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viernes, 27 de marzo de 2020

LA OBJECIÓN DE EHRMAN A LOS EVANGELIOS RESUELTA


En este estudio, hablaremos de todas las objeciones presentadas por el Historiador Bart Ehrman a los evangelios y les daremos contestación, en el ámbito plenamente histórico.

OBJECIÓN 1 DE EHRMAN: Hay inconsistencias en los evangelios, solo en el evangelio de Juan Jesús se declara hijo de Dios. Por lo tanto  carece de veracidad, ya que el evangelio de Juan es tardío.

Para ilustrar las diferencias entre los Evangelios, Ehrman ofrece representaciones opuestas de Jesús hablando de sí mismo. En el libro de Juan, Jesús habla de sí mismo y proclama quién es, diciendo: "Yo soy el pan de vida". Mientras que en Marcos, Jesús enseña principalmente sobre el reino venidero y casi nunca se menciona a sí mismo directamente. Estas diferencias ofrecen pistas sobre las perspectivas de los autores y las épocas en las que escribieron sus respectivos Evangelios, según Ehrman.

Añade Ehrman: "En el Evangelio de Marcos, Jesús no está interesado en enseñar sobre sí mismo. Pero cuando lees el Evangelio de Juan, eso es prácticamente lo único de lo que Jesús habla es de quién es, cuál es su identidad, de dónde vino", dice Ehrman. "Esto es completamente diferente a todo lo que se encuentra en Marcos o en Mateo y Lucas. E históricamente crea todo tipo de problemas, porque si el Jesús histórico realmente decía que era Dios, es muy difícil creer que Mateo, Marcos y Lucas omitieron esa parte, ya sabes, como si esa parte no fuera importante mencionar. Pero, de hecho, no lo mencionan. Y así, esta visión de la divinidad de Jesús en sus propios labios se encuentra solo en nuestro último Evangelio, el Evangelio de Juan".


RESPUESTA:
Ehrman dice que Jesús en el evangelio de Marcos no está interesado en enseñar quien es el, sin embargo podemos desmentirlo de forma sencilla. Primero, Jesús en Marcos (Mar 2:10) se identifica como el “hijo del hombre” en clara alusión a Daniel (Dan_7:13-14) y, sabemos mediante este versículo, que el Hijo del Hombre es aquel a quien Dios le dará reino y gobernanza en la tierra y que su gobierno no tendrá fin.

En segundo lugar tenemos que Jesús no le interesaba (ya que no era su verdadera misión) que la gente, debido a su fama por los milagros, lo nombraran Rey y se sublevaran contra Roma. Para ellos, haber proclamado a Jesús como el Mesías habría solo aumentado el error de que este sería un líder político / militar. La reacción inmediata sería que los judíos, deseosos de librarse del yugo romano, tratarían de hacer rey a Jesús por la fuerza (Jua_6:15; cp.Mar_12:12-19) (Fijémonos bien los sucesos acaecidos 30 años después en la rebelión judía descrita por F. Josefo). Hay que dejar bien claro que lo que Jesús ordena a los discípulos no es que no le cuenten a la gente acerca de él —ya que Jesús era bien conocido—, sino que no le cuenten a nadie que él era el Mesías.

 Por otro lado, la misión mesiánica de Jesús no puede ser entendida separadamente de la cruz, que los discípulos aun no entendían (cp. los vv.Mar_8:31-33; Mar_9:30-32).  Se pensaba que Jesús era un profeta como Juan el Bautista, Elías o algún otro, quien anunciaba el pronto advenimiento de la era mesiánica, un rol que ya de por sí era desestabilizador para el poder político de entonces, tanto el de Herodes como el de César. Marcos describe a Jesús precisamente así en Mar_1:14-15, pero los discípulos tenían en mente otra idea. Pedro, tentativamente, expresa la opinión del grupo cuando dice: “Tú eres el Cristo (Mesías)” (Marcos 8:27-30). Sin embargo, hay algo que todavía no encaja en el rompecabezas teológico de los discípulos. Si Jesús es el Mesías, ¿por qué tiene entonces que sufrir y morir?. Por eso, Jesús no muestra demasiado entusiasmo al oír la declaración de Pedro, pero sí les pide a los discípulos que no divulguen su contenido, ya que ellos no entienden cabalmente qué tipo de Mesías llegaría a ser. Seguramente, Jesús no quería que la gente se confundiera y esperara de él lo que nunca iba a darles, esto es, una liberación política y una insurrección armada contra Roma. Por eso, ordena a los discípulos que no se lo cuenten a nadie.

