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viernes, 27 de marzo de 2020

LA OBJECIÓN DE EHRMAN A LOS EVANGELIOS RESUELTA


En este estudio, hablaremos de todas las objeciones presentadas por el Historiador Bart Ehrman a los evangelios y les daremos contestación, en el ámbito plenamente histórico.

OBJECIÓN 1 DE EHRMAN: Hay inconsistencias en los evangelios, solo en el evangelio de Juan Jesús se declara hijo de Dios. Por lo tanto  carece de veracidad, ya que el evangelio de Juan es tardío.

Para ilustrar las diferencias entre los Evangelios, Ehrman ofrece representaciones opuestas de Jesús hablando de sí mismo. En el libro de Juan, Jesús habla de sí mismo y proclama quién es, diciendo: "Yo soy el pan de vida". Mientras que en Marcos, Jesús enseña principalmente sobre el reino venidero y casi nunca se menciona a sí mismo directamente. Estas diferencias ofrecen pistas sobre las perspectivas de los autores y las épocas en las que escribieron sus respectivos Evangelios, según Ehrman.

Añade Ehrman: "En el Evangelio de Marcos, Jesús no está interesado en enseñar sobre sí mismo. Pero cuando lees el Evangelio de Juan, eso es prácticamente lo único de lo que Jesús habla es de quién es, cuál es su identidad, de dónde vino", dice Ehrman. "Esto es completamente diferente a todo lo que se encuentra en Marcos o en Mateo y Lucas. E históricamente crea todo tipo de problemas, porque si el Jesús histórico realmente decía que era Dios, es muy difícil creer que Mateo, Marcos y Lucas omitieron esa parte, ya sabes, como si esa parte no fuera importante mencionar. Pero, de hecho, no lo mencionan. Y así, esta visión de la divinidad de Jesús en sus propios labios se encuentra solo en nuestro último Evangelio, el Evangelio de Juan".


RESPUESTA:
Ehrman dice que Jesús en el evangelio de Marcos no está interesado en enseñar quien es el, sin embargo podemos desmentirlo de forma sencilla. Primero, Jesús en Marcos (Mar 2:10) se identifica como el “hijo del hombre” en clara alusión a Daniel (Dan_7:13-14) y, sabemos mediante este versículo, que el Hijo del Hombre es aquel a quien Dios le dará reino y gobernanza en la tierra y que su gobierno no tendrá fin.

En segundo lugar tenemos que Jesús no le interesaba (ya que no era su verdadera misión) que la gente, debido a su fama por los milagros, lo nombraran Rey y se sublevaran contra Roma. Para ellos, haber proclamado a Jesús como el Mesías habría solo aumentado el error de que este sería un líder político / militar. La reacción inmediata sería que los judíos, deseosos de librarse del yugo romano, tratarían de hacer rey a Jesús por la fuerza (Jua_6:15; cp.Mar_12:12-19) (Fijémonos bien los sucesos acaecidos 30 años después en la rebelión judía descrita por F. Josefo). Hay que dejar bien claro que lo que Jesús ordena a los discípulos no es que no le cuenten a la gente acerca de él —ya que Jesús era bien conocido—, sino que no le cuenten a nadie que él era el Mesías.

 Por otro lado, la misión mesiánica de Jesús no puede ser entendida separadamente de la cruz, que los discípulos aun no entendían (cp. los vv.Mar_8:31-33; Mar_9:30-32).  Se pensaba que Jesús era un profeta como Juan el Bautista, Elías o algún otro, quien anunciaba el pronto advenimiento de la era mesiánica, un rol que ya de por sí era desestabilizador para el poder político de entonces, tanto el de Herodes como el de César. Marcos describe a Jesús precisamente así en Mar_1:14-15, pero los discípulos tenían en mente otra idea. Pedro, tentativamente, expresa la opinión del grupo cuando dice: “Tú eres el Cristo (Mesías)” (Marcos 8:27-30). Sin embargo, hay algo que todavía no encaja en el rompecabezas teológico de los discípulos. Si Jesús es el Mesías, ¿por qué tiene entonces que sufrir y morir?. Por eso, Jesús no muestra demasiado entusiasmo al oír la declaración de Pedro, pero sí les pide a los discípulos que no divulguen su contenido, ya que ellos no entienden cabalmente qué tipo de Mesías llegaría a ser. Seguramente, Jesús no quería que la gente se confundiera y esperara de él lo que nunca iba a darles, esto es, una liberación política y una insurrección armada contra Roma. Por eso, ordena a los discípulos que no se lo cuenten a nadie.

