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martes, 11 de febrero de 2020

EL MENSAJE DE JUAN A LAS 7 IGLESIAS, LA EPOCA ACTUAL Y EL LIBRO DE RUTH


TRIANGULANDO ESCRITOS BÍBLICOS
EL MENSAJE DE JUAN A LAS 7 IGLESIAS, LA ÉPOCA ACTUAL Y EL LIBRO DE RUTH

En el Mensaje del Apóstol Juan a las 7 iglesias vemos reflejado un mensaje a los cristianos que vivirán los últimos tiempos, la llamada “tribulación”. Vemos como Juan describe las fallas y defectos que tendrán y que hacer en caso de tenerlas. Tales fallas o graves defectos en las iglesias cristianas actuales se han visto aumentadas a niveles inimaginables hace tan solo 30 años; lo que sugiere que estamos próximos al fin de los tiempos. Dicho esto unido a como ha comenzado este año 2020, con guerras, terremotos, pestes, incendios y volcanes, unido a un gran descontento social y quiebre económico, nos lleva a prestar suma atención a lo dicho por Juan, y buscar en nuestra Biblia palabras de aliento y alivio, o lo que es lo mismo, abrigarnos bajo la sombra del omnipotente… y el libro de Ruth es de mucha ayuda… veamos.

 Antes que nada veamos el mensaje de Juan a las 7 Iglesias:

Lectura del libro de Apocalipsis 2:1-3:22 Biblia versión RV1960

(1)  Escribe al ángel de la iglesia en Efeso: El que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro, dice esto:
(2)  Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos;
(3)  y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado.
(4)  Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor.
(5)  Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido.
(6)  Pero tienes esto, que aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco.
(7)  El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios.
(8)  Y escribe al ángel de la iglesia en Esmirna: El primero y el postrero, el que estuvo muerto y vivió, dice esto:
(9)  Yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico), y la blasfemia de los que se dicen ser judíos, y no lo son, sino sinagoga de Satanás.
(10)  No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.
(11)  El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte.
(12)  Y escribe al ángel de la iglesia en Pérgamo: El que tiene la espada aguda de dos filos dice esto:
(13)  Yo conozco tus obras, y dónde moras, donde está el trono de Satanás; pero retienes mi nombre, y no has negado mi fe, ni aun en los días en que Antipas mi testigo fiel fue muerto entre vosotros, donde mora Satanás.
(14)  Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación.
(15)  Y también tienes a los que retienen la doctrina de los nicolaítas, la que yo aborrezco.
(16)  Por tanto, arrepiéntete; pues si no, vendré a ti pronto, y pelearé contra ellos con la espada de mi boca.
(17)  El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.
(18)  Y escribe al ángel de la iglesia en Tiatira: El Hijo de Dios, el que tiene ojos como llama de fuego, y pies semejantes al bronce bruñido, dice esto:
(19)  Yo conozco tus obras, y amor, y fe, y servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras.
(20)  Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos.
(21)  Y le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicación.
(22)  He aquí, yo la arrojo en cama, y en gran tribulación a los que con ella adulteran, si no se arrepienten de las obras de ella.
(23)  Y a sus hijos heriré de muerte, y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña la mente y el corazón; y os daré a cada uno según vuestras obras.
(24)  Pero a vosotros y a los demás que están en Tiatira, a cuantos no tienen esa doctrina, y no han conocido lo que ellos llaman las profundidades de Satanás, yo os digo: No os impondré otra carga;
(25)  pero lo que tenéis, retenedlo hasta que yo venga.
(26)  Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones,
(27)  y las regirá con vara de hierro, y serán quebradas como vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre;
(28)  y le daré la estrella de la mañana.
(29)  El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.
Cap.3
(1)  Escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice esto: Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto.
(2)  Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios.
(3)  Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti.
(4)  Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas.
(5)  El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles.
(6)  El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.
(7)  Escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia: Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre:
(8)  Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre.
(9)  He aquí, yo entrego de la sinagoga de Satanás a los que se dicen ser judíos y no lo son, sino que mienten; he aquí, yo haré que vengan y se postren a tus pies, y reconozcan que yo te he amado.
(10)  Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra.
(11)  He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona.
(12)  Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo.
(13)  El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.
(14)  Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto:
(15)  Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente!
(16)  Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.
(17)  Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.
(18)  Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas.
(19)  Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.
(20)  He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.
(21)  Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.
(22)  El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

EXÉGESIS DEL TEXTO:

Ahora desglosemos el texto: estas características descritas por Juan de estas iglesias se están viendo actualmente?