En tercer lugar tenemos que el evangelio de Marcos atestigua una gran cantidad de milagros, exorcismos, el caminar sobre las aguas, y la transfiguración de Jesús ante los apóstoles. Por lo que se deja ver, implícitamente, quién es Jesús.

Por otra parte, en el nivel de la macro estructura del evangelio, queremos sugerir que Marcos utiliza un quiasmo que abarca todo su Evangelio. Dicho de otra manera, organiza sus materiales en forma quiásmica. Unas de las claves de esta organización es la geografía. El Evangelio de Marcos tiene entonces que ver más con el discipulado que con la cristología, y más con el problema de quién es el verdadero discípulo que con el problema de quién es el verdadero Mesías. En efecto, éste es presentado en este Evangelio más como un ejemplo de discipulado que de divinidad, y allí, por ende la diferencia con el evangelio de Juan, eminentemente cristológico.

Por último, permítanme desmentir a B. Ehrman cuando dice que “Y así, esta visión de la divinidad de Jesús en sus propios labios se encuentra solo en nuestro último Evangelio, el Evangelio de Juan", ya que al mencionarse así mismo en Mar 2:10 como “hijo del hombre”, reafirma su divinidad (Mat. 12:8, Mat.16:27, Mat.19:28), podríamos nombrar también el juicio en el sanedrín, donde le pregunta Caifás a Jesús si es el hijo de Dios y el responde positivamente, además les dijo que, “desde ahora, verán al Hijo del Hombre sentado a la diestra del Poderoso, y venir en las nubes del cielo.» (Mat 26:63-64, Luc 22:70) y también al afirmar la respuesta de Pedro que él era Cristo el hijo de Dios reafirma su divinidad (Mat 16:16-17).

OBJECIÓN 2 DE EHRMAN: “poca evidencia real para las atribuciones tradicionales de autoría de los evangelios”, y continua Ehrman: los Evangelios fueron escritos anónimamente, y ninguno de los escritores afirma ser un testigo ocular. Los nombres se adjuntan a los títulos de los Evangelios ("el Evangelio según Mateo"), pero estos títulos son adiciones posteriores a los Evangelios, proporcionados por editores y escribas para informar a los lectores que los editores pensaron que eran las autoridades detrás de las diferentes versiones. Que los títulos no son originales de los Evangelios mismos debe quedar claro sobre alguna simple reflexión. Quien escribió Mateo no lo llamó "El Evangelio según Mateo". Las personas que le dieron ese título le están diciendo quién, en su opinión, lo escribió. Los autores nunca titulan sus libros "según".

RESPUESTA:

Expondré el ejemplo de cada uno de los evangelios y porqué su autoría, no está discutida actualmente por ningún historiador (con la excepción de Ehrman):

MATEO: (tomado de https://crossexamined.org/quien-escribio-el-evangelio-de-mateo/#_ftn6 autor Brian Chilton, traducido por Jairo Izquierdo)