En tercer lugar tenemos que el evangelio de Marcos atestigua una gran cantidad de milagros, exorcismos, el caminar sobre las aguas, y la transfiguración de Jesús ante los apóstoles. Por lo que se deja ver, implícitamente, quién es Jesús.

Por otra parte, en el nivel de la macro estructura del evangelio, queremos sugerir que Marcos utiliza un quiasmo que abarca todo su Evangelio. Dicho de otra manera, organiza sus materiales en forma quiásmica. Unas de las claves de esta organización es la geografía. El Evangelio de Marcos tiene entonces que ver más con el discipulado que con la cristología, y más con el problema de quién es el verdadero discípulo que con el problema de quién es el verdadero Mesías. En efecto, éste es presentado en este Evangelio más como un ejemplo de discipulado que de divinidad, y allí, por ende la diferencia con el evangelio de Juan, eminentemente cristológico.

Por último, permítanme desmentir a B. Ehrman cuando dice que “Y así, esta visión de la divinidad de Jesús en sus propios labios se encuentra solo en nuestro último Evangelio, el Evangelio de Juan", ya que al mencionarse así mismo en Mar 2:10 como “hijo del hombre”, reafirma su divinidad (Mat. 12:8, Mat.16:27, Mat.19:28), podríamos nombrar también el juicio en el sanedrín, donde le pregunta Caifás a Jesús si es el hijo de Dios y el responde positivamente, además les dijo que, “desde ahora, verán al Hijo del Hombre sentado a la diestra del Poderoso, y venir en las nubes del cielo.» (Mat 26:63-64, Luc 22:70) y también al afirmar la respuesta de Pedro que él era Cristo el hijo de Dios reafirma su divinidad (Mat 16:16-17).

OBJECIÓN 2 DE EHRMAN: “poca evidencia real para las atribuciones tradicionales de autoría de los evangelios”, y continua Ehrman: los Evangelios fueron escritos anónimamente, y ninguno de los escritores afirma ser un testigo ocular. Los nombres se adjuntan a los títulos de los Evangelios ("el Evangelio según Mateo"), pero estos títulos son adiciones posteriores a los Evangelios, proporcionados por editores y escribas para informar a los lectores que los editores pensaron que eran las autoridades detrás de las diferentes versiones. Que los títulos no son originales de los Evangelios mismos debe quedar claro sobre alguna simple reflexión. Quien escribió Mateo no lo llamó "El Evangelio según Mateo". Las personas que le dieron ese título le están diciendo quién, en su opinión, lo escribió. Los autores nunca titulan sus libros "según".

RESPUESTA:

Expondré el ejemplo de cada uno de los evangelios y porqué su autoría, no está discutida actualmente por ningún historiador (con la excepción de Ehrman):

MATEO: (tomado de https://crossexamined.org/quien-escribio-el-evangelio-de-mateo/#_ftn6 autor Brian Chilton, traducido por Jairo Izquierdo)

La iglesia primitiva es unánime en su aceptación de Mateo como el escritor del Primer Evangelio. Papías, Ireneo, Panteno y Orígenes relatan a Mateo como el escritor del Primer Evangelio. Papías (c. d.C. 60-130) escribió: “Mateo reunió los oráculos [del Señor] en el idioma hebreo, y cada uno los interpretó como mejor pudo”.( Papías, “Fragments de Papías”, en The Apostolic Fathers with Justin Martyr and Irenaeus, ed. Alexander Roberts, James Donaldson y A. Cleveland Coxe, vol. 1, The Ante-Nicene Fathers (Buffalo, NY: Christian Literature Company, 1885), 155.) Aunque no tenemos una edición hebrea o aramea del Evangelio de Mateo, hay informes de que una pudo haber existido en la iglesia primitiva (Jerónimo reporta haber visto un Evangelio hebreo de Mateo). No obstante, uno no debe sorprenderse de que Mateo, que necesitaría tener un gran conocimiento del griego en el mundo de los negocios, originalmente escribió su Evangelio en hebreo o arameo, sólo para revisar el Evangelio en griego. Incluso si su Evangelio fue escrito en griego por otro, incluso decir un amanuense (Es decir, un escribano que escribe las palabras que se dictan a sí mismo. A algunos amanuenses se les dio libertad para agregar sus propias expresiones a un grado). Esto no negaría la autoría de Mateo.