La iglesia de Éfeso: se caracteriza por reemplazar a Cristo por una ortodoxia fría y mecánica. Su pureza doctrinal y moral, su celo inquebrantable por la verdad y su servicio disciplinado no eran sustituto para el amor a Cristo que habían descuidado.

La iglesia de Esmirna: se caracteriza por sufrir pobreza, persecución y cárcel por causa de Cristo.

La iglesia de Pérgamo: se caracteriza por admitir y permitir dentro de ella cosas inmundas y prohibidas a los ojos de Dios. Pervirtiendo la gracia y reemplazando la libertad cristiana por el libertinaje pecaminoso. (Matrimonios Gay, Aborto, idolatría de imágenes, apostasía, etc).

La iglesia de Tiatira: se caracteriza por su tolerancia a las inmoralidades sexuales y el adulterio, transgrediendo los diez mandamientos de Dios.

La iglesia de Sardis: se caracteriza por perder el verdadero testimonio de Cristo, manchando sus vestiduras con el mundo, viviendo como el mundo. Por lo tanto es una Iglesia muerta.

La iglesia de Filadelfia: se caracteriza por su fidelidad irrestricta a Cristo. Han mostrado celo por las buenas obras. En su humana debilidad, habían confiado en el Señor. El resultado es que han podido preservar la verdad viviéndola en sus vidas. Nunca han negado el nombre de Cristo. Por tanto, Él había puesto delante de ellos una puerta abierta de oportunidad que nadie podría cerrar.

La iglesia de Laodicea: se caracteriza por ser abominablemente tibio. El Señor hubiese preferido que hubiera sido extremada en su indiferencia o en su celo. Pero no, era lo suficientemente tibia como para engañar a la gente a pensar que es una iglesia de Dios, y tan repugnantemente tibia en las cosas divinas que causaba asco al Altísimo. Aunado a esto tenía dentro de si otros defectos como el orgullo, la ignorancia, la autosuficiencia y complacencia.

EL MUNDO ACTUAL: SE CUMPLEN TODAS LAS CARACTERÍSTICAS DESCRITAS POR JUAN.

En los últimos 30 años hemos visto el ataque sistemático de satanás contra el pueblo cristiano y su iglesia, tratando de deformarla, incubando ideologías contrarias a la verdadera fe impartida por nuestro señor Jesús y nuestra Biblia. Ya vemos como en algunas iglesias se permite el matrimonio gay, se permite el adulterio, ya se habla del aborto no como crimen, sino como un “derecho”, cosas jamás vistas años atrás.

En esta imagen que les presentare, vemos tanto las características de cómo serán las iglesias cristianas en el fin de los tiempos, de forma resumida, así como las advertencias hechas por Juan a las mismas, para que recuperen el sendero verdadero, a fin de que no se extravíen, porque ¡cercano es el día de nuestro señor Jesús!




CONSEJOS BASADOS EN EL LIBRO DE RUTH PARA VIVIR ESTA ÉPOCA DE TRIBULACIÓN Y ANGUSTIA

Visto los consejos del Apóstol Juan a los cristianos que vivan la época de la tribulación, vemos también en el libro de Ruth valiosos consejos para afrontar todo momento turbulento, o malo que nos toque afrontar. Recuerden, somos una generación especial, somos los guerreros de Cristo y nos toca la parte más dura de la batalla, ¡que es su fin¡ y que gracias a Cristo somos más que vencedores, porque él en la cruz, ya obtuvo la victoria por nosotros.

La palabra clave del libro de Ruth es redención. Otra palabra clave es pariente, la cual se menciona nueve veces. Booz es el pariente redentor que compra de nuevo las tierras que pertenecían a Elimelec y levanta herederos para continuar el nombre de la familia. Él es figura de Cristo, el verdadero Pariente Redentor. Rut, la moabita, ilustra la Iglesia como la novia de Cristo, redimida por medio de Su maravillosa gracia.