La iglesia primitiva es unánime en su aceptación de Mateo como el escritor del Primer Evangelio. Papías, Ireneo, Panteno y Orígenes relatan a Mateo como el escritor del Primer Evangelio. Papías (c. d.C. 60-130) escribió: “Mateo reunió los oráculos [del Señor] en el idioma hebreo, y cada uno los interpretó como mejor pudo”.( Papías, “Fragments de Papías”, en The Apostolic Fathers with Justin Martyr and Irenaeus, ed. Alexander Roberts, James Donaldson y A. Cleveland Coxe, vol. 1, The Ante-Nicene Fathers (Buffalo, NY: Christian Literature Company, 1885), 155.) Aunque no tenemos una edición hebrea o aramea del Evangelio de Mateo, hay informes de que una pudo haber existido en la iglesia primitiva (Jerónimo reporta haber visto un Evangelio hebreo de Mateo). No obstante, uno no debe sorprenderse de que Mateo, que necesitaría tener un gran conocimiento del griego en el mundo de los negocios, originalmente escribió su Evangelio en hebreo o arameo, sólo para revisar el Evangelio en griego. Incluso si su Evangelio fue escrito en griego por otro, incluso decir un amanuense (Es decir, un escribano que escribe las palabras que se dictan a sí mismo. A algunos amanuenses se les dio libertad para agregar sus propias expresiones a un grado). Esto no negaría la autoría de Mateo.

Panteno también confirmó que Mateo fue el autor del Primer Evangelio. El gran historiador de la iglesia, Eusebio de Cesárea, escribe que Panteno, un líder de la iglesia a finales del siglo 2 o posiblemente a principios del siglo III, se encontró con la versión hebrea del Evangelio de Mateo. Eusebio señala que Panteno fue “un hombre muy distinguido por su aprendizaje, encargado de la escuela de los fieles en Alejandría”.( Eusebio de Cesárea, “The Church History of Eusebius,” en Eusebius: Church History, Life of Constantine the Great, and Oration in Praise of Constantine, ed. Philip Schaff y Henry Wace, trans. Arthur Cushman McGiffert, vol. 1, A Select Library of the Nicene and Post-Nicene Fathers of the Christian Church, Second Series (New York: Christian Literature Company, 1890), 224.) Lo que sigue es el informe de Eusebio sobre el encuentro de Panteno con la edición hebrea del Evangelio de Mateo:

Se ha informado de que entre las personas que conocían a Cristo, encontró el Evangelio según Mateo, que había anticipado su propia llegada. Porque Bartolomé, uno de los apóstoles, les había predicado y les había dejado la escritura de Mateo en lengua hebrea, la cual habían conservado hasta entonces. (Ibid. 225)

Con la adición de Orígenes y la aceptación de Ireneo de Mateo como escritor del Primer Evangelio, uno está muy presionado para desestimar sus afirmaciones.

MARCOS:
La afirmación explícita más antigua que hallamos sobre Marcos como autor del evangelio procede de Papías de Hierápolis (principios del s. II d.C., citado en Eusebio, HE 3.39.15). Papías afirma: «Marcos, habiéndose convertido en intérprete de Pedro, puso por escrito rigurosamente todo lo que éste recordaba de lo que Señor había dicho o hecho, pero sin darle un orden». Fundamentándose en la declaración de Papías y en la afirmación de otros escritores cristianos antiguos, el evangelio se atribuyó tradicionalmente a Marcos, «el intérprete de Pedro», que lo escribiría en Roma tras la muerte del apóstol (ca. 64-67 d.C.).

Al mismo efecto escribe Ireneo (Contra Herejías, 3:1): "Mateo publicó un Evangelio, mientras que Pedro y Pablo predicaban y fundaban la iglesia en Roma; y después de la partida (o fallecimiento) de ellos, Marcos, discípulo e intérprete de Pedro, también nos dio por escrito las cosas que eran predicadas por Pedro". Clemente de Alejandría es todavía más preciso, en un mensaje conservado para nosotros por Eusebio (Historia Eclesiástica, 6:14) : "Habiendo Pedro predicado la Palabra en Roma, y hablado del Evangelio por el Espíritu Santo, muchos de los que estaban presentes exhortaron a Marcos, quien había sido por mucho tiempo seguidor de él, y que se acordaba de lo que había dicho, a que escribiera lo que había sido pronunciado; y habiendo preparado su Evangelio, lo entregó a los que se lo habían pedido; lo cual, cuando Pedro llegó a saberlo, ni se lo prohibió decididamente ni lo estimuló a hacerlo." El testimonio propio de Eusebio, sin embargo, según otros relatos, es algo diferente: 

