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viernes, 18 de septiembre de 2020

EL PORQUE CENTRARNOS EN CRISTO

 

EL PORQUE CENTRARNOS EN CRISTO

Hermanos hoy les hablare sobre la extrema importancia de centrarnos y enfocarnos en tener mas conocimiento de Cristo, nuestro Salvador y Redentor.

Para ello tome extractos de John Flavel en su libro “The Fountain Of Life” que me parecen muy importantes para dicha exhortación.

Dice John Flavel:

“Ojalá el conocimiento de Cristo more en abundancia en nosotros… que nuestro conocimiento de Cristo no sea un conocimiento impotente, estéril y poco práctico: ¡Oh, que en su paso desde nuestro entendimiento a nuestros labios, pueda derretir, endulzar y arrebatar poderosamente nuestros corazones! Recuerden, hermanos, que un santo llamamiento nunca salvó a ningún hombre sin un corazón santo. Cuidemos de no privar a la gente de nuestro conocimiento de Cristo con injusticia. Ojalá nuestros labios dispersen conocimientos y alimenten a muchos”.

Primeramente hermanos, tengamos cuidado de no rechazar y despreciar esta luz, este camino, y esta verdad, nuestro Campeón, Jesucristo. Esto se puede hacer de dos maneras:

Punto Uno, cuando desprecias los medios del conocimiento por simple desprecio y desprecio por él. Seguramente, si rechazas así el conocimiento, Dios te rechazará por ello.

Leamos las palabras de Jesús cuando dijo: “El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero.  (Jua 12:48). Notemos que son inseparables sus enseñanzas y El mismo. Fijémonos en el verbo tiene; de tener, esta en presente y eso quiere decir que se le está juzgando a esa persona en vida, desde el mismo momento que rechaza el evangelio. Como dijo W. Partain y B. Reeves en sus comentarios: “al estar en juicio desde que rechazas a Cristo, cada uno está delante del tribunal de Cristo, porque el verdadero juez de la humanidad es el evangelio” (Rom 2:16).

Las palabras o enseñanzas del Señor Jesús serán suficientes para condenar a la persona que libremente rechace y desprecie a Jesucristo, el Hijo de Dios. Flavel tenía razón: Dios también te rechazará si tú lo rechazas. Es el desprecio del regalo más rico que jamás Cristo le dio a la iglesia; y sin embargo es un desprecio que comienza bajo, tal vez con un simple “no tengo tiempo”, o tal vez “me gusta lo que hago” y parece que hasta es no es un NO definitivo; sin embargo, créanlo, es un pecado audaz que vuela más alto de lo que ustedes saben, Lucas 10:16 "El que a vosotros oye, a mí me oye; y el que a vosotros desecha, a mí me desecha; y el que me desecha a mí, desecha al que me envió".

En segundo lugar, desprecias el conocimiento de Cristo, cuando desprecias las direcciones y las amorosas limitaciones de ese conocimiento; cuando te niegas a ser guiado por su conocimiento, tu luz y tus deseos luchan y luchan dentro de ti.

Flavel dice: “Oh, es triste cuando tus deseos dominan tu luz. No pequéis como pecan los paganos que no conocen a Dios”. Entonces: como podrías rechazar tal conocimiento? Como podrías rechazar a tu Salvador, que te tiende la mano para sacarte del pozo del pecado y la condenación, que quiere limpiarte, santificarte, y darte tesoros que todo el mundo jamás te podría dar? Peor aun! Los que desprecian a los fieles ministros de Cristo, los que piensan mal de ellos y se burlan de ellos, serán reconocidos como los que despreciaron a Dios y Cristo. Y te aseguro, que si eres de esas personas bravuconas, en la calle, que insultas y te burlas de los predicadores de la palabra en la calle, serás señalado para adversidad, delante del trono majestuoso de nuestro Señor Jesús, me gustaría saber si serás tan valiente allí… “si, pues no tengo miedo” yo te digo: escúchame cuando estés delante de su Gloria y de su trono, estarás derretido de miedo y pavor como un soplete derrite a una vela, a menos que te arrojes a los pies de Cristo!