Igualmente, en este libro encontramos ejemplos excelentes de fe, piedad, paciencia, humildad, laboriosidad, y benignidad, en los hechos comunes de la vida. Vemos también el cuidado especial que la providencia de Dios tiene de nuestros intereses más pequeños, alentándonos a confiar plenamente en Él. Podemos ver este libro como una bella, por lo natural, representación de la vida humana; como un detalle curioso de hechos importantes y como parte del plan de redención. Todas estas herramientas dadas por Dios en este libro nos servirán para afrontar cualquier batalla, ¡escudríñalo!

BIBLIOGRAFIA:

Biblia Reina Valera 1960. (Libros Apocalipsis cap. 2 y 3, y el Libro de Ruth).
Comentario Macarthur Apocalipsis cap. 2 y 3.
Comentario Macarthur Libro de Ruth. Introducción.
Comentario Bíblico de William Macdonald.
Comentario Bíblico Beacon.

domingo, 1 de septiembre de 2019

ESTUDIO DE 1 JUAN 5:6-8 Y LA CONTROVERSIA GNÓSTICA


1 Juan 5:6-8
EL AGUA Y LA SANGRE
“Este es el Que vino por medio de agua y sangre -Jesucristo. No fue sólo por agua por lo que vino, sino por agua y por sangre. Y es el Espíritu el Que testifica de esto; porque el Espíritu es la verdad; porque hay tres que testifican, el Espíritu y el agua y la sangre, y los tres concuerdan como uno solo”.
Al principio de su comentario sobre este pasaje Plummer dice: " Este es uno de los pasajes más alucinantes de la epístola, y uno de los más complicados del Nuevo Testamento.» Sin duda, si conociéramos las circunstancias en que Juan estaba escribiendo, y tuviéramos un conocimiento completo de las herejías de las que estaba defendiendo a su pueblo, el sentido aparecería más claro; pero, tal como están las cosas, no podemos hacer más que suponer. Sí sabemos bastante, sin embargo, del trasfondo, para estar razonablemente seguros de que podemos llegar al sentido de las palabras características de este pasaje de Juan.
Está claro que las palabras agua y sangre en relación con Jesús tenían para Juan un significado especialmente, místico y simbólico. En su historia de la Cruz hay un curioso par de versículos:
«Uno de los soldados Le atravesó el costado con la lanza, e inmediatamente salieron sangre y agua. Y el que da testimonio de esto lo vio, y lo que dice es cierto; y él sabe que está diciendo la verdad para que vosotros también creáis» (Jua_19:34 ).
Está claro que Juan adscribe una importancia particular a ese incidente, y lo garantiza con un certificado de evidencia muy especial. Para él las palabras agua y sangre en relación con Jesús comunicaban una parte esencial del Evangelio.
El primer versículo del pasaje se expresa oscuramente: «Este es el Que vino por medio de agua y sangre -Jesucristo.» El sentido es que Este es el Que entró en Su mesiazgo, o Se mostró que era el Cristo, mediante agua y sangre.
En relación con Jesús, agua y sangre no pueden referirse nada más que a dos acontecimientos de Su vida. El agua debe referirse a Su Bautismo. La sangre, a Su Cruz. Juan está diciendo que el Bautismo y la Cruz de Jesús son ambos partes esenciales de Su mesiazgo. Pasa a decir que no fue sólo por agua por lo que Él vino, sino por agua y por sangre. Está claro que algunos decían que Jesús vino por agua, pero no por sangre; en otras palabras: que Su Bautismo era una parte esencial de Su mesiazgo, pero no Su Cruz. Esto es lo que nos da la clave del trasfondo de este pasaje.
Ya hemos visto una y otra vez que tras esta carta se trasluce la herejía del gnosticismo. Y también hemos visto que los gnósticos, creyendo que el espíritu era totalmente bueno y la materia totalmente mala, negaban que Dios viniera en la carne. Así es que tenían la creencia -de la que nos habla Ireneo en relación con el nombre de Cerinto, uno de sus principales representantes y contemporáneo de Juan- de que el Cristo divino había descendido en el Bautismo sobre el hombre Jesús en forma de paloma; Jesús, asociado como si dijéramos con el Cristo que había descendido sobre Él, trajo a los hombres el mensaje del Dios que era un desconocido hasta entonces, y vivió en perfecta virtud; pero en Getsemaní el Cristo divino Se apartó del hombre Jesús y volvió a Su gloria, y fue solamente el hombre Jesús el que fue crucificado en el Calvario y después resucitó. Podríamos decir más sencillamente que Cerinto enseñaba que Jesús llegó a ser divino en Su Bautismo, pero que esa divinidad Le dejó antes de la Cruz, y que murió como un hombre y nada más.
Está claro que tal enseñanza despoja la vida y la muerte de Jesús de todo su valor para nosotros. Tratando de proteger a Dios del contacto con el dolor humano, Le excluye de la obra de la redención.
Lo que Juan está diciendo es que la Cruz es una parte esencial del significado de Jesús, y que Dios estuvo presente en la muerte de Jesús exactamente lo mismo que lo estuvo en toda Su vida.