Que los oyentes de Pedro fueron tan conmovidos por su predicación, que no dieron descanso a Marcos, como seguidor de Pedro, hasta que consintió en escribir su Evangelio como memorial de las enseñanzas de Pedro; y "que el apóstol, cuando supo por revelación lo que había sido hecho, se agradó del celo de aquellos hombres y sancionó la lectura del escrito (es decir, del Evangelio de Marcos) en las iglesias" (Historia Eclesiástica, 2:15). Y al asentar en otra de sus obras un aserto similar, dice que "Pedro, por exceso de humildad, no se creía preparado para escribir el Evangelio; pero Marcos a quien conocía tan bien y quien fue su discípulo, se dice que escribió sus relatos de las enseñanzas de Jesús. Pedro da testimonio a estas cosas él mismo; porque todas las cosas relatadas por Marcos son, según se dice, memorias de los discursos de Pedro". No creemos necesario ir más lejos, hasta Orígenes, quien dice que Marcos compuso su Evangelio "según Pedro le guiaba", o "según él dirigía, quien en su Epístola lo llama su hijo", etc., ni hasta Jerónimo, quien es sólo un eco de Eusebio. La tradición patrística es unánime en atribuir el evangelio a Marcos.

Por otra parte, ninguna tradición es más antigua, más uniforme y mejor apoyada por evidencia interna, que la que sostiene que Marcos, en su Evangelio, fué "el intérprete de Pedro", quien, al final de su Primera Epístola habla de él como "Marcos mi hijo" (1Pe_5:13), queriendo decir, sin duda, que era su hijo en el evangelio, convertido a Cristo por su ministerio.


LUCAS:

La identidad del autor del evangelio aparece en siete importantes testimonios antiguos: Canon de Muratori, Ireneo, el Prólogo al evangelio de finales del s. II, Tertuliano, Orígenes, Eusebio y Jerónimo. En estos testimonios hay que distinguir aquellos datos que no pueden deducirse del NT (el autor fue Lucas, un sirio de Antioquía, que escribió un evangelio procedente de Pablo, en Acaya [o en Roma o Bitinia]), y aquellos otros que sí pueden deducirse (era médico y compañero o colaborador de Pablo). Podemos aceptar la tradición de que Lucas fue quien compuso el evangelio, pues no parecen existir razones para que la Iglesia antigua inventase este dato y convirtiese al autor de un evangelio en una figura relativamente oscura.
Hay también cierto rasgo de autoría, en el momento cuando se unió a la compañía de Pablo por su cambio (cap. Hechos 16:10) desde la tercera persona singular "él" a la primera persona plural "nosotros".

JUAN:

Es casi indudable que el que escribió este evangelio sea el Apostal Juan. El padre de la iglesia primitiva Ireneo (ca. 130-200 d.C.) fue un discípulo de Policarpo (ca. 70-160 d.C.), quien a su vez fue un discípulo del apóstol Juan, y él testificó en la autoridad de Policarpo que Juan escribió el Evangelio durante su residencia en Éfeso en Asia Menor cuando él era avanzado en edad (Against Heresies [Contra herejías] 2.22.5;; 3.1.1). Después de Ireneo, todos los padres de la iglesia dieron por sentado que Juan era el escritor del Evangelio. Clemente de Alejandría (ca. 150-215 d.C.) escribió que Juan, consciente de los hechos establecidos en los otros Evangelios y siendo guiado por el Espíritu Santo, compuso un "evangelio espiritual" (vea Ecclesiastical History [Historia de la iglesia] de Eusebio 6.14.7).

