era Cristo pre-encarnado (ver el discurso a continuación), apareció a un hombre de Manasés llamado Gedeón, quien estaba sacudiendo el trigo en secreto en un lagar, para esconderlo de los madianitas. El ángel le llamó: «varón esforzado y valiente», y dijo que Dios lo usaría para redimir a Israel de Madián. A pesar de las protestas de Gedeón, el ángel repitió su llamado a esta importante labor.

EL ÁNGEL DE JEHOVÁ

El ángel del Señor (Jehová) es el Señor Jesucristo en apariencia preencarnada. Un estudio de los pasajes en los cuales es citado deja claro que Él es Dios, y que Él es la segunda Persona de la Trinidad.

En primer lugar, las Escrituras nos muestran que Él es Dios. Al aparecerse a Agar, ella reconoció que estaba en la presencia de Dios; se refirió a Él como: «Dios que ve» (Gén_16:13). Hablando con Abraham en el monte Moriah, el ángel se identificó como «Jehová» (YHWH en hebreo; Gén_22:16). Jacob oyó al ángel presentarse como el Dios de Bet-el (Gén_31:11-13). Al bendecir a José, Israel usó los nombres de «Dios» y «el Ángel» de forma intercambiable (Gén_48:15-16). En la zarza ardiente, era el «Ángel de Jehová» quien apareció (Éxo_3:2), pero Moisés «cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar a Dios» (Éxo_3:6). El Señor que había ido delante de Israel en la columna de nube (Éxo_13:21) era el mismo: «Ángel de Jehová» (Éxo_14:19). Gedeón temía que iba a perecer, porque al ver al Ángel de Jehová había visto a Dios (Jue_6:22-23). El Ángel de Jehová dijo a Manoa que Su nombre era admirable (Jue_13:18), uno de los nombres de Dios (Isa_9:6). Cuando Jacob luchó con el ángel, luchó con Dios (Ose_12:3-4). Éstas son pruebas convincentes de que cuando se menciona al ángel de Jehová en el Antiguo Testamento, se refiere a la Deidad.

Otras apariciones de Cristo en el A.T, los podemos ver en Jue_6:14; Jue_6:16; Jue_6:23; Jue_6:25; Jue_6:27, Cp. Gén_16:7-14; Gén_18:1; Gén_32:24-30 para otras apariciones. vea la nota sobre Éxo_3:2 de J. Macarthur.

John F. Walvoord (citado por Chafer) propone cuatro argumentos para apoyar esto:

«(a) La Segunda Persona es el Dios Visible del Nuevo Testamento.

(b) El ángel de Jehová del Antiguo Testamento no vuelve a aparecer después de la encarnación de Cristo.

(c) Tanto el ángel de Jehová como Cristo fueron enviados por el Padre.

(d) El ángel de Jehová no puede ser ni el Padre ni el Espíritu Santo». [[(Discurso) Citado por L. Sperry Chafer en Systematic Theology (Teología Sistemática), V:32.]]

En cuanto a la cuarta evidencia, Walvoord explica a continuación que el Padre y el Espíritu son invisibles al hombre y ambos tienen el atributo de inmaterialidad. Concluye: «No hay ni siquiera una razón válida para negar que el ángel de Jehová es la Segunda Persona, con todo hecho conocido señalando Su identidad como el Cristo del NT».

Como el ángel de Jehová, Cristo es distinguido de los ángeles en que Él no fue creado. Las palabras traducidas como ángel [[(Discurso) En hebreo mal’ak, en griego angelos (de donde viene nuestra palabra en castellano ángel).]] en ambos Testamentos significan «mensajero»; Él es el Mensajero de Jehová. De modo que, como dice Chafer, Él es un «ángel» sólo en cuanto al oficio. [[(Discurso) Chafer, Systematic Theology (Teología Sistemática), I:328.]] ‡

NOTA AL MARGEN

Jueces 6:18-23

Jue 6:18 RV1960  Te ruego que no te vayas de aquí hasta que vuelva a ti, y saque mi ofrenda y la ponga delante de ti. Y él respondió: Yo esperaré hasta que vuelvas.

Jue 6:21  Y extendiendo el ángel de Jehová el báculo que tenía en su mano, tocó con la punta la carne y los panes sin levadura; y subió fuego de la peña, el cual consumió la carne y los panes sin levadura. Y el ángel de Jehová desapareció de su vista.




En el reconocimiento de la presencia de Dios, el pecador sensible está consciente de gran culpabilidad. El fuego de Dios contribuyó aún más para que Gedeón estuviera lleno de asombro y aún el temor de la muerte. Cuando vio al Señor, él sabía que el Señor también lo había visto en su estado caído. De esta manera temía la muerte que pecadores deben de morir ante el Dios Santo. Pero Dios en su gracia le prometió vida (v. Jue_6:23). Para ver una reacción similar a la presencia de Dios, vea a Manoa en el Jue_13:22-23 (cp. Eze_1:26-28; Isa_6:1-9; Apo_1:17).