Panteno también confirmó que Mateo fue el autor del Primer Evangelio. El gran historiador de la iglesia, Eusebio de Cesárea, escribe que Panteno, un líder de la iglesia a finales del siglo 2 o posiblemente a principios del siglo III, se encontró con la versión hebrea del Evangelio de Mateo. Eusebio señala que Panteno fue “un hombre muy distinguido por su aprendizaje, encargado de la escuela de los fieles en Alejandría”.( Eusebio de Cesárea, “The Church History of Eusebius,” en Eusebius: Church History, Life of Constantine the Great, and Oration in Praise of Constantine, ed. Philip Schaff y Henry Wace, trans. Arthur Cushman McGiffert, vol. 1, A Select Library of the Nicene and Post-Nicene Fathers of the Christian Church, Second Series (New York: Christian Literature Company, 1890), 224.) Lo que sigue es el informe de Eusebio sobre el encuentro de Panteno con la edición hebrea del Evangelio de Mateo:

Se ha informado de que entre las personas que conocían a Cristo, encontró el Evangelio según Mateo, que había anticipado su propia llegada. Porque Bartolomé, uno de los apóstoles, les había predicado y les había dejado la escritura de Mateo en lengua hebrea, la cual habían conservado hasta entonces. (Ibid. 225)

Con la adición de Orígenes y la aceptación de Ireneo de Mateo como escritor del Primer Evangelio, uno está muy presionado para desestimar sus afirmaciones.

MARCOS:
La afirmación explícita más antigua que hallamos sobre Marcos como autor del evangelio procede de Papías de Hierápolis (principios del s. II d.C., citado en Eusebio, HE 3.39.15). Papías afirma: «Marcos, habiéndose convertido en intérprete de Pedro, puso por escrito rigurosamente todo lo que éste recordaba de lo que Señor había dicho o hecho, pero sin darle un orden». Fundamentándose en la declaración de Papías y en la afirmación de otros escritores cristianos antiguos, el evangelio se atribuyó tradicionalmente a Marcos, «el intérprete de Pedro», que lo escribiría en Roma tras la muerte del apóstol (ca. 64-67 d.C.).

Al mismo efecto escribe Ireneo (Contra Herejías, 3:1): "Mateo publicó un Evangelio, mientras que Pedro y Pablo predicaban y fundaban la iglesia en Roma; y después de la partida (o fallecimiento) de ellos, Marcos, discípulo e intérprete de Pedro, también nos dio por escrito las cosas que eran predicadas por Pedro". Clemente de Alejandría es todavía más preciso, en un mensaje conservado para nosotros por Eusebio (Historia Eclesiástica, 6:14) : "Habiendo Pedro predicado la Palabra en Roma, y hablado del Evangelio por el Espíritu Santo, muchos de los que estaban presentes exhortaron a Marcos, quien había sido por mucho tiempo seguidor de él, y que se acordaba de lo que había dicho, a que escribiera lo que había sido pronunciado; y habiendo preparado su Evangelio, lo entregó a los que se lo habían pedido; lo cual, cuando Pedro llegó a saberlo, ni se lo prohibió decididamente ni lo estimuló a hacerlo." El testimonio propio de Eusebio, sin embargo, según otros relatos, es algo diferente: 

Que los oyentes de Pedro fueron tan conmovidos por su predicación, que no dieron descanso a Marcos, como seguidor de Pedro, hasta que consintió en escribir su Evangelio como memorial de las enseñanzas de Pedro; y "que el apóstol, cuando supo por revelación lo que había sido hecho, se agradó del celo de aquellos hombres y sancionó la lectura del escrito (es decir, del Evangelio de Marcos) en las iglesias" (Historia Eclesiástica, 2:15). Y al asentar en otra de sus obras un aserto similar, dice que "Pedro, por exceso de humildad, no se creía preparado para escribir el Evangelio; pero Marcos a quien conocía tan bien y quien fue su discípulo, se dice que escribió sus relatos de las enseñanzas de Jesús. Pedro da testimonio a estas cosas él mismo; porque todas las cosas relatadas por Marcos son, según se dice, memorias de los discursos de Pedro". No creemos necesario ir más lejos, hasta Orígenes, quien dice que Marcos compuso su Evangelio "según Pedro le guiaba", o "según él dirigía, quien en su Epístola lo llama su hijo", etc., ni hasta Jerónimo, quien es sólo un eco de Eusebio. La tradición patrística es unánime en atribuir el evangelio a Marcos.