Reforzando la tradición de la iglesia primitiva hay características significativas internas del Evangelio. Mientras que los Evangelios sinópticos (Mateo, Marcos, Lucas) identifican al apóstol Juan por nombre aproximadamente veinte veces (incluyendo paralelos), él no es mencionado directamente por nombre en el Evangelio de Juan. En lugar de esto, el autor prefiere identificarse a sí mismo como el discípulo "al cual Jesús amaba" (Jua_13:23; Jua_19:26; Jua_20:2; Jua_21:7; Jua_21:20). La ausencia de cualquier mención del nombre de Juan directamente es impresionante cuando uno considera la participación importante que tuvieron otros discípulos que son nombrados en este Evangelio. Sin embargo, la designación continua de sí mismo como el discípulo "al cual Jesús amaba", una evasión deliberada por parte de Juan de su nombre personal, refleja su humildad y celebra su relación para con su Señor Jesús. Ninguna mención de su nombre fue necesaria debido a que sus lectores originales claramente entendieron que él era el autor del Evangelio.

Los Sinópticos dicen que los hijos de Zebedeo eran pescadores, y que Jesús los llamó para ser sus apóstoles y les dio el apodo de "Hijos del trueno" (Mar_3:17). En tres ocasiones Jesús escogió a estos dos -- junto con Pedro -- para acompañarle (cuando levantó a la hija de Jairo, cuando fue al monte para ser transfigurado y cuando estuvo en Getsemaní).

 Jua_21:24 dice, "Este es el discípulo que da testimonio de esta cosas, y escribió estas cosas". ¿Cuál de ellos? "Volviéndose Pedro, vio que les seguía el discípulo a quien amaba Jesús, el mismo que en la cena se había recostado al lado de él, y le había dicho: Señor, ¿quién es el que te ha de entregar?" (21:20). Es muy obvio que el que "escribió estas cosas" es "el discípulo a quien amaba Jesús". Este versículo confirma que "el discípulo a quien amaba Jesús" era uno de los apóstoles (porque los doce apóstoles estuvieron con Jesús en la última cena), y seguramente si era "el discípulo a quien amaba Jesús", era uno de los tres escogidos, Pedro, Santiago y Juan, Mat_17:1; Mat_26:37; Luc_8:51. Al hablar de los otros apóstoles Juan especifica el nombre de ellos; por lo tanto, la única conclusión lógica es que esta descripción se puede aplicar sólo a él. Juan se refiere a sí mismo seis veces en este libro como "el discípulo a quien amaba Jesús" (13:23-26; 19:25-27; 20:2-10; 21:7; 21:20-23; 21:24). El autor del libro y Pedro eran íntimos amigos (1:41; 13:24; 18:15; 20:2; 21:7; Hch_3:1; Hch_8:14).
Si el Historiador B. Ehrman minimiza o rechaza la tradición como base sólida, para atestiguar como autores de los evangelios a Mateo, Marcos, Lucas y Juan, haría mal, ya que está sobrecargando de pruebas o mejor dicho, pasa por alto cómo los historiadores estiman los documentos históricos. Les podría poner el ejemplo de varios documentos históricos, donde los historiadores, aun con menos pruebas y documentación, aceptan la autoría de dicho documento. Aquí les daré un par de ellos.

Los comentarios de las Guerras de las Galias:

De esta extraordinaria obra de Julio Cesar, tenemos los siguientes datos: la copia más antigua está fechado en el 9 A.C (nombrado por Suetonio), el manuscrito que tenemos más antiguo es del siglo X, se tiene en total 251 copias o manuscritos antiguos de él.