CONCLUSIÓN PERSONAL:

A mi entender, y, lo que reflejan claramente las escrituras, es a Cristo siendo protector y defensor de su pueblo santo. Lo saco de Egipto, lo defendió, y protegió en todo momento y en todo lugar, en cuanto fueron obedientes claro está. Podemos ver a Cristo dictándoles la santa escritura a los autores del A.T, inspirándoles con su Espiritu Santo, a los profetas, reyes y servidores.

El Dr. Loraine Boettner dice: «A la luz del Nuevo Testamento,este Ángel de Jehová que aparece en los tiempos del Antiguo Testamento, que habla como Jehová, que ejerce su poder, que recibe adoración, y tiene autoridad para perdonar pecados, no puede ser sino el Señor Jesucristo, quien, al igual que ese Ángel:

»a) Procede del Padre: Jn. 16:28.
»b) Habla por el Padre: Jn. 3:34; 14:24.
»c) Ejerce el poder del Padre: Mt. 28:18.
»d) Perdona pecados: Mt. 9:2, 6. (Compárese con Éx. 23:20-21.)
»e) Recibe adoración: Mt. 14:33; Jn. 9:38.
»Si este Ángel no fuese Cristo, entonces la pregunta: ¿quién era ese misterioso personaje, ese ángel?, no tendría respuesta».

En el Ángel de Jehová vemos, pues, una Cristofanía. Y esto proyecta una clara luz exegética que permite una mejor comprensión del texto de Gn. 2:7: «Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra».

Hay quienes admiten este pasaje de un modo literal, sugiriendo que el Ser Supremo invisible pudo asumir esa forma visible llamada teofanía mesiánica, sublime fenómeno que se repitió varias veces en el curso de la historia bíblica y que, de acuerdo con las declaraciones del Nuevo Testamento, tenemos toda razón para atribuirlo a la persona del Verbo (Jn. 1:18). Según esta interpretación del relato bíblico, que no tiene nada de inverosímil, la persona divina del Verbo intervino en el origen del hombre, y lleva a cabo una creación especial directamente del polvo de la tierra. (Jn. 1:3; Col. 1:16; He. 1:2).

Veamos también Gn. 22:11-12. En el v. 11 se dice: «Entonces el Ángel de Jehová le dio voces desde el cielo»; pero en el v. 12, este Ángel se llama Dios a Sí mismo, cuando le dice a Abraham: «porque yo conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste a tu hijo».

 EL ÁNGEL DE JEHOVÁ Y MOISÉS: ÉXODO 3

En el v. 2 se dice: «Y se le apareció el Ángel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza». Aquí, el que se aparece a Moisés, es llamado «el Ángel de Jehová». Pero en el v. 4 se encuentra esta declaración: «Viendo Jehová que él iba a ver, lo llamó Dios de en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés!». Vemos como, aquí, el Enviado del Señor es llamado por ambos nombres: «Jehová» y «Dios». Y la identificación del Ángel de Jehová con el Señor Dios queda confirmada por el hecho de que este Mensajero del Señor, hablando de su aparición a Moisés, dice en el v. 6: «Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob».

La evidencia adquiere más peso en favor de tal concepto cuando se añade seguidamente que: «Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar a Dios». Y otra vez, ahora en el v. 7, el Ángel del Señor vuelve a ser llamado Jehová.

Así que este Ángel de Jehová va a hablar todo el tiempo como Jehová. Por lo tanto, no hay que perder de vista el v. 2 cuando llegamos al v. 14: «Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY.

Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros». Digámoslo en palabras del profesor Lacueva, que hacemos nuestras:

«Yo creo que la mayoría de los que leen este versículo (el 14), piensan que el que está hablando es el Padre. Y no es así. El Padre siempre le habla (a Moisés) por medio del Hijo, porque el Hijo es el revelador del Padre, es el Lógos, el Verbo del Padre, y el Padre sólo tiene una Palabra. De manera que cuando Dios responde a Moisés y le dice: YO SOY EL QUE SOY, quien está hablando es el Ángel de Jehová, porque Él es siempre el interlocutor de toda la porción absolutamente».

ALABADO SEA POR SIEMPRE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO


BIBLIOGRAFIA:

Comentario Biblico Macdonald.
Comentario Biblico Macarthur.
CONOCIENDO A JESÚS EN EL A.T. Cristología y tipología Bíblica. Eugenio Danyans.

viernes, 27 de marzo de 2020

LA OBJECIÓN DE EHRMAN A LOS EVANGELIOS RESUELTA


En este estudio, hablaremos de todas las objeciones presentadas por el Historiador Bart Ehrman a los evangelios y les daremos contestación, en el ámbito plenamente histórico.