EL TRIPLE TESTIMONIO
1Jn_5:6-8 (conclusión)
Juan pasa a hablar del triple testimonio.

Está el testimonio del Espíritu. En este punto Juan está pensando en tres cosas. (I) El relato del Nuevo Testamento es claro en que en el Bautismo de Jesús el Espíritu descendió sobre Él de una manera muy especial (Mar_1:9-11 ; Mat_3:16 s; Luc_3:21 s; Hch_10:38 ; Jua_1:32-34 ). (II) El Nuevo Testamento es igualmente claro en que, mientras que Juan vino a bautizar con agua, Jesús vino a bautizar con el Espíritu (Mar_1:8 ; Mat_3:11 ; Luc_3:16 ; Hch_1:5 ; Hch_2:33 ). Vino para traer a los hombres el Espíritu con una plenitud y poder desconocidos hasta entonces. (III) La historia de la Iglesia Original es la prueba de que esta no fue una vana pretensión. Empezó en Pentecostés (Hch_2:4 ), y se repitió una y otra vez en la historia y experiencia de la Iglesia (Hch_8:17 ; Hch_10:44 ). Jesús tenía el Espíritu, y podía dar el Espíritu a los hombres; y la continua evidencia del Espíritu en la Iglesia era -y es- un testimonio incontestable del continuo poder de Jesucristo.

Está el testimonio del agua. En el Bautismo de Jesús hubo el testimonio del Espíritu descendiendo sobre Él. Fue precisamente ese acontecimiento lo que le reveló a Juan el Bautista Quién era Jesús. Lo que Juan quiere subrayar es que ese testimonio se mantenía en la Iglesia Original en el Bautismo cristiano. Debemos recordar que en los orígenes de la historia de la Iglesia el Bautismo era de adultos, ya que se trataba de hombres y mujeres que ingresaban en la Iglesia mediante confesión de fe, porque venían directamente del paganismo, y empezaban una vida totalmente nueva. En el Bautismo cristiano ocurrían cosas. La persona era sumergida en el agua, y moría con Cristo; y surgía del agua resucitada con Cristo a una nueva vida. Por tanto, el Bautismo cristiano era un testimonio del poder continuo de Jesucristo. Era un testimonio de que Él seguía estando vivo, y de que Él era sin duda divino.
Está el testimonio de la sangre. La sangre era la vida. En cualquier sacrificio, la sangre se consagraba a Dios y sólo a Él. La muerte de Cristo fue el perfecto Sacrificio; en la Cruz derramó Su sangre en sacrificio a Dios. La experiencia de los hombres era que el sacrificio era eficaz y los redimía y reconciliaba con Dios dándoles la paz con Dios. Continua y regularmente se observaba -y se observa- la Cena, la Eucaristía. En ella se representa plenamente el sacrificio de Cristo; y en ella se da a las personas la oportunidad, no sólo de darle gracias a Cristo por Su Sacrificio, hecho una vez por todas, sino también de apropiarse los beneficios y de recibir Su poder sanador. Eso sucedía en el tiempo de Juan. A la Mesa del Señor los creyentes se encontraban con Cristo y experimentaban Su perdón y la paz con Dios que Él traía. Y seguimos teniendo esa experiencia; y por tanto la fiesta es un testimonio continuo del poder reconciliador del Sacrificio de Jesucristo.

El Espíritu y el agua y la sangre se combinan para mostrar como el perfecto Mesías, el perfecto Hijo de Dios y el perfecto Salvador a este Hombre Jesús en Quien Dios Se nos ha manifestado. El don continuado del Espíritu, la continuada muerte y resurrección del Bautismo, la continuada disponibilidad del Sacrificio de la Cruz a la Mesa del Señor siguen siendo los testigos de Jesucristo.