Por otra parte, ninguna tradición es más antigua, más uniforme y mejor apoyada por evidencia interna, que la que sostiene que Marcos, en su Evangelio, fué "el intérprete de Pedro", quien, al final de su Primera Epístola habla de él como "Marcos mi hijo" (1Pe_5:13), queriendo decir, sin duda, que era su hijo en el evangelio, convertido a Cristo por su ministerio.


LUCAS:

La identidad del autor del evangelio aparece en siete importantes testimonios antiguos: Canon de Muratori, Ireneo, el Prólogo al evangelio de finales del s. II, Tertuliano, Orígenes, Eusebio y Jerónimo. En estos testimonios hay que distinguir aquellos datos que no pueden deducirse del NT (el autor fue Lucas, un sirio de Antioquía, que escribió un evangelio procedente de Pablo, en Acaya [o en Roma o Bitinia]), y aquellos otros que sí pueden deducirse (era médico y compañero o colaborador de Pablo). Podemos aceptar la tradición de que Lucas fue quien compuso el evangelio, pues no parecen existir razones para que la Iglesia antigua inventase este dato y convirtiese al autor de un evangelio en una figura relativamente oscura.
Hay también cierto rasgo de autoría, en el momento cuando se unió a la compañía de Pablo por su cambio (cap. Hechos 16:10) desde la tercera persona singular "él" a la primera persona plural "nosotros".

JUAN:

Es casi indudable que el que escribió este evangelio sea el Apostal Juan. El padre de la iglesia primitiva Ireneo (ca. 130-200 d.C.) fue un discípulo de Policarpo (ca. 70-160 d.C.), quien a su vez fue un discípulo del apóstol Juan, y él testificó en la autoridad de Policarpo que Juan escribió el Evangelio durante su residencia en Éfeso en Asia Menor cuando él era avanzado en edad (Against Heresies [Contra herejías] 2.22.5;; 3.1.1). Después de Ireneo, todos los padres de la iglesia dieron por sentado que Juan era el escritor del Evangelio. Clemente de Alejandría (ca. 150-215 d.C.) escribió que Juan, consciente de los hechos establecidos en los otros Evangelios y siendo guiado por el Espíritu Santo, compuso un "evangelio espiritual" (vea Ecclesiastical History [Historia de la iglesia] de Eusebio 6.14.7).

Reforzando la tradición de la iglesia primitiva hay características significativas internas del Evangelio. Mientras que los Evangelios sinópticos (Mateo, Marcos, Lucas) identifican al apóstol Juan por nombre aproximadamente veinte veces (incluyendo paralelos), él no es mencionado directamente por nombre en el Evangelio de Juan. En lugar de esto, el autor prefiere identificarse a sí mismo como el discípulo "al cual Jesús amaba" (Jua_13:23; Jua_19:26; Jua_20:2; Jua_21:7; Jua_21:20). La ausencia de cualquier mención del nombre de Juan directamente es impresionante cuando uno considera la participación importante que tuvieron otros discípulos que son nombrados en este Evangelio. Sin embargo, la designación continua de sí mismo como el discípulo "al cual Jesús amaba", una evasión deliberada por parte de Juan de su nombre personal, refleja su humildad y celebra su relación para con su Señor Jesús. Ninguna mención de su nombre fue necesaria debido a que sus lectores originales claramente entendieron que él era el autor del Evangelio.

Los Sinópticos dicen que los hijos de Zebedeo eran pescadores, y que Jesús los llamó para ser sus apóstoles y les dio el apodo de "Hijos del trueno" (Mar_3:17). En tres ocasiones Jesús escogió a estos dos -- junto con Pedro -- para acompañarle (cuando levantó a la hija de Jairo, cuando fue al monte para ser transfigurado y cuando estuvo en Getsemaní).