OBJECIÓN 1 DE EHRMAN: Hay inconsistencias en los evangelios, solo en el evangelio de Juan Jesús se declara hijo de Dios. Por lo tanto  carece de veracidad, ya que el evangelio de Juan es tardío.

Para ilustrar las diferencias entre los Evangelios, Ehrman ofrece representaciones opuestas de Jesús hablando de sí mismo. En el libro de Juan, Jesús habla de sí mismo y proclama quién es, diciendo: "Yo soy el pan de vida". Mientras que en Marcos, Jesús enseña principalmente sobre el reino venidero y casi nunca se menciona a sí mismo directamente. Estas diferencias ofrecen pistas sobre las perspectivas de los autores y las épocas en las que escribieron sus respectivos Evangelios, según Ehrman.

Añade Ehrman: "En el Evangelio de Marcos, Jesús no está interesado en enseñar sobre sí mismo. Pero cuando lees el Evangelio de Juan, eso es prácticamente lo único de lo que Jesús habla es de quién es, cuál es su identidad, de dónde vino", dice Ehrman. "Esto es completamente diferente a todo lo que se encuentra en Marcos o en Mateo y Lucas. E históricamente crea todo tipo de problemas, porque si el Jesús histórico realmente decía que era Dios, es muy difícil creer que Mateo, Marcos y Lucas omitieron esa parte, ya sabes, como si esa parte no fuera importante mencionar. Pero, de hecho, no lo mencionan. Y así, esta visión de la divinidad de Jesús en sus propios labios se encuentra solo en nuestro último Evangelio, el Evangelio de Juan".


RESPUESTA:
Ehrman dice que Jesús en el evangelio de Marcos no está interesado en enseñar quien es el, sin embargo podemos desmentirlo de forma sencilla. Primero, Jesús en Marcos (Mar 2:10) se identifica como el “hijo del hombre” en clara alusión a Daniel (Dan_7:13-14) y, sabemos mediante este versículo, que el Hijo del Hombre es aquel a quien Dios le dará reino y gobernanza en la tierra y que su gobierno no tendrá fin.

En segundo lugar tenemos que Jesús no le interesaba (ya que no era su verdadera misión) que la gente, debido a su fama por los milagros, lo nombraran Rey y se sublevaran contra Roma. Para ellos, haber proclamado a Jesús como el Mesías habría solo aumentado el error de que este sería un líder político / militar. La reacción inmediata sería que los judíos, deseosos de librarse del yugo romano, tratarían de hacer rey a Jesús por la fuerza (Jua_6:15; cp.Mar_12:12-19) (Fijémonos bien los sucesos acaecidos 30 años después en la rebelión judía descrita por F. Josefo). Hay que dejar bien claro que lo que Jesús ordena a los discípulos no es que no le cuenten a la gente acerca de él —ya que Jesús era bien conocido—, sino que no le cuenten a nadie que él era el Mesías.

 Por otro lado, la misión mesiánica de Jesús no puede ser entendida separadamente de la cruz, que los discípulos aun no entendían (cp. los vv.Mar_8:31-33; Mar_9:30-32).  Se pensaba que Jesús era un profeta como Juan el Bautista, Elías o algún otro, quien anunciaba el pronto advenimiento de la era mesiánica, un rol que ya de por sí era desestabilizador para el poder político de entonces, tanto el de Herodes como el de César. Marcos describe a Jesús precisamente así en Mar_1:14-15, pero los discípulos tenían en mente otra idea. Pedro, tentativamente, expresa la opinión del grupo cuando dice: “Tú eres el Cristo (Mesías)” (Marcos 8:27-30). Sin embargo, hay algo que todavía no encaja en el rompecabezas teológico de los discípulos. Si Jesús es el Mesías, ¿por qué tiene entonces que sufrir y morir?. Por eso, Jesús no muestra demasiado entusiasmo al oír la declaración de Pedro, pero sí les pide a los discípulos que no divulguen su contenido, ya que ellos no entienden cabalmente qué tipo de Mesías llegaría a ser. Seguramente, Jesús no quería que la gente se confundiera y esperara de él lo que nunca iba a darles, esto es, una liberación política y una insurrección armada contra Roma. Por eso, ordena a los discípulos que no se lo cuenten a nadie.

En tercer lugar tenemos que el evangelio de Marcos atestigua una gran cantidad de milagros, exorcismos, el caminar sobre las aguas, y la transfiguración de Jesús ante los apóstoles. Por lo que se deja ver, implícitamente, quién es Jesús.

Por otra parte, en el nivel de la macro estructura del evangelio, queremos sugerir que Marcos utiliza un quiasmo que abarca todo su Evangelio. Dicho de otra manera, organiza sus materiales en forma quiásmica. Unas de las claves de esta organización es la geografía. El Evangelio de Marcos tiene entonces que ver más con el discipulado que con la cristología, y más con el problema de quién es el verdadero discípulo que con el problema de quién es el verdadero Mesías. En efecto, éste es presentado en este Evangelio más como un ejemplo de discipulado que de divinidad, y allí, por ende la diferencia con el evangelio de Juan, eminentemente cristológico.