Comparémoslo con los evangelios:



Los historiadores no niegan que el autor de la Guerra de las Galias sea Julio Cesar, ya que está atestiguado por Suetonio, en pocas palabras lo que la tradición dice! Los evangelios aportan y con mucho, mas proximidad a los testigos y a los hechos que allí cuentan (menos de 70 años a los sucesos de la vida de Jesús) son redactados en menos de 70 años a los hechos, lo atestigua una tradición temprana, (menos de 30 años), y se poseen 24.632 copias! ¿Hay una prueba más convincente que ello? Ningún historiador hoy en su sano juicio pondría en duda que J. Cesar escribió La Guerra de las Galias, con tan solo un testigo de la tradición (Suetonio) que lo afirmò 150 años después de haberse redactado, que no conoció, ni tomó fuente cercana de los testigos próximos, (como si los evangelios), y que, tan solo poseemos 251 manuscritos antiguos hechos 950 años después de haberse realizado la obra!. Ehrman dice que fue la tradición quien le puso nombre a los evangelios, ¿y que prueba tienen los historiadores que Julio Cesar fue el autor? La respuesta es: la tradición.



lunes, 4 de noviembre de 2019

INTERPRETACIÓN DE LA PARÁBOLA DE LUCAS 13:6-9 (comentario bíblico Beacon).


INTERPRETACIÓN DE LA PARÁBOLA DE LUCAS 13:6-9 (comentario bíblico Beacon).

“Dijo también esta parábola: Tenía un hombre una higuera plantada en su viña, y vino a buscar fruto en ella, y no lo halló. Y dijo al viñador: He aquí, hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo; córtala; ¿para qué inutiliza también la tierra? El entonces, respondiendo, le dijo: Señor, déjala todavía este año, hasta que yo cave alrededor de ella, y la abone. Y si diere fruto, bien; y si no, la cortarás después”.
(Luc 13:6-9 RV1960).









Veamos el Comentario Beacon y su maravillosa explicación:

“Tenía un hombre una higuera plantada en su viña (Luc_13:6). Era la costumbre en la antigua Palestina, y también en nuestros días, que la gente plantara higueras y otros árboles en sus viñas. [[Véase Geldenhuys, Op. cit., p. 372; también Spence, Op. cit., II, 2.]] Era una manera de utilizar cada porción de tierra disponible. La higuera aquí como en otras partes en el simbolismo bíblico, se refiere a Israel”.

(Comentario personal: ver ejemplos de la higuera y su similitud con Israel en Os 9,10; Miq 7,1; Jer 8,13. La higuera, junto con la parra y el olivo son los tres árboles más celebrados en la Biblia. La higuera, que solía plantarse en las viñas, se da muy fácilmente; es muy extraño que una higuera no dé higos; a una higuera así, Jesús la maldijo, y se "secó instantáneamente" (Mt 21,19; Mc 11,13).

“El orgullo racial y nacionalista de los judíos no les permitía pensar en nada menos que eran el pueblo elegido por Dios; la única nación que pertenecía directamente al dominio de Dios. Por lo tanto, el empleo de higuera en la viña para representar a Israel es sumamente interesante. Esta figura parece representar a los judíos como ocupando solamente un rincón de la gran viña de Dios en el mundo”.

Y vino a buscar fruto en ella y no lo halló. Aunque la higuera estaba en un viñedo, tenía un solo propósito: llevar fruto; e Israel tenía una única razón para ocupar el primer lugar o cualquier puesto: era cumplir con la misión encomendada por Dios. Puesto que la higuera era estéril, no tenía derecho de existir; y como Israel se había negado a cumplir con la misión divinamente señalada, no tenía derecho a subsistir.

Y dijo al viñador (Luc_13:7). El propietario de la viña en la parábola representa a Dios el Padre; el viñador, a Cristo o al Espíritu Santo. El viñador es el hombre que se ocupa de podar los viñedos y cuidarlos.

He aquí, hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo; córtala. Algunos han procurado dar a “tres” un significado en este lugar, algún significado especialmente espiritual o místico. En relación con (1) la ley, (2) los profetas, o (3) Cristo. Otros encuentran una alusión a los tres años del ministerio de Cristo. Parece mucho más prudente no tratar de dar esos sentidos forzados. El número es simplemente un detalle literal en una parábola y significa la amplia oportunidad dada al árbol para llevar fruto. De modo que se dio la orden de derribarla.