 Jua_21:24 dice, "Este es el discípulo que da testimonio de esta cosas, y escribió estas cosas". ¿Cuál de ellos? "Volviéndose Pedro, vio que les seguía el discípulo a quien amaba Jesús, el mismo que en la cena se había recostado al lado de él, y le había dicho: Señor, ¿quién es el que te ha de entregar?" (21:20). Es muy obvio que el que "escribió estas cosas" es "el discípulo a quien amaba Jesús". Este versículo confirma que "el discípulo a quien amaba Jesús" era uno de los apóstoles (porque los doce apóstoles estuvieron con Jesús en la última cena), y seguramente si era "el discípulo a quien amaba Jesús", era uno de los tres escogidos, Pedro, Santiago y Juan, Mat_17:1; Mat_26:37; Luc_8:51. Al hablar de los otros apóstoles Juan especifica el nombre de ellos; por lo tanto, la única conclusión lógica es que esta descripción se puede aplicar sólo a él. Juan se refiere a sí mismo seis veces en este libro como "el discípulo a quien amaba Jesús" (13:23-26; 19:25-27; 20:2-10; 21:7; 21:20-23; 21:24). El autor del libro y Pedro eran íntimos amigos (1:41; 13:24; 18:15; 20:2; 21:7; Hch_3:1; Hch_8:14).
Si el Historiador B. Ehrman minimiza o rechaza la tradición como base sólida, para atestiguar como autores de los evangelios a Mateo, Marcos, Lucas y Juan, haría mal, ya que está sobrecargando de pruebas o mejor dicho, pasa por alto cómo los historiadores estiman los documentos históricos. Les podría poner el ejemplo de varios documentos históricos, donde los historiadores, aun con menos pruebas y documentación, aceptan la autoría de dicho documento. Aquí les daré un par de ellos.

Los comentarios de las Guerras de las Galias:

De esta extraordinaria obra de Julio Cesar, tenemos los siguientes datos: la copia más antigua está fechado en el 9 A.C (nombrado por Suetonio), el manuscrito que tenemos más antiguo es del siglo X, se tiene en total 251 copias o manuscritos antiguos de él.

Comparémoslo con los evangelios:



Los historiadores no niegan que el autor de la Guerra de las Galias sea Julio Cesar, ya que está atestiguado por Suetonio, en pocas palabras lo que la tradición dice! Los evangelios aportan y con mucho, mas proximidad a los testigos y a los hechos que allí cuentan (menos de 70 años a los sucesos de la vida de Jesús) son redactados en menos de 70 años a los hechos, lo atestigua una tradición temprana, (menos de 30 años), y se poseen 24.632 copias! ¿Hay una prueba más convincente que ello? Ningún historiador hoy en su sano juicio pondría en duda que J. Cesar escribió La Guerra de las Galias, con tan solo un testigo de la tradición (Suetonio) que lo afirmò 150 años después de haberse redactado, que no conoció, ni tomó fuente cercana de los testigos próximos, (como si los evangelios), y que, tan solo poseemos 251 manuscritos antiguos hechos 950 años después de haberse realizado la obra!. Ehrman dice que fue la tradición quien le puso nombre a los evangelios, ¿y que prueba tienen los historiadores que Julio Cesar fue el autor? La respuesta es: la tradición.



jueves, 9 de agosto de 2018

TEORIAS DEL CENSO DE CIRENIO (QUIRINO) Y LA VERACIDAD HISTÓRICA DEL EVANGELIO DE LUCAS


Leamos los versículos a estudiar:

Luc 2:1-2 (Biblia Stendal)  Y aconteció en aquellos días que salió edicto de parte de Augusto César, que toda la tierra fuese empadronada.  (2)  Este empadronamiento primero fue hecho siendo Cirenio gobernador de Siria.

Antes de los hallazgos arqueológicos de Ramsay, el mundo escéptico atacaba el evangelio de Lucas, acusándolo de no contar los hechos con veracidad históricas, incluso hoy en día, continúan atacándolo, sabiendo que tanto Cirino, como el empadronamiento en si existieron, y ya no hay duda de su veracidad histórica. Ahora el problema está en la fecha del censo, que según F. Josefo esta datado en el año 6 D.C. pero Lucas lo fecha en el nacimiento de Cristo 10 años antes¡ cual es la verdad?