Por último, permítanme desmentir a B. Ehrman cuando dice que “Y así, esta visión de la divinidad de Jesús en sus propios labios se encuentra solo en nuestro último Evangelio, el Evangelio de Juan", ya que al mencionarse así mismo en Mar 2:10 como “hijo del hombre”, reafirma su divinidad (Mat. 12:8, Mat.16:27, Mat.19:28), podríamos nombrar también el juicio en el sanedrín, donde le pregunta Caifás a Jesús si es el hijo de Dios y el responde positivamente, además les dijo que, “desde ahora, verán al Hijo del Hombre sentado a la diestra del Poderoso, y venir en las nubes del cielo.» (Mat 26:63-64, Luc 22:70) y también al afirmar la respuesta de Pedro que él era Cristo el hijo de Dios reafirma su divinidad (Mat 16:16-17).

OBJECIÓN 2 DE EHRMAN: “poca evidencia real para las atribuciones tradicionales de autoría de los evangelios”, y continua Ehrman: los Evangelios fueron escritos anónimamente, y ninguno de los escritores afirma ser un testigo ocular. Los nombres se adjuntan a los títulos de los Evangelios ("el Evangelio según Mateo"), pero estos títulos son adiciones posteriores a los Evangelios, proporcionados por editores y escribas para informar a los lectores que los editores pensaron que eran las autoridades detrás de las diferentes versiones. Que los títulos no son originales de los Evangelios mismos debe quedar claro sobre alguna simple reflexión. Quien escribió Mateo no lo llamó "El Evangelio según Mateo". Las personas que le dieron ese título le están diciendo quién, en su opinión, lo escribió. Los autores nunca titulan sus libros "según".

RESPUESTA:

Expondré el ejemplo de cada uno de los evangelios y porqué su autoría, no está discutida actualmente por ningún historiador (con la excepción de Ehrman):

MATEO: (tomado de https://crossexamined.org/quien-escribio-el-evangelio-de-mateo/#_ftn6 autor Brian Chilton, traducido por Jairo Izquierdo)

La iglesia primitiva es unánime en su aceptación de Mateo como el escritor del Primer Evangelio. Papías, Ireneo, Panteno y Orígenes relatan a Mateo como el escritor del Primer Evangelio. Papías (c. d.C. 60-130) escribió: “Mateo reunió los oráculos [del Señor] en el idioma hebreo, y cada uno los interpretó como mejor pudo”.( Papías, “Fragments de Papías”, en The Apostolic Fathers with Justin Martyr and Irenaeus, ed. Alexander Roberts, James Donaldson y A. Cleveland Coxe, vol. 1, The Ante-Nicene Fathers (Buffalo, NY: Christian Literature Company, 1885), 155.) Aunque no tenemos una edición hebrea o aramea del Evangelio de Mateo, hay informes de que una pudo haber existido en la iglesia primitiva (Jerónimo reporta haber visto un Evangelio hebreo de Mateo). No obstante, uno no debe sorprenderse de que Mateo, que necesitaría tener un gran conocimiento del griego en el mundo de los negocios, originalmente escribió su Evangelio en hebreo o arameo, sólo para revisar el Evangelio en griego. Incluso si su Evangelio fue escrito en griego por otro, incluso decir un amanuense (Es decir, un escribano que escribe las palabras que se dictan a sí mismo. A algunos amanuenses se les dio libertad para agregar sus propias expresiones a un grado). Esto no negaría la autoría de Mateo.

Panteno también confirmó que Mateo fue el autor del Primer Evangelio. El gran historiador de la iglesia, Eusebio de Cesárea, escribe que Panteno, un líder de la iglesia a finales del siglo 2 o posiblemente a principios del siglo III, se encontró con la versión hebrea del Evangelio de Mateo. Eusebio señala que Panteno fue “un hombre muy distinguido por su aprendizaje, encargado de la escuela de los fieles en Alejandría”.( Eusebio de Cesárea, “The Church History of Eusebius,” en Eusebius: Church History, Life of Constantine the Great, and Oration in Praise of Constantine, ed. Philip Schaff y Henry Wace, trans. Arthur Cushman McGiffert, vol. 1, A Select Library of the Nicene and Post-Nicene Fathers of the Christian Church, Second Series (New York: Christian Literature Company, 1890), 224.) Lo que sigue es el informe de Eusebio sobre el encuentro de Panteno con la edición hebrea del Evangelio de Mateo:

Se ha informado de que entre las personas que conocían a Cristo, encontró el Evangelio según Mateo, que había anticipado su propia llegada. Porque Bartolomé, uno de los apóstoles, les había predicado y les había dejado la escritura de Mateo en lengua hebrea, la cual habían conservado hasta entonces. (Ibid. 225)

Con la adición de Orígenes y la aceptación de Ireneo de Mateo como escritor del Primer Evangelio, uno está muy presionado para desestimar sus afirmaciones.