¿Para qué inutiliza también la tierra? Literalmente, “¿Por qué hacer que la tierra no rinda?” Para el dueño de la viña, el caso era sencillo: Tenía que producir fruto. Al no darlo, si se dejaba, desperdiciaba buena tierra.

El dijo: Señor, déjala todavía este año, hasta que yo cave alrededor de ella, y la abone (Luc_13:8). El viñador está pidiendo misericordia para la higuera, pero no por razones sentimentales. Un árbol que no producía era tan inútil para él como para el dueño de la viña. El está pidiendo una prórroga, con la esperanza de que más cultivo y fertilizante estimularían su producción de fruto.

Bajo el velo de esta parábola, Jesús está expresando su voluntad de invertir labor adicional en Israel con el fin de estimular su fruto—restaurar a su pueblo a su antiguo lugar de pueblo especial de Dios—y poder evitarle la catástrofe que de otra manera iba a ser inevitable.

Y si diere fruto, bien; y si no, la cortarás después (Luc_13:9). El éxito bien valía el esfuerzo, pero era su última vez. Todos sabemos que Israel no aprovechó esta última oportunidad y que la predicción del Maestro de una catástrofe nacional fue gráficamente cumplida.

Aunque esta parábola estaba especialmente dirigida a los judíos como raza y como nación, es una solemne amonestación que a todos nos conviene considerar seriamente. O el camino de Dios, o ninguno. Debemos cumplir con el lugar que Dios nos ha ordenado o perder el derecho a cualquier lugar. Esto, como se ha demostrado en los pasajes previos, exige arrepentimiento y la salvación que sólo Cristo puede dar.

Matthew Henry trata esta parábola bajo tres encabezados: (1) Ventajas que tenía la higuera—plantada en su viña (el mejor terreno); (2) Lo que su dueño esperaba de ella—vino a buscar fruto en ella; (3) El desengaño de su expectativa—y no lo halló.

Comentario personal: pienso que esta parábola, corta en relación con otras más extensas, es una de las mas profundas y ricas en contenido que se tengan de nuestro Señor Jesucristo. Tiene dos implicaciones; para las naciones (caso de Israel) y para almas (individualmente). Nos anima a despertar a todos los que disfrutan los medios de gracia, y los privilegios de la iglesia visible. Cuando Dios haya soportado por mucho tiempo, podemos esperar que nos tolere un poco más, pero no podemos tener la esperanza de que siempre soportará. La perdición final de los tales que se hallen sin fruto, después de los límites de una paciencia razonable, será preeminente y confesadamente justa. (Pro_1:24-31; Eze_24:13).

Edwing Piñango 03/11/2019 Caracas, Venezuela.