Nota sobre 1Jn_5:7

En la versión Reina-Valera hay un versículo que hemos omitido. Dice: «Tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno.»
Las versiones modernas no incluyen este texto. Véase la nota de la versión Bóver-Cantera o la nota de la Biblia de Estudio Macarthur. Es seguro que no formaba parte del texto original.
Los Hechos son los siguientes. Primero, que no aparece en ninguno de los manuscritos griegos anteriores al siglo XIV. Los manuscritos clave pertenecen a los siglos III y IV, y este versículo no aparece en ninguno de ellos. Ninguno de los primeros padres de la Iglesia dio señales de conocerlo. La versión original de la Vulgata de Jerónimo no lo incluye. La primera persona que lo cita es el hereje español Prisciliano, que murió en el año 385 d C. Después se fue introduciendo gradualmente en el texto latino del Nuevo Testamento, aunque, como hemos visto, no aparece en los manuscritos griegos.
Entonces, ¿cómo llegó a formar parte del texto? En su origen debe de haber sido una glosa o comentario que un copista añadió al margen, y el siguiente pensó que estaba allí porque se había omitido involuntariamente. Como parecía ofrecer una buena base para la doctrina de la Trinidad, con el tiempo llegó a ser aceptado por los teólogos como parte del texto, especialmente en aquellos días tempranos de la investigación bíblica anterior al descubrimiento de los grandes manuscritos.

Pero, ¿cómo se mantuvo y llegó a formar parte de la ReinaValera y otras traducciones clásicas como la Autorizada inglesa? El primer texto del Nuevo Testamento griego que se publicó fue el de Erasmo, en 1514, aunque el de la Biblia Políglota Complutense del cardenal Cisneros se imprimió antes, pero no salió al público hasta después. Erasmo fue un gran erudito; y, sabiendo que este versículo no formaba parte del texto original, no lo incluyó en su primera edición. Pero para entonces, sin embargo, los teólogos ya estaban usándolo. Se había incluido, por ejemplo, en la Vulgata Latina de 1514. A Erasmo se le criticó por omitirlo. Su respuesta fue que si se le mostraba algún manuscrito griego que lo incluyera, lo imprimiría en la edición siguiente. Alguien le mostró un texto muy tardío y deficiente en el que el versículo aparecía en griego; y Erasmo, fiel a su palabra pero muy en contra de su juicio y voluntad, imprimió el versículo en su edición de 1522.
El paso siguiente fue que en 1550 Stephanus imprimió su gran edición del Nuevo Testamento griego. Esta edición de Stephanus se llamó, mejor dicho, él mismo le dio el nombre de Textus receptus, texto tradicional, que fue la base de la Biblia del Oso y de tantas otras traducciones clásicas y del texto griego durante siglos. Así es como este versículo llegó a la Reina-Valera. Por supuesto que no hay nada en él que esté mal, pero la investigación moderna ha dejado bien claro que Juan no fue el que lo escribió, y que es un comentario muy posterior y una añadidura a sus palabras. Y por eso la mayor parte de las traducciones modernas lo omiten.

BIBLIOGRAFIA:

William Barclay comentario completo a Nuevo Testamento.

William Barclay fue pastor de la Iglesia de Escocia y profesor de N.T. en la Universidad de Glasgow. Es conocido y apreciado internacionalmente como maestro en el arte de la exposición bíblica. Entre sus más de sesenta obras la que ha alcanzado mayor difusión y reconocimiento en muchos países y lenguas es, sin duda, el Comentario al Nuevo Testamento,

viernes, 27 de julio de 2018

LAS DIVERGENCIAS DE LOS RELATOS DE JUAN Y LOS SINÓPTICOS

Las Divergencias de los relatos de Juan y los Sinópticos sobre la Vocación de los Primeros Discípulos .

Al comparar los relatos sinópticos con los de Juan sobre la vocación de los primeros discípulos de Cristo, se nota una divergencia muy notable.  Esquematizando estas diferencias, se ve en:

Los sinópticos (Mat_4:18-22; Mar_1:16-20)

  • La escena en Galilea junto al lago. La vocación de Andrés y Pedro es provocada directamente por Cristo. La vocación de estos primeros discípulos se hace cuando unos - Pedro y Andrés - “echaban las redes en el mar.” La vocación de Juan y Santiago se hace por Cristo mientras éstos “arreglaban las redes.”