MARCOS:
La afirmación explícita más antigua que hallamos sobre Marcos como autor del evangelio procede de Papías de Hierápolis (principios del s. II d.C., citado en Eusebio, HE 3.39.15). Papías afirma: «Marcos, habiéndose convertido en intérprete de Pedro, puso por escrito rigurosamente todo lo que éste recordaba de lo que Señor había dicho o hecho, pero sin darle un orden». Fundamentándose en la declaración de Papías y en la afirmación de otros escritores cristianos antiguos, el evangelio se atribuyó tradicionalmente a Marcos, «el intérprete de Pedro», que lo escribiría en Roma tras la muerte del apóstol (ca. 64-67 d.C.).

Al mismo efecto escribe Ireneo (Contra Herejías, 3:1): "Mateo publicó un Evangelio, mientras que Pedro y Pablo predicaban y fundaban la iglesia en Roma; y después de la partida (o fallecimiento) de ellos, Marcos, discípulo e intérprete de Pedro, también nos dio por escrito las cosas que eran predicadas por Pedro". Clemente de Alejandría es todavía más preciso, en un mensaje conservado para nosotros por Eusebio (Historia Eclesiástica, 6:14) : "Habiendo Pedro predicado la Palabra en Roma, y hablado del Evangelio por el Espíritu Santo, muchos de los que estaban presentes exhortaron a Marcos, quien había sido por mucho tiempo seguidor de él, y que se acordaba de lo que había dicho, a que escribiera lo que había sido pronunciado; y habiendo preparado su Evangelio, lo entregó a los que se lo habían pedido; lo cual, cuando Pedro llegó a saberlo, ni se lo prohibió decididamente ni lo estimuló a hacerlo." El testimonio propio de Eusebio, sin embargo, según otros relatos, es algo diferente: 

Que los oyentes de Pedro fueron tan conmovidos por su predicación, que no dieron descanso a Marcos, como seguidor de Pedro, hasta que consintió en escribir su Evangelio como memorial de las enseñanzas de Pedro; y "que el apóstol, cuando supo por revelación lo que había sido hecho, se agradó del celo de aquellos hombres y sancionó la lectura del escrito (es decir, del Evangelio de Marcos) en las iglesias" (Historia Eclesiástica, 2:15). Y al asentar en otra de sus obras un aserto similar, dice que "Pedro, por exceso de humildad, no se creía preparado para escribir el Evangelio; pero Marcos a quien conocía tan bien y quien fue su discípulo, se dice que escribió sus relatos de las enseñanzas de Jesús. Pedro da testimonio a estas cosas él mismo; porque todas las cosas relatadas por Marcos son, según se dice, memorias de los discursos de Pedro". No creemos necesario ir más lejos, hasta Orígenes, quien dice que Marcos compuso su Evangelio "según Pedro le guiaba", o "según él dirigía, quien en su Epístola lo llama su hijo", etc., ni hasta Jerónimo, quien es sólo un eco de Eusebio. La tradición patrística es unánime en atribuir el evangelio a Marcos.

Por otra parte, ninguna tradición es más antigua, más uniforme y mejor apoyada por evidencia interna, que la que sostiene que Marcos, en su Evangelio, fué "el intérprete de Pedro", quien, al final de su Primera Epístola habla de él como "Marcos mi hijo" (1Pe_5:13), queriendo decir, sin duda, que era su hijo en el evangelio, convertido a Cristo por su ministerio.


LUCAS:

La identidad del autor del evangelio aparece en siete importantes testimonios antiguos: Canon de Muratori, Ireneo, el Prólogo al evangelio de finales del s. II, Tertuliano, Orígenes, Eusebio y Jerónimo. En estos testimonios hay que distinguir aquellos datos que no pueden deducirse del NT (el autor fue Lucas, un sirio de Antioquía, que escribió un evangelio procedente de Pablo, en Acaya [o en Roma o Bitinia]), y aquellos otros que sí pueden deducirse (era médico y compañero o colaborador de Pablo). Podemos aceptar la tradición de que Lucas fue quien compuso el evangelio, pues no parecen existir razones para que la Iglesia antigua inventase este dato y convirtiese al autor de un evangelio en una figura relativamente oscura.
Hay también cierto rasgo de autoría, en el momento cuando se unió a la compañía de Pablo por su cambio (cap. Hechos 16:10) desde la tercera persona singular "él" a la primera persona plural "nosotros".