William Barclay comenta sobre Lucas 10:16: “El haber escuchado la Palabra de Dios conlleva una gran responsabilidad. Seremos juzgados según lo que hayamos tenido oportunidad de saber. A un niño se le consienten cosas que se condenarían en un adulto; a un salvaje se le perdonan cosas que se castigarían en un civilizado. La responsabilidad es la otra cara del privilegio.

Es un error terrible el rechazar la invitación de Dios. En cierto sentido, todas las promesas de Dios que hayamos escuchado pueden convertirse en nuestra condenación. Si las recibimos, son nuestra mayor gloria; pero cada una de las que hemos rechazado será algún día un testigo en contra nuestra”.

Punto Dos, tengamos cuidado de no estar satisfecho con ese conocimiento de Cristo que hemos alcanzado, y queramos añadirle “toques personales” para que sea “perfecto”.

Flavel Dice: “Es el orgullo y la ignorancia de muchos profesores, cuando tienen algunas nociones crudas y sin digerir, llenarse de vanidad por sus excelentes logros. Y es el pecado, incluso del mejor de los santos, cuando ven cuán profundo es el conocimiento de Cristo, y qué esfuerzos deben tomar para cavar en busca de él, arrojar la pala del deber y clamar: “Cavar no podemos”. O “ya extraje suficiente de Cristo, ya no hay más de El”. A su trabajo, cristianos, a su trabajo; No dejéis que vuestra vela y sed de Jesús se apague: recluidos en su estudio, Biblia en mano, mirad qué inagotable es el conocer de El”.

Cuando pasemos a la eternidad y veamos su rostro, pasaremos de gloria en gloria, de eternidad en eternidad, conociéndolo mas, y aun no llegaríamos al 1% del evangelio del Señor Jesucristo!

Recordemos a Juan en su evangelio cuando dijo: “Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro”. (Jua 20:30) y también: “Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, las cuales si se escribieran una por una, pienso que ni aun en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir. Amén”.  (Jua 21:25).

Solo en su Pasión y muerte hay un sin numero de profundidades que, con ya 2000 años de historia cristiana se siguen sacando innumerables pensamientos, poemas, canciones, estudios, millones de libros, sin contar la infinita piedad que genera de ella hacia la humanidad; amor, sacrificio, obediencia, justicia, victoria…

Es un serio error intentar añadir a nuestras iglesias, estrategias humanas, planes de prosperidad, y demás sabiduría humana, cuando tenemos ante nosotros la Diadema que brilla en nuestra Biblia, la fuente de todas las doctrinas: EL EVANGELIO DE JESUCRISTO.

William Macdonald dice:

“Jesús es Dios, y por ello mismo es infinito. No hay límite al significado de Sus palabras ni al número de Sus obras. Mientras Él estaba aquí en la tierra, era todavía el Sustentador de todas las cosas -el sol, la luna y las estrellas-. ¿Quién podría jamás describir lo que mantiene el universo en movimiento? Incluso acerca de Sus milagros sobre la tierra, sólo recibimos la descripción más sucinta. Pensemos en los nervios, músculos, corpúsculos sanguíneos y otros miembros que Él controlaba. Pensemos en Su control sobre los microorganismos, peces, y vida animal. Pensemos en Su conducción en los asuntos de los hombres. Pensemos en Su control sobre la estructura atómica de cada fragmento de materia en el universo. ¿Podría el mundo mismo posiblemente contener estos infinitos detalles? La respuesta es un «No» rotundo”.

Paul Washer en su Libro “El Llamado del Evangelio y la Conversión Verdadera” dice:

“El evangelio de Jesucristo es el más grande de todos los tesoros dado a la iglesia y al cristiano. No es un mensaje entre muchos otros, sino el mensaje sobre todos. Es el poder de Dios para salvación a los pecadores y la revelación más grande de la multiforme sabiduría de Dios para los hombres y los ángeles. Es por esta razón que el apóstol Pablo dio al evangelio el primer lugar en su predicación, esforzándose por proclamarlo claramente e incluso imprecando a aquellos que pervirtieran su veracidad.

Cada generación de cristianos es administradora del mensaje del evangelio, y, a través del poder del Espíritu Santo, Dios la llama a guardar este tesoro que le ha sido confiado. Si queremos ser fieles administradores, debemos concentrarnos en el estudio del evangelio, hacer todo lo posible por entender sus verdades, y comprometernos a guardar su contenido.