Jua_1:35-51
  • La escena es en Judea. En la zona del Jordán. La vocación de Andrés y Juan es provocada por el Bautista. La vocación de Andrés es distinta de la de Pedro; se hace juntamente la de Andrés y de Juan (?). Andrés llama a Pedro para que vaya a Cristo.  La vocación de Santiago no se hace, a menos bajo el nombre de Santiago.



Ante estas diferencias no cabe más que preguntarse: ¿Se refieren ambos relatos a un mismo momento histórico? ¿Son el mismo relato? Pero entonces, ¿cómo es posible explicar estas diferencias?

La solución que ordinariamente se alegó era ésta: el relato de Juan no narra la vocación definitiva de estos discípulos, sino un primer contacto con Cristo, una primera invitación más o menos precisa a seguirle, mientras que el relato de los sinópticos transmite la vocación definitiva de éstos ante el llamamiento formal que Cristo les hace junto al lago de Tiberíades.

Esta solución pudiera tener en contra que tanto el relato de Juan como los de Mt-Mc parecen trasmitir un contacto y llamamiento definitivo de estos discípulos al apostolado. Pues si en Mt-Mc, “dejando” todo, le “siguen,” lo mismo sucede en el relato de Jn: con él van a Galilea y con él asisten como “discípulos” (Jua_2:11) a las bodas de Cana.

Boismard piensa que “se podría adoptar la solución siguiente: Jn no habla de la vocación de los hijos de Zebedeo, sino solamente del llamamiento de Andrés y de su hermano Simón; de estos dos últimos, los hechos habrían pasado tal como los describe, teniendo en cuenta el esquematismo introducido en su relato. Los dos hijos de Zebedeo habrían sido llamados por Cristo, como cuenta Marcos, cuando ellos se entregaban a la pesca con su padre en la ribera del lago de Tiberíades. Pero en la tradición representada por Mc (la de Mt arameo) se encontraban pocos informes sobre la vocación de Andrés y Pedro. Como ellos debían de ser pescadores y se quería mencionar la “vocación” del jefe de los discípulos, se habría compuesto un relato de la vocación de Simón y Andrés calcado sobre el de la vocación de Santiago y Juan.” 

Otra hipótesis de solución podría ser verosímil. La escena de Jn es histórica. Inventarla no tendría interés a la hora en que por otras “fuentes o kerigma podría ser desmentida. Pero, aunque sustancialmente histórica, no es la, definitiva. Esta “vocación” definitiva de la dupla díptica Pedro-Andrés/Santiago-Juan, para los sinópticos debió de ser junto al lago; aunque teniendo pocos detalles de la misma, la reproducen en una forma homologada histórico-esquemática (Mat_4:18-22; Mar_1:16-20; Luc_5:1-11). La “vocación” de los otros apóstoles, o no les interesó tanto su relato - lo que parece improbable - , o la ignoraron sus “fuentes.”

Parecería extraño que, antes de esta escena definitiva, no hubiese habido contactos de Cristo con sus futuros apóstoles. “El mismo relato de los sinópticos se hace más inteligible a la luz de esta noticia trasmitida por Jn” (B. Vawter, o.c., p.428). “El hecho de que los dos pares de hermanos acepten sin réplica la llegada de Jesús, sólo es comprensible admitiendo la suposición de que ya le conocían de algún tiempo atrás” (A. Wlkenhauser, p.1 11). Un ejemplo de cómo estos “seguimientos” instantáneos a Cristo tienen el valor de una decisión decisiva y firme, pero suponiendo arreglos familiares consiguientes, es la escena de la “vocación” de Mt. Según Lc (Luc_5:27-28), Cristo le dice: “Sígueme.” El se levantó, dejó todas las cosas, y le siguió (cf. Mat_9:9; Mar_2:14). Pero luego, días después, da a Cristo una comida en su casa, con invitados (cf. Mar_2:15ss par.).

Juan o no conoció los relatos - o el ambiente sinóptico-kengmátko - de la “vocación” definitiva de esos cuatro apóstoles citados, o no le interesó repetirla, aunque dos - Felipe, Natanael - , o tres, si “el otro” que aparece binado con Andrés no fuese Juan, no aparecen en la bina díptica de los sinópticos. La razón podría ser ésta: porque en la narración “vocacional” histórica que hace de estos cinco futuros apóstoles, vio, al menos a la hora de la composición de su evangelio, que esta “vocación” había ido de hecho, definitiva.