JUAN:

Es casi indudable que el que escribió este evangelio sea el Apostal Juan. El padre de la iglesia primitiva Ireneo (ca. 130-200 d.C.) fue un discípulo de Policarpo (ca. 70-160 d.C.), quien a su vez fue un discípulo del apóstol Juan, y él testificó en la autoridad de Policarpo que Juan escribió el Evangelio durante su residencia en Éfeso en Asia Menor cuando él era avanzado en edad (Against Heresies [Contra herejías] 2.22.5;; 3.1.1). Después de Ireneo, todos los padres de la iglesia dieron por sentado que Juan era el escritor del Evangelio. Clemente de Alejandría (ca. 150-215 d.C.) escribió que Juan, consciente de los hechos establecidos en los otros Evangelios y siendo guiado por el Espíritu Santo, compuso un "evangelio espiritual" (vea Ecclesiastical History [Historia de la iglesia] de Eusebio 6.14.7).

Reforzando la tradición de la iglesia primitiva hay características significativas internas del Evangelio. Mientras que los Evangelios sinópticos (Mateo, Marcos, Lucas) identifican al apóstol Juan por nombre aproximadamente veinte veces (incluyendo paralelos), él no es mencionado directamente por nombre en el Evangelio de Juan. En lugar de esto, el autor prefiere identificarse a sí mismo como el discípulo "al cual Jesús amaba" (Jua_13:23; Jua_19:26; Jua_20:2; Jua_21:7; Jua_21:20). La ausencia de cualquier mención del nombre de Juan directamente es impresionante cuando uno considera la participación importante que tuvieron otros discípulos que son nombrados en este Evangelio. Sin embargo, la designación continua de sí mismo como el discípulo "al cual Jesús amaba", una evasión deliberada por parte de Juan de su nombre personal, refleja su humildad y celebra su relación para con su Señor Jesús. Ninguna mención de su nombre fue necesaria debido a que sus lectores originales claramente entendieron que él era el autor del Evangelio.

Los Sinópticos dicen que los hijos de Zebedeo eran pescadores, y que Jesús los llamó para ser sus apóstoles y les dio el apodo de "Hijos del trueno" (Mar_3:17). En tres ocasiones Jesús escogió a estos dos -- junto con Pedro -- para acompañarle (cuando levantó a la hija de Jairo, cuando fue al monte para ser transfigurado y cuando estuvo en Getsemaní).

 Jua_21:24 dice, "Este es el discípulo que da testimonio de esta cosas, y escribió estas cosas". ¿Cuál de ellos? "Volviéndose Pedro, vio que les seguía el discípulo a quien amaba Jesús, el mismo que en la cena se había recostado al lado de él, y le había dicho: Señor, ¿quién es el que te ha de entregar?" (21:20). Es muy obvio que el que "escribió estas cosas" es "el discípulo a quien amaba Jesús". Este versículo confirma que "el discípulo a quien amaba Jesús" era uno de los apóstoles (porque los doce apóstoles estuvieron con Jesús en la última cena), y seguramente si era "el discípulo a quien amaba Jesús", era uno de los tres escogidos, Pedro, Santiago y Juan, Mat_17:1; Mat_26:37; Luc_8:51. Al hablar de los otros apóstoles Juan especifica el nombre de ellos; por lo tanto, la única conclusión lógica es que esta descripción se puede aplicar sólo a él. Juan se refiere a sí mismo seis veces en este libro como "el discípulo a quien amaba Jesús" (13:23-26; 19:25-27; 20:2-10; 21:7; 21:20-23; 21:24). El autor del libro y Pedro eran íntimos amigos (1:41; 13:24; 18:15; 20:2; 21:7; Hch_3:1; Hch_8:14).
Si el Historiador B. Ehrman minimiza o rechaza la tradición como base sólida, para atestiguar como autores de los evangelios a Mateo, Marcos, Lucas y Juan, haría mal, ya que está sobrecargando de pruebas o mejor dicho, pasa por alto cómo los historiadores estiman los documentos históricos. Les podría poner el ejemplo de varios documentos históricos, donde los historiadores, aun con menos pruebas y documentación, aceptan la autoría de dicho documento. Aquí les daré un par de ellos.

Los comentarios de las Guerras de las Galias:

De esta extraordinaria obra de Julio Cesar, tenemos los siguientes datos: la copia más antigua está fechado en el 9 A.C (nombrado por Suetonio), el manuscrito que tenemos más antiguo es del siglo X, se tiene en total 251 copias o manuscritos antiguos de él.