domingo, 1 de septiembre de 2019

ESTUDIO DE 1 JUAN 5:6-8 Y LA CONTROVERSIA GNÓSTICA


1 Juan 5:6-8
EL AGUA Y LA SANGRE
“Este es el Que vino por medio de agua y sangre -Jesucristo. No fue sólo por agua por lo que vino, sino por agua y por sangre. Y es el Espíritu el Que testifica de esto; porque el Espíritu es la verdad; porque hay tres que testifican, el Espíritu y el agua y la sangre, y los tres concuerdan como uno solo”.
Al principio de su comentario sobre este pasaje Plummer dice: " Este es uno de los pasajes más alucinantes de la epístola, y uno de los más complicados del Nuevo Testamento.» Sin duda, si conociéramos las circunstancias en que Juan estaba escribiendo, y tuviéramos un conocimiento completo de las herejías de las que estaba defendiendo a su pueblo, el sentido aparecería más claro; pero, tal como están las cosas, no podemos hacer más que suponer. Sí sabemos bastante, sin embargo, del trasfondo, para estar razonablemente seguros de que podemos llegar al sentido de las palabras características de este pasaje de Juan.
Está claro que las palabras agua y sangre en relación con Jesús tenían para Juan un significado especialmente, místico y simbólico. En su historia de la Cruz hay un curioso par de versículos:
«Uno de los soldados Le atravesó el costado con la lanza, e inmediatamente salieron sangre y agua. Y el que da testimonio de esto lo vio, y lo que dice es cierto; y él sabe que está diciendo la verdad para que vosotros también creáis» (Jua_19:34 ).
Está claro que Juan adscribe una importancia particular a ese incidente, y lo garantiza con un certificado de evidencia muy especial. Para él las palabras agua y sangre en relación con Jesús comunicaban una parte esencial del Evangelio.
El primer versículo del pasaje se expresa oscuramente: «Este es el Que vino por medio de agua y sangre -Jesucristo.» El sentido es que Este es el Que entró en Su mesiazgo, o Se mostró que era el Cristo, mediante agua y sangre.
En relación con Jesús, agua y sangre no pueden referirse nada más que a dos acontecimientos de Su vida. El agua debe referirse a Su Bautismo. La sangre, a Su Cruz. Juan está diciendo que el Bautismo y la Cruz de Jesús son ambos partes esenciales de Su mesiazgo. Pasa a decir que no fue sólo por agua por lo que Él vino, sino por agua y por sangre. Está claro que algunos decían que Jesús vino por agua, pero no por sangre; en otras palabras: que Su Bautismo era una parte esencial de Su mesiazgo, pero no Su Cruz. Esto es lo que nos da la clave del trasfondo de este pasaje.
Ya hemos visto una y otra vez que tras esta carta se trasluce la herejía del gnosticismo. Y también hemos visto que los gnósticos, creyendo que el espíritu era totalmente bueno y la materia totalmente mala, negaban que Dios viniera en la carne. Así es que tenían la creencia -de la que nos habla Ireneo en relación con el nombre de Cerinto, uno de sus principales representantes y contemporáneo de Juan- de que el Cristo divino había descendido en el Bautismo sobre el hombre Jesús en forma de paloma; Jesús, asociado como si dijéramos con el Cristo que había descendido sobre Él, trajo a los hombres el mensaje del Dios que era un desconocido hasta entonces, y vivió en perfecta virtud; pero en Getsemaní el Cristo divino Se apartó del hombre Jesús y volvió a Su gloria, y fue solamente el hombre Jesús el que fue crucificado en el Calvario y después resucitó. Podríamos decir más sencillamente que Cerinto enseñaba que Jesús llegó a ser divino en Su Bautismo, pero que esa divinidad Le dejó antes de la Cruz, y que murió como un hombre y nada más.
Está claro que tal enseñanza despoja la vida y la muerte de Jesús de todo su valor para nosotros. Tratando de proteger a Dios del contacto con el dolor humano, Le excluye de la obra de la redención.
Lo que Juan está diciendo es que la Cruz es una parte esencial del significado de Jesús, y que Dios estuvo presente en la muerte de Jesús exactamente lo mismo que lo estuvo en toda Su vida.




EL TRIPLE TESTIMONIO
1Jn_5:6-8 (conclusión)
Juan pasa a hablar del triple testimonio.

Está el testimonio del Espíritu. En este punto Juan está pensando en tres cosas. (I) El relato del Nuevo Testamento es claro en que en el Bautismo de Jesús el Espíritu descendió sobre Él de una manera muy especial (Mar_1:9-11 ; Mat_3:16 s; Luc_3:21 s; Hch_10:38 ; Jua_1:32-34 ). (II) El Nuevo Testamento es igualmente claro en que, mientras que Juan vino a bautizar con agua, Jesús vino a bautizar con el Espíritu (Mar_1:8 ; Mat_3:11 ; Luc_3:16 ; Hch_1:5 ; Hch_2:33 ). Vino para traer a los hombres el Espíritu con una plenitud y poder desconocidos hasta entonces