Vamos por el primer punto: la veracidad y autenticidad de los empadronamientos y censos que hacia el Imperio Romano.

“En mi sexto consulado (28 a.C), llevé a cabo, con Marco Agripa como colega el censo del pueblo. Celebré la ceremonia lustral después de que no se hubiera celebrado en 42 años; en ellas fueron censados 4.063.000 ciudadanos romanos. Durante el consulado de Cayo Censorino y Cayo Asinio (8 a.C) llevé a cabo el censo por mí solo, en virtud de mi poder consular, en cuya lustración se contaron 4.233.000 ciudadanos romanos. Hice el censo por tercera vez, en virtud de mi poder consular y teniendo por colega a mi hijo adoptivo Tiberio César, en el consulado de Sexto Pompeyo y Sexto Apuleyo (14 d.C); con ocasión de este censo conté 4.937.000 ciudadanos romanos”.

Augusto. Res Gestae Divi Augusti.



Augusto, en sus Res Gestae, se refiere exclusivamente al empadronamiento de ciudadanos romanos, aquellos que se conocen como censos universales; no obstante otras fuentes hablan de otros censos provinciales, como el que nombra Flavio Josefo que vivió entre el 37 y 101 d.C. Augusto los ordenaba con la finalidad de determinar la riqueza de los territorios bajo su mando. Entre los provinciales queda constancia histórica de un censo realizado en Judea en el 6 d.C. siendo Quirino gobernador de Siria tras el exilio impuesto por el emperador al rey de Judea, Herodes Arquelao, quedando esta zona bajo tutela directa de Roma: “Entretanto Quirino, un senador que ya había ejercido todas las magistraturas y que luego de pasar por todos los grados honrosos obtuvo el consulado, además de haber ejercido otras dignidades, llegó a Siria enviado por César (Augusto), para administrar justicia en esta provincia y hacer el censo de los bienes. Lo acompañaba Coponio, de la orden ecuestre, para que quedara al frente de los judíos con plenos poderes. Quirino pasó a Judea, que había sido anexada a Siria, para llevar a cabo el censo de los bienes y liquidar los de Arquelao. Aunque los judíos al principio no quisieron acceder a la declaración, luego, por consejo del pontífice Joazar, dejaron de oponerse. Aceptando las razones de Joazar, permitieron que se hiciera el censo de los bienes”
(Flavio Josefo Antigüedades Judías. XVIII).

Aquí es donde entra la divergencia y pasamos al punto 2: fue el censo en el año 6 como dice Josefo o diez años atrás? Y porque decimos 10 años atrás en el año -4 Antes de Cristo su nacimiento?

Un monje llamado Dionisio, fue el encargado de elaborar el calendario Gregoriano. El trabajo de Dionisio estaba enfocado a obtener una ampliación de las tablas usadas hasta entonces para el cálculo de la fecha de la Pascua. Como esta fecha depende de los ciclos lunares, se hace necesario calcular el periodo de tiempo en el que un número determinado de meses sinódicos de aproximadamente 29,5 días coinciden con un cierto número de años solares de unos 365,25 días. Dionisio utilizó el más exacto de su época, el ciclo metónico de 19 años. En el prefacio de sus tablas, Dionisio dice haber utilizado cinco de esos ciclos, para obtener las fechas pascuales de un periodo de 95 años. Al trabajar con las tablas pascuales, Dionisio utilizó la datación basada en la Encarnación y no parece haber tenido la intención de que se convirtiera en una nueva base cronológica. Ideó un nuevo sistema de numeración de los años para reemplazar los años dioclecianos, que se usaban en las viejas tablas de Pascua, aparentemente porque no quería continuar la memoria de un dictador que había perseguido a los cristianos.

Es así como, después de tantos estudios comparativos y retrocediendo en el tiempo, este monje fijó la fecha del nacimiento de Jesús en los últimos días del año 753 de la fundación de Roma, afirmando que el 1 de Enero del año 754 sería el primero de la era cristiana: Jesús tendría en ese momento ocho días. El problema surge al datar el reinado de Herodes I, por lo que dedujo que Jesús nació el año 753 a. u. c., desde la fundación de Roma, cuando debió suceder hacia el 748 a. u. c., por lo que podemos inferir que Dionisio se equivocó en unos 4 a 7 años al datar. (También no dejo lugar al año cero, con lo que habría que sumar un año más).