Comparémoslo con los evangelios:



Los historiadores no niegan que el autor de la Guerra de las Galias sea Julio Cesar, ya que está atestiguado por Suetonio, en pocas palabras lo que la tradición dice! Los evangelios aportan y con mucho, mas proximidad a los testigos y a los hechos que allí cuentan (menos de 70 años a los sucesos de la vida de Jesús) son redactados en menos de 70 años a los hechos, lo atestigua una tradición temprana, (menos de 30 años), y se poseen 24.632 copias! ¿Hay una prueba más convincente que ello? Ningún historiador hoy en su sano juicio pondría en duda que J. Cesar escribió La Guerra de las Galias, con tan solo un testigo de la tradición (Suetonio) que lo afirmò 150 años después de haberse redactado, que no conoció, ni tomó fuente cercana de los testigos próximos, (como si los evangelios), y que, tan solo poseemos 251 manuscritos antiguos hechos 950 años después de haberse realizado la obra!. Ehrman dice que fue la tradición quien le puso nombre a los evangelios, ¿y que prueba tienen los historiadores que Julio Cesar fue el autor? La respuesta es: la tradición.



martes, 11 de febrero de 2020

EL MENSAJE DE JUAN A LAS 7 IGLESIAS, LA EPOCA ACTUAL Y EL LIBRO DE RUTH


TRIANGULANDO ESCRITOS BÍBLICOS
EL MENSAJE DE JUAN A LAS 7 IGLESIAS, LA ÉPOCA ACTUAL Y EL LIBRO DE RUTH

En el Mensaje del Apóstol Juan a las 7 iglesias vemos reflejado un mensaje a los cristianos que vivirán los últimos tiempos, la llamada “tribulación”. Vemos como Juan describe las fallas y defectos que tendrán y que hacer en caso de tenerlas. Tales fallas o graves defectos en las iglesias cristianas actuales se han visto aumentadas a niveles inimaginables hace tan solo 30 años; lo que sugiere que estamos próximos al fin de los tiempos. Dicho esto unido a como ha comenzado este año 2020, con guerras, terremotos, pestes, incendios y volcanes, unido a un gran descontento social y quiebre económico, nos lleva a prestar suma atención a lo dicho por Juan, y buscar en nuestra Biblia palabras de aliento y alivio, o lo que es lo mismo, abrigarnos bajo la sombra del omnipotente… y el libro de Ruth es de mucha ayuda… veamos.

 Antes que nada veamos el mensaje de Juan a las 7 Iglesias:

Lectura del libro de Apocalipsis 2:1-3:22 Biblia versión RV1960

(1)  Escribe al ángel de la iglesia en Efeso: El que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro, dice esto:
(2)  Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos;
(3)  y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado.
(4)  Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor.
(5)  Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido.
(6)  Pero tienes esto, que aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco.
(7)  El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios.
(8)  Y escribe al ángel de la iglesia en Esmirna: El primero y el postrero, el que estuvo muerto y vivió, dice esto:
(9)  Yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico), y la blasfemia de los que se dicen ser judíos, y no lo son, sino sinagoga de Satanás.
(10)  No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.
(11)  El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte.
(12)  Y escribe al ángel de la iglesia en Pérgamo: El que tiene la espada aguda de dos filos dice esto:
(13)  Yo conozco tus obras, y dónde moras, donde está el trono de Satanás; pero retienes mi nombre, y no has negado mi fe, ni aun en los días en que Antipas mi testigo fiel fue muerto entre vosotros, donde mora Satanás.
(14)  Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación.
(15)  Y también tienes a los que retienen la doctrina de los nicolaítas, la que yo aborrezco.
(16)  Por tanto, arrepiéntete; pues si no, vendré a ti pronto, y pelearé contra ellos con la espada de mi boca.
(17)  El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.
(18)  Y escribe al ángel de la iglesia en Tiatira: El Hijo de Dios, el que tiene ojos como llama de fuego, y pies semejantes al bronce bruñido, dice esto:
(19)  Yo conozco tus obras, y amor, y fe, y servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras.
(20)  Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos.
(21)  Y le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicación.
(22)  He aquí, yo la arrojo en cama, y en gran tribulación a los que con ella adulteran, si no se arrepienten de las obras de ella.
(23)  Y a sus hijos heriré de muerte, y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña la mente y el corazón; y os daré a cada uno según vuestras obras.
(24)  Pero a vosotros y a los demás que están en Tiatira, a cuantos no tienen esa doctrina, y no han conocido lo que ellos llaman las profundidades de Satanás, yo os digo: No os impondré otra carga;
(25)  pero lo que tenéis, retenedlo hasta que yo venga.
(26)  Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones,
(27)  y las regirá con vara de hierro, y serán quebradas como vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre;
(28)  y le daré la estrella de la mañana.
(29)  El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.
Cap.3
(1)  Escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice esto: Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto.
(2)  Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios.
(3)  Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti.
(4)  Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas.
(5)  El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles.
(6)  El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.
(7)  Escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia: Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre:
(8)  Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre.
(9)  He aquí, yo entrego de la sinagoga de Satanás a los que se dicen ser judíos y no lo son, sino que mienten; he aquí, yo haré que vengan y se postren a tus pies, y reconozcan que yo te he amado.
(10)  Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra.
(11)  He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona.
(12)  Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo.
(13)  El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.
(14)  Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto:
(15)  Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente!
(16)  Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.
(17)  Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.
(18)  Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas.
(19)  Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.
(20)  He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.
(21)  Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.
(22)  El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

EXÉGESIS DEL TEXTO:

Ahora desglosemos el texto: estas características descritas por Juan de estas iglesias se están viendo actualmente?