Al hacerlo así, aseguramos la salvación tanto para nosotros como para aquellos que nos escuchan. Uno de los crímenes más grandes cometido por la presente generación de cristianos es su descuido del evangelio, y es de este descuido que surgen otros males. No es tanto que el mundo perdido está endurecido hacia el evangelio sino que es más bien ignorante del evangelio, puesto que muchos de aquellos que proclaman el evangelio son ignorantes de sus verdades más básicas.

 Los temas esenciales que conforman la esencia del evangelio —la justicia de Dios, la depravación radical del hombre, la propiciación por sangre, la naturaleza de la conversión verdadera y la base bíblica de la seguridad— están ausentes de demasiados púlpitos. Las iglesias reducen el mensaje del evangelio a unas pocas declaraciones doctrinales, enseñan que la conversión es una decisión puramente humana y declaran seguridad de salvación sobre cualquiera que pronuncia la oración del pecador.

El resultado de esta reducción del evangelio ha tenido un enorme alcance. Primero, endurece los corazones de los no convertidos. Pocos de los “convertidos” hoy alguna vez se integran a la iglesia, y aquellos que lo hacen frecuentemente caen o tienen vidas marcadas por la carnalidad. Incontables millones caminan por nuestras calles y se sientan en las bancas de las iglesias sin ser cambiados por el verdadero evangelio de Jesucristo, aunque estén convencidos de su salvación porque alguna vez levantaron la mano en una campaña evangelística o repitieron una oración.

Este sentido falso de seguridad crea una enorme barrera que muchas veces aísla a los individuos de escuchar el verdadero evangelio. Segundo, este evangelio deforma a la iglesia de un cuerpo espiritual de creyentes regenerados a una reunión de hombres carnales que profesan conocer a Dios, pero lo niegan con sus hechos.

Con la predicación del evangelio verdadero, los hombres vienen a la iglesia sin esperar ser entretenidos con algún espectáculo, con actividades especiales o con la promesa de beneficios más allá de los ofrecidos por el evangelio. Aquellos que vienen lo hacen porque tienen un profundo anhelo por Cristo y están hambrientos por la verdad bíblica, la adoración sincera y oportunidades de servir. Cuando la iglesia proclama un evangelio inferior, se llena de hombres carnales que muestran poco interés por las cosas de Dios y se convierten en una carga para la iglesia.

La iglesia entonces baja las demandas radicales del evangelio a una moralidad conveniente, y la verdadera devoción a Cristo da paso a actividades diseñadas para satisfacer lo que sus miembros sienten como necesidades. La iglesia llega a estar impulsada por actividades en vez de estar centrada en Cristo, y filtra o empaqueta cuidadosamente la verdad de manera que no ofenda a la mayoría carnal. La iglesia deja a un lado las grandes verdades de la Escritura y el cristianismo ortodoxo; el pragmatismo (es decir, lo que sea que mantenga a la iglesia funcionando y creciendo) se convierte en la orden del día.

Tercero, este evangelio reduce el evangelismo y las misiones a poco más que un proyecto humanístico impulsado por estrategias de mercado ingeniosas, basadas en un cuidadoso estudio de las últimas tendencias en la cultura. Después de años de ser testigos de la falta de poder de un evangelio no bíblico, muchos evangélicos parecen estar convencidos de que el evangelio no funcionará y que el hombre se ha convertido en un ser muy complejo como para ser salvado y transformado por un mensaje tan simple y asombroso. Ahora hay más énfasis en tratar de entender nuestra cultura caída y sus modas pasajeras que en tratar de entender y proclamar el único mensaje que tiene el poder para salvarla.

Como resultado, el evangelio es constantemente empacado para que se ajuste a lo que la cultura contemporánea considera más relevante. Hemos olvidado que el verdadero evangelio es siempre relevante a toda cultura porque es la palabra eterna de Dios para todo hombre. Cuarto, este evangelio trae deshonra al nombre de Dios. A través de la proclamación de un evangelio inferior, los carnales y los inconversos se incorporan en la comunión de la iglesia, y, a través del casi total abandono de la disciplina eclesiástica bíblica, se les permite permanecer sin corrección o reprensión.

Esto mancha la pureza y la reputación de la iglesia, y es blasfemado el nombre de Dios entre los no creyentes. Al final, Dios no es glorificado, la iglesia no es edificada, los miembros inconversos de la iglesia no son salvados y la iglesia tiene poco o ningún testimonio para el mundo incrédulo. No es propio que nosotros como ministros o laicos estemos tan cerca y no hagamos nada cuando vemos “el glorioso evangelio del Dios bendito” ser reemplazado por un evangelio de menor gloria.

Como administradores de este encargo, tenemos la obligación de recuperar el único evangelio verdadero y proclamarlo con valentía y claridad a todos. Haríamos bien en prestar atención a las palabras de Charles Haddon Spurgeon:

En estos días me siento impulsado a ir, una y otra vez, a las elementales verdades del evangelio. En tiempos de paz nos sentimos libres de incursionar en los interesantes espacios de la verdad que yacen en la lejanía; pero ahora debemos permanecer en casa y vigilar las creencias fundamentales de la iglesia, defendiendo los principios básicos de la fe. En esta época se han levantado hombres en la propia iglesia que hablan de cosas perversas. Hay muchos que nos inquietan con sus filosofías y sus nuevas interpretaciones, con las que ellos mismos niegan las doctrinas que dicen enseñar y atacan la fe que ellos han prometido guardar. Es bueno que algunos de nosotros, que sabemos lo que creemos y no tenemos significados secretos para nuestras palabras, afinquemos nuestro pie y nos mantengamos firmes, defendiendo la palabra de vida y declarando llanamente las verdades fundamentales del evangelio de Jesucristo.

A que esperamos por estudiar, conocer y amar más a nuestro Campeón y Rey Jesucristo?

Edwing Piñango.



 

 

 

 

 

 

 

sábado, 2 de mayo de 2020

ESTUDIO SOBRE 2 REYES 22:8

ESTUDIO SOBRE 2 REYES 22:8

Leamos el pasaje:

Entonces dijo el sumo sacerdote Hilcías al escriba Safán: He hallado el libro de la ley en la casa de Jehová. E Hilcías dio el libro a Safán, y lo leyó”.
2Re 22:8 RV1960 

ANALIZANDO EL PASAJE (CB. BEACON)

Josías, lo mismo que Ezequías, fue altamente estimado por el historiador. Acerca de Ezequías, dijo que no hubo rey que confiara en el Señor como él (2Re_18:5). Acerca de Josías, escribió que no hubo nadie que prestara más atención a la obediencia de la ley de Moisés (2Re_23:25).

Dos personas mencionadas ya antes, el sumo sacerdote Hilcías y el escriba Safán (2Re_22:8), o secretario, fueron los responsables de informar a Josías del hallazgo del libro de la ley. A pesar de las muchas sugestiones modernas, parece evidente que este ejemplar de la ley se remontaba a las fuentes mosaicas originales. 

No era meramente un conjunto de leyes originadas en el tiempo de Manasés o de Josías. Además, parece haber sido la copia oficial del templo, que por algún tiempo había sido perdida de vista. No era necesariamente el único ejemplar existente de la ley. Las porciones que establecían las responsabilidades específicas del rey y el pueblo le fueron leídas a Josías.

TEORÍA DE J. MACARTHUR

Es posible que Manasés hubiera destruido todas las copias de la ley de Dios que no habían quedado ocultas. Esta podría haber sido la copia oficial puesta junto al arca del pacto en el Lugar santísimo (Deu_31:25-26). Puede que fuera quitada de su lugar bajo los reinados de Acaz, Manasés o Amón (cp. 2Cr_35:3), pero se encontró durante las obras de reparación.

CONCLUSIÓN:

MATTHEW HENRY:

La temprana sucesión de Josías, que fue un hecho diferente de la de Manasés, debe atribuirse a la gracia distintiva de Dios; pero, probablemente, las personas que lo formaron fueron instrumentos para producir la diferencia. Su carácter fue excelente. Si el pueblo se hubiera unido de todo corazón a la reforma, como él perseveró en ella, hubiera tenido benditos efectos. Pero eran malos y neciamente se dedicaron a la idolatría. No tenemos el pleno conocimiento del estado de Judá en los relatos históricos, a menos que nos refiramos a los escritos de los profetas de la época.

Mientras reparaban el templo se halló el libro de la ley y lo llevaron al rey. Parece que el libro de la ley estaba perdido y faltaba; negligentemente guardado y olvidado, como algunos tiran sus Biblias en un rincón, o escondido malignamente por algunos de los idólatras. El cuidado de Dios con la Biblia demuestra claramente su interés por ella. Fuera esta o no, la única copia existente, su contenido eran nuevo para el rey y para el sumo sacerdote. Los resúmenes, los extractos, ni las recopilaciones de la Biblia pueden transmitir y preservar el conocimiento de Dios y de su voluntad como la Biblia misma.

 No era sorprendente que el pueblo estuviera tan corrupto cuando el libro de la ley era tan escaso; los que los corrompieron usaron indudablemente malas artes para quitar ese libro de las manos de ellos. La abundancia actual de Biblias agrava nuestro pecado nacional, porque, ¿qué mayor desprecio de Dios podemos mostrar si nos negamos a leer su Palabra cuando la ponen en nuestras manos o, si la leemos, nos negamos a creerla y a obedecerla? El conocimiento del pecado es por la santa ley, y el conocimiento de la salvación es por el bendito evangelio. Cuando se entiende el primero en su estrictez y excelencia, el pecador empieza a preguntar, ¿qué debo hacer para ser salvo? Y los ministros del evangelio le señalan a Jesucristo, como el fin de la ley para justicia de todo el que cree.

A MODO PERSONAL:

En una de las veces en que Safan y Helcías convinieron en el templo para retirar las limosnas del cepillo, el sumo sacerdote comunicó al secretario real una noticia de gran trascendencia: “He encontrado en el templo el libro de la Ley.” ¿En qué lugar lo encontró? ¿En qué circunstancia? ¿Qué se entiende por “libro de la Ley”? ¿Cuál era su contenido? ¿Encontróse todo el Pentateuco o el código de la alianza (Lev c. 17-26), todo el Deuteronomio o parte del mismo? El laconismo del relato bíblico da pie a la formulación de todas estas preguntas, para concluir que parte de las mismas no admiten respuesta satisfactoria y definitiva.

No fueron los obreros (Naville), sino el sumo sacerdote el que, revolviendo quizá en un cuarto o departamento donde habíanse arrinconado diversos objetos de culto, topó con el rollo de la Ley 

1.

En cuanto a la naturaleza del rollo encontrado discrepan los autores. Unos pocos lo entienden de todo el Pentateuco (Βεα). La doble lectura del rollo en un solo día sugiere que se trataba de un trozo literario reducido. Unos (Fríes) lo limitan al c.34 del Deuteronomio; otros (Van Hoonacker) al código de santidad (Lev c. 17-26). Los más sostienen que Helcías encontró el Deuteronomio, todo (Ricciotti, Vaccari, Landersdorfer) o la parte legislativa del mismo (De Vaux, Dhorme, Clamer). Esta última parece ser la sentencia más probable, ya que en 23:2-21 y2Cr_34:30 se habla del libro de la alianza (Exo_24:7). Este hallazgo sirvió de base para que emprendiera el rey su reforma famosa, en la que predominan las prescripciones contenidas en el Deuteronomio c. 12-26 

2.

Las características de la reforma de Josías corresponden al contenido del Deuteronomio: i) Monoteísmo absoluto, con anulación de los cultos de la gentilidad, especialmente astrales (Deu_4:19; Deu_17:3; 2Re_23:4-5). 2) Extirpación de la prostitución sagrada (Deu_23:18-19; 2Re_23:7). 3) Condenación de la magia (Deu_18:9-14; 2Re_23:24). 4) Unidad de santuario (Deu_12:5; Deu_11:21; 2Re_23:8-27). 5) Como aconseja Deu_13:3-4; Deu_13:19-91Deu_30:6-10-20, Josías renueva la alianza y la observancia de la Ley “con todo su corazón y toda su alma” (Deu_23:3; Mediebelle). (Fuente: Comentarios de Prof. De Salamanca)

CONCLUSIÓN PERSONAL (Edwing Piñango):

Tras una larga tiranía idolatra (Manases y Amón), llegó Josias al reinado de Judá. Fíjense que era recto a los ojos de Jehova, es decir, cumplía los mandamientos que Dios les había dado, y no adoraba dioses falsos, Jehova hizo que hallaran el libro de la ley (pudiera ser fragmentos o toda la Torá) exactamente bajo su reinado, y esto tiene una razón.

Primeramente, Jehova en su infinita misericordia quiere que su pueblo se redima, y halle gracia ante sus ojos, ve a Josias un rey fiel que camina rectamente y que es capaz de liderar a su pueblo hacia la fé verdadera. Lastimosamente, el pueblo no se redimió, como seguimos leyendo hasta el final del capitulo 22 y 23 de 2 reyes y por el contrario siguió decayendo moralmente, pecando y haciendo mal a los ojos del Señor.

Pero me quiero detener  en estudiar lo bondadoso que es nuestro Dios. Más de medio siglo en que un pueblo rebelde, infiel y pecaminoso desoyó las palabras de su Ley!; sin embargo, Dios les dio una última oportunidad, un Rey piadoso y bueno, Josías, el hallazgo de su Ley, para que la tomaran en cuenta y obraran en sus vidas conforme a ella, y la puesta en práctica de una vida recta y sana adorando al Dios verdadero.

Igualmente estamos hoy en día en nuestra sociedad: nuestro Rey ya fue enviado a darnos su palabra, a darnos salvación y vida eterna, JESÚS. Somos una sociedad, que estamos mucho peor en términos de moralidad y pecado que ese pueblo de Israel, sin embargo Dios a través de Jesucristo, nos ha dado su palabra, no la desdeñes! No la rechaces! Dios no va a mandar otro Rey ni otro profeta, no habrá más oportunidad, Cristo es el único camino, la única verdad, y el único que otorgara vida eterna.


Busca tu Biblia que tienes en tu casa, (ES NUESTRA LEY) y empieza a darte cuenta de todo lo que tú y tu estilo de vida está haciendo mal ante los ojos de Dios, estamos en los últimos tiempos, y en nuestro corazón sabemos que es así, NO HAY TIEMPO! ENTRÉGATE A JESÚS!


miércoles, 8 de abril de 2020

EL ANGEL DE JEHOVA EN JUECES 6:11 ES CRISTO PRE ENCARNADO


EL ANGEL DE JEHOVA EN JUECES 6:11

Y vino el ángel de Jehová, y se sentó debajo de la encina que está en Ofra, la cual era de Joás abiezerita; y su hijo Gedeón estaba sacudiendo el trigo en el lagar, para esconderlo de los madianitas.  (12)  Y el ángel de Jehová se le apareció, y le dijo: Jehová está contigo, varón esforzado y valiente.  (13)  Y Gedeón le respondió: Ah, señor mío, si Jehová está con nosotros, ¿por qué nos ha sobrevenido todo esto? ¿Y dónde están todas sus maravillas, que nuestros padres nos han contado, diciendo: ¿No nos sacó Jehová de Egipto? Y ahora Jehová nos ha desamparado, y nos ha entregado en mano de los madianitas.  (14)  Y mirándole Jehová, le dijo: Vé con esta tu fuerza, y salvarás a Israel de la mano de los madianitas. ¿No te envío yo?.
Jue 6:11-14 RV1960
 
Cuando los hijos de Israel clamaron a Jehová pidiendo socorro, un varón profeta fue enviado primeramente para recordarles su idolatría. Entonces el ángel de Jehová, quien creemos que era Cristo pre-encarnado (ver el discurso a continuación), apareció a un hombre de Manasés llamado Gedeón, quien estaba sacudiendo el trigo en secreto en un lagar, para esconderlo de los madianitas. El ángel le llamó: «varón esforzado y valiente», y dijo que Dios lo usaría para redimir a Israel de Madián. A pesar de las protestas de Gedeón, el ángel repitió su llamado a esta importante labor.

EL ÁNGEL DE JEHOVÁ

El ángel del Señor (Jehová) es el Señor Jesucristo en apariencia preencarnada. Un estudio de los pasajes en los cuales es citado deja claro que Él es Dios, y que Él es la segunda Persona de la Trinidad.

En primer lugar, las Escrituras nos muestran que Él es Dios. Al aparecerse a Agar, ella reconoció que estaba en la presencia de Dios; se refirió a Él como: «Dios que ve» (Gén_16:13). Hablando con Abraham en el monte Moriah, el ángel se identificó como «Jehová» (YHWH en hebreo; Gén_22:16). Jacob oyó al ángel presentarse como el Dios de Bet-el (Gén_31:11-13). Al bendecir a José, Israel usó los nombres de «Dios» y «el Ángel» de forma intercambiable (Gén_48:15-16). En la zarza ardiente, era el «Ángel de Jehová» quien apareció (Éxo_3:2), pero Moisés «cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar a Dios» (Éxo_3:6). El Señor que había ido delante de Israel en la columna de nube (Éxo_13:21) era el mismo: «Ángel de Jehová» (Éxo_14:19). Gedeón temía que iba a perecer, porque al ver al Ángel de Jehová había visto a Dios (Jue_6:22-23). El Ángel de Jehová dijo a Manoa que Su nombre era admirable (Jue_13:18), uno de los nombres de Dios (Isa_9:6). Cuando Jacob luchó con el ángel, luchó con Dios (Ose_12:3-4). Éstas son pruebas convincentes de que cuando se menciona al ángel de Jehová en el Antiguo Testamento, se refiere a la Deidad.

Otras apariciones de Cristo en el A.T, los podemos ver en Jue_6:14; Jue_6:16; Jue_6:23; Jue_6:25; Jue_6:27, Cp. Gén_16:7-14; Gén_18:1; Gén_32:24-30 para otras apariciones. vea la nota sobre Éxo_3:2 de J. Macarthur.

John F. Walvoord (citado por Chafer) propone cuatro argumentos para apoyar esto:

«(a) La Segunda Persona es el Dios Visible del Nuevo Testamento.

(b) El ángel de Jehová del Antiguo Testamento no vuelve a aparecer después de la encarnación de Cristo.

(c) Tanto el ángel de Jehová como Cristo fueron enviados por el Padre.

(d) El ángel de Jehová no puede ser ni el Padre ni el Espíritu Santo». [[(Discurso) Citado por L. Sperry Chafer en Systematic Theology (Teología Sistemática), V:32.]]

En cuanto a la cuarta evidencia, Walvoord explica a continuación que el Padre y el Espíritu son invisibles al hombre y ambos tienen el atributo de inmaterialidad. Concluye: «No hay ni siquiera una razón válida para negar que el ángel de Jehová es la Segunda Persona, con todo hecho conocido señalando Su identidad como el Cristo del NT».

Como el ángel de Jehová, Cristo es distinguido de los ángeles en que Él no fue creado. Las palabras traducidas como ángel [[(Discurso) En hebreo mal’ak, en griego angelos (de donde viene nuestra palabra en castellano ángel).]] en ambos Testamentos significan «mensajero»; Él es el Mensajero de Jehová. De modo que, como dice Chafer, Él es un «ángel» sólo en cuanto al oficio. [[(Discurso) Chafer, Systematic Theology (Teología Sistemática), I:328.]] ‡

NOTA AL MARGEN

Jueces 6:18-23

Jue 6:18 RV1960  Te ruego que no te vayas de aquí hasta que vuelva a ti, y saque mi ofrenda y la ponga delante de ti. Y él respondió: Yo esperaré hasta que vuelvas.

Jue 6:21  Y extendiendo el ángel de Jehová el báculo que tenía en su mano, tocó con la punta la carne y los panes sin levadura; y subió fuego de la peña, el cual consumió la carne y los panes sin levadura. Y el ángel de Jehová desapareció de su vista.




En el reconocimiento de la presencia de Dios, el pecador sensible está consciente de gran culpabilidad. El fuego de Dios contribuyó aún más para que Gedeón estuviera lleno de asombro y aún el temor de la muerte. Cuando vio al Señor, él sabía que el Señor también lo había visto en su estado caído. De esta manera temía la muerte que pecadores deben de morir ante el Dios Santo. Pero Dios en su gracia le prometió vida (v. Jue_6:23). Para ver una reacción similar a la presencia de Dios, vea a Manoa en el Jue_13:22-23 (cp. Eze_1:26-28; Isa_6:1-9; Apo_1:17).


CONCLUSIÓN PERSONAL:

A mi entender, y, lo que reflejan claramente las escrituras, es a Cristo siendo protector y defensor de su pueblo santo. Lo saco de Egipto, lo defendió, y protegió en todo momento y en todo lugar, en cuanto fueron obedientes claro está. Podemos ver a Cristo dictándoles la santa escritura a los autores del A.T, inspirándoles con su Espiritu Santo, a los profetas, reyes y servidores.

El Dr. Loraine Boettner dice: «A la luz del Nuevo Testamento,este Ángel de Jehová que aparece en los tiempos del Antiguo Testamento, que habla como Jehová, que ejerce su poder, que recibe adoración, y tiene autoridad para perdonar pecados, no puede ser sino el Señor Jesucristo, quien, al igual que ese Ángel:

»a) Procede del Padre: Jn. 16:28.
»b) Habla por el Padre: Jn. 3:34; 14:24.
»c) Ejerce el poder del Padre: Mt. 28:18.
»d) Perdona pecados: Mt. 9:2, 6. (Compárese con Éx. 23:20-21.)
»e) Recibe adoración: Mt. 14:33; Jn. 9:38.
»Si este Ángel no fuese Cristo, entonces la pregunta: ¿quién era ese misterioso personaje, ese ángel?, no tendría respuesta».

En el Ángel de Jehová vemos, pues, una Cristofanía. Y esto proyecta una clara luz exegética que permite una mejor comprensión del texto de Gn. 2:7: «Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra».

Hay quienes admiten este pasaje de un modo literal, sugiriendo que el Ser Supremo invisible pudo asumir esa forma visible llamada teofanía mesiánica, sublime fenómeno que se repitió varias veces en el curso de la historia bíblica y que, de acuerdo con las declaraciones del Nuevo Testamento, tenemos toda razón para atribuirlo a la persona del Verbo (Jn. 1:18). Según esta interpretación del relato bíblico, que no tiene nada de inverosímil, la persona divina del Verbo intervino en el origen del hombre, y lleva a cabo una creación especial directamente del polvo de la tierra. (Jn. 1:3; Col. 1:16; He. 1:2).

Veamos también Gn. 22:11-12. En el v. 11 se dice: «Entonces el Ángel de Jehová le dio voces desde el cielo»; pero en el v. 12, este Ángel se llama Dios a Sí mismo, cuando le dice a Abraham: «porque yo conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste a tu hijo».

 EL ÁNGEL DE JEHOVÁ Y MOISÉS: ÉXODO 3

En el v. 2 se dice: «Y se le apareció el Ángel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza». Aquí, el que se aparece a Moisés, es llamado «el Ángel de Jehová». Pero en el v. 4 se encuentra esta declaración: «Viendo Jehová que él iba a ver, lo llamó Dios de en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés!». Vemos como, aquí, el Enviado del Señor es llamado por ambos nombres: «Jehová» y «Dios». Y la identificación del Ángel de Jehová con el Señor Dios queda confirmada por el hecho de que este Mensajero del Señor, hablando de su aparición a Moisés, dice en el v. 6: «Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob».

La evidencia adquiere más peso en favor de tal concepto cuando se añade seguidamente que: «Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar a Dios». Y otra vez, ahora en el v. 7, el Ángel del Señor vuelve a ser llamado Jehová.

Así que este Ángel de Jehová va a hablar todo el tiempo como Jehová. Por lo tanto, no hay que perder de vista el v. 2 cuando llegamos al v. 14: «Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY.

Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros». Digámoslo en palabras del profesor Lacueva, que hacemos nuestras:

«Yo creo que la mayoría de los que leen este versículo (el 14), piensan que el que está hablando es el Padre. Y no es así. El Padre siempre le habla (a Moisés) por medio del Hijo, porque el Hijo es el revelador del Padre, es el Lógos, el Verbo del Padre, y el Padre sólo tiene una Palabra. De manera que cuando Dios responde a Moisés y le dice: YO SOY EL QUE SOY, quien está hablando es el Ángel de Jehová, porque Él es siempre el interlocutor de toda la porción absolutamente».

ALABADO SEA POR SIEMPRE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO


BIBLIOGRAFIA:

Comentario Biblico Macdonald.
Comentario Biblico Macarthur.
CONOCIENDO A JESÚS EN EL A.T. Cristología y tipología Bíblica. Eugenio Danyans.