Ya tenemos resuelto el problema del calendario. Sabemos que Cristo nació en el año -4 antes de Cristo (si, lo sé suena paradójico, pero Dionisio se equivocó), ya que en el 748 de la fundación de Roma gobernaba Herodes el grande en Judea. Sigamos pues, con el Censo.

Aunque si bien es cierto que algunos documentos dejan CONSTANCIA HISTÓRICA de ese censo, realizado por Quirino en el año 6 d.C, mientras era gobernador de Siria, es muy posible que se hayan realizado algunos otros censos provinciales, sin haber dejado constancia históricas de los mismos, bien porque decidieron no escribir al respecto o bien porque lo que se escribió al respecto se perdió en una de las tantas guerras y destrucciones Por ejemplo, de Poncio Pilato se afirmaba que no había existido, simplemente porque fuera de la Biblia no se hallaba ningún documento que avalara su existencia, hasta que, durante unas excavaciones en el antiguo teatro de Cesárea, encontraron una losa donde se lee: “Tiberio Poncio Pilato prefecto de Judea”.

Entre lo comunicado por Mateo y Lucas, surge una aparente contradicción, debido al hecho de que según Mateo Jesús nació bajo el reinado de Herodes I en el año 4 a. C., o sea, 10 años antes del censo de Quirino. Se resolvería dicha contradicción de que hubiera un primer censo de Quirino en el -4 A.C.  Una inscripción fragmentaria en latín (Lapis Tiburtinus Cirenio) descubierta en Tivoli se refiere al legado de Siria sin mencionar su nombre. Esta inscripción ha sido interpretada por eminentes eruditos, incluyendo a Mommsen, Ramsay y Deissmann, como una indicación de que Cirenio pudo haber sido gobernador de Siria anteriormente, del -6 al -4 a.C.

Las palabras de Lucas 2:2 parecen indicar también más de una administración en la provincia. El objetivo de la fijación de impuestos e inscripción de Cesar Octavio era mantener sus registros para los propósitos militares. “Es sabido que se hizo un censo en el año -4 y fue durante ese tiempo que habría sido necesario que José fuera a Belén. Dice MacFarland en su gran libro  "Las Diez Objeciones más Comunes al Cristianismo".

Fue Cirenio el autor de ese censo del año -4? William Ramsay nos da la respuesta con sus fabulosos hallazgos arqueológicos. En las inscripciones descubiertas por él, muestran que Quirino (Cirenio) fungió de gobernador de Siria tanto antes como después del nacimiento de Jesús, aunque no de manera fluida, sino con interrupciones. Cirenio tuvo el cargo militar de Gobernador de Siria de forma oficial desde el 12 hasta el 16 D.C.

También debemos acotar, que dadas las dificultades del censo, este pudo haberse efectuado con una duración de casi un año, (expertos hablan de hasta año y medio), especialmente en la conflictiva región de Judea.

Otras teorías igualmente razonables, sería la del experto N. T. Wright, uno de los académicos más reconocidos en la literatura del Nuevo Testamento. El profesor Wright propone que el verso sobre el censo de Quirino podría traducirse de esta otra forma ligeramente diferente: “este censo tuvo lugar antes que Quirino gobernara la Siria”. Así, Lucas se refiere a un censo realizado en tiempos de Herodes, y que afectó a todo el imperio, mientras que Josefo habla de un censo local que solo afectó Siria y Judea. Esto explicaría por qué José tuvo que viajar desde Nazaret a Belén, a pesar de no ser súbdito de Quirino.

También tenemos esta otra, en la que algunos historiadores concluyen que Lucas cometió el error de confundir a QUIRINIUS con QUINTILIUS, el nombre del procurador VARUS, que según todos los datos gobernaba Siria durante el nacimiento de Jesucristo. Pero esta teoría fue refutada cuando los arqueólogos, encontraron una losa romana cuya inscripción indicaba que QUIRINIUS había servido dos veces en Siria. La primera como militar, cuando VARUS era el procurador para asuntos civiles; y la segunda entre los años 6 a.C. y 9 d.C. como procurador. El mismo Lucas nos da un dato revelador para este ajuste de fechas, al indicarnos que el de CIRENIO fue el primer censo cuando “era gobernador”, ya que luego nos hablará de un segundo censo, cuando CIRENIO fue procurador (Hechos 5:37).