La iglesia de Éfeso: se caracteriza por reemplazar a Cristo por una ortodoxia fría y mecánica. Su pureza doctrinal y moral, su celo inquebrantable por la verdad y su servicio disciplinado no eran sustituto para el amor a Cristo que habían descuidado.

La iglesia de Esmirna: se caracteriza por sufrir pobreza, persecución y cárcel por causa de Cristo.

La iglesia de Pérgamo: se caracteriza por admitir y permitir dentro de ella cosas inmundas y prohibidas a los ojos de Dios. Pervirtiendo la gracia y reemplazando la libertad cristiana por el libertinaje pecaminoso. (Matrimonios Gay, Aborto, idolatría de imágenes, apostasía, etc).

La iglesia de Tiatira: se caracteriza por su tolerancia a las inmoralidades sexuales y el adulterio, transgrediendo los diez mandamientos de Dios.

La iglesia de Sardis: se caracteriza por perder el verdadero testimonio de Cristo, manchando sus vestiduras con el mundo, viviendo como el mundo. Por lo tanto es una Iglesia muerta.

La iglesia de Filadelfia: se caracteriza por su fidelidad irrestricta a Cristo. Han mostrado celo por las buenas obras. En su humana debilidad, habían confiado en el Señor. El resultado es que han podido preservar la verdad viviéndola en sus vidas. Nunca han negado el nombre de Cristo. Por tanto, Él había puesto delante de ellos una puerta abierta de oportunidad que nadie podría cerrar.

La iglesia de Laodicea: se caracteriza por ser abominablemente tibio. El Señor hubiese preferido que hubiera sido extremada en su indiferencia o en su celo. Pero no, era lo suficientemente tibia como para engañar a la gente a pensar que es una iglesia de Dios, y tan repugnantemente tibia en las cosas divinas que causaba asco al Altísimo. Aunado a esto tenía dentro de si otros defectos como el orgullo, la ignorancia, la autosuficiencia y complacencia.

EL MUNDO ACTUAL: SE CUMPLEN TODAS LAS CARACTERÍSTICAS DESCRITAS POR JUAN.

En los últimos 30 años hemos visto el ataque sistemático de satanás contra el pueblo cristiano y su iglesia, tratando de deformarla, incubando ideologías contrarias a la verdadera fe impartida por nuestro señor Jesús y nuestra Biblia. Ya vemos como en algunas iglesias se permite el matrimonio gay, se permite el adulterio, ya se habla del aborto no como crimen, sino como un “derecho”, cosas jamás vistas años atrás.

En esta imagen que les presentare, vemos tanto las características de cómo serán las iglesias cristianas en el fin de los tiempos, de forma resumida, así como las advertencias hechas por Juan a las mismas, para que recuperen el sendero verdadero, a fin de que no se extravíen, porque ¡cercano es el día de nuestro señor Jesús!




CONSEJOS BASADOS EN EL LIBRO DE RUTH PARA VIVIR ESTA ÉPOCA DE TRIBULACIÓN Y ANGUSTIA

Visto los consejos del Apóstol Juan a los cristianos que vivan la época de la tribulación, vemos también en el libro de Ruth valiosos consejos para afrontar todo momento turbulento, o malo que nos toque afrontar. Recuerden, somos una generación especial, somos los guerreros de Cristo y nos toca la parte más dura de la batalla, ¡que es su fin¡ y que gracias a Cristo somos más que vencedores, porque él en la cruz, ya obtuvo la victoria por nosotros.

La palabra clave del libro de Ruth es redención. Otra palabra clave es pariente, la cual se menciona nueve veces. Booz es el pariente redentor que compra de nuevo las tierras que pertenecían a Elimelec y levanta herederos para continuar el nombre de la familia. Él es figura de Cristo, el verdadero Pariente Redentor. Rut, la moabita, ilustra la Iglesia como la novia de Cristo, redimida por medio de Su maravillosa gracia.

Igualmente, en este libro encontramos ejemplos excelentes de fe, piedad, paciencia, humildad, laboriosidad, y benignidad, en los hechos comunes de la vida. Vemos también el cuidado especial que la providencia de Dios tiene de nuestros intereses más pequeños, alentándonos a confiar plenamente en Él. Podemos ver este libro como una bella, por lo natural, representación de la vida humana; como un detalle curioso de hechos importantes y como parte del plan de redención. Todas estas herramientas dadas por Dios en este libro nos servirán para afrontar cualquier batalla, ¡escudríñalo!

BIBLIOGRAFIA:

Biblia Reina Valera 1960. (Libros Apocalipsis cap. 2 y 3, y el Libro de Ruth).
Comentario Macarthur Apocalipsis cap. 2 y 3.
Comentario Macarthur Libro de Ruth. Introducción.
Comentario Bíblico de William Macdonald.
Comentario Bíblico Beacon.