CONCLUSIÓN:

A través de los siglos los arqueólogos y eruditos de la Biblia han documentado una y otra vez la precisión con la cual Lucas reportó detalles históricos. En cada caso, donde ha surgido suficiente evidencia arqueológica, se ha vindicado a Lucas como un escritor preciso y meticuloso. Los escépticos y críticos no han podido verificar incluso un simple anacronismo o discrepancia con la cual desacreditar la reclamación de los escritores bíblicos de haber sido guiados por una influencia divina principal.

Ya que fue un historiador muy meticuloso, Lucas demostró su conocimiento de un censo distinto provincial durante el gobierno de Cirenio al comienzo del año 6 d.C. (Hechos 5:37). Teniendo en cuenta este conocimiento, ciertamente él no hubiera confundido este censo con uno que pasó 10 o más años antes. Por ende Lucas declaró que se realizó un censo previo por mandato de Augusto César algún tiempo antes del año 4 a.C. Él señaló su censo anterior al usar la expresión prote egeneto (“primero se realizó”)—que presupone un segundo censo (cf. Nicoll, s.d., 1:471). Cuestionar la autenticidad de esta reclamación simplemente porque no se ha encontrado referencia explícita, es injustificado y prejudicial. Nadie cuestiona la historicidad del segundo censo que Cirenio realizó alrededor de 6/7 d.C., a pesar del hecho que la única autoridad para esto es una sola inscripción en Venecia.

Adicionalmente, las fuentes históricas indican que Augusto favoreció a Cirenio, y que Cirenio estuvo en servicio activo del emperador en las inmediaciones de Siria antes y durante el periodo de tiempo que Jesús nació. Es razonable concluir que Cirenio pudo haber sido nombrado por Augusto para emprender un censo durante este periodo de tiempo, y que su ejecución competente puede haberle hecho acreedor de un nombramiento similar para el censo de 6/7 d.C. (vea Archer, 1982, p. 366). Note también que Lucas no usó el término legatus—el título normal para un gobernador romano. Él usó la forma participial de hegemon que se usaba para un propretor (gobernador senatorial) o procurador (como Poncio Pilato) o Cuestor (comisionado imperial) [McGarvey y Pendleton, s.d., p. 28]. Después de proveer un resumen completo de la información histórica y arqueológica en cuanto a esta pregunta, Finnegan concluyó: “Así que la situación propuesta en Lucas 2:3 parece completamente plausible” (1959, 2:261).

BIBLIOGRAFIA:


"Las Diez Objeciones mas Comunes al Cristianismo" Alex MacFarland.

Nicoll, W. Robertson El Testamento Griego del Expositor [The Expositor’s Greek Testament] (Grand Rapids, MI: Eerdmans).

Archer, Gleason L. Jr. (1982), Enciclopedia de Dificultades Bíblicas [Encyclopedia of Bible Difficulties] (Grand Rapids, MI: Zondervan).

Finegan, Jack (1959), Luz del Pasado Antiguo [Light From the Ancient Past] (Princeton, NJ: Princeton University Press).

McGarvey, J.W. (1891), Evidencias del Cristianismo [Evidences of Christianity] (Nashville, TN: Gospel Advocate, reimpresión de 1974).

McGarvey, J.W. y Philip Y. Pendleton (sine data), El Evangelio Cuadruplicado [The Fourfold Gospel] (Cincinnati, OH: The Standard Publishing Foundation).

Ramsay, William M. (1897), San Pablo el Viajero y Ciudadano Romano [St. Paul the Traveler and the Roman Citizen] (Grand Rapids, MI: Baker, reimpresión de 1962).

Wright, G. Ernest (1960), Aqueología Bíblica [Biblical Archaeology] (Philadelphia, PA: Westminster).

Biblia Sagradas Escrituras Version Antigua Traducción de Casiodoro de Reina Con Lenguaje Actualizado por Russell Martin Stendal.

Comentario Exegético y Explicativo de la Biblia. Tomo II Roberto Jamieson, A. R. Fausset y David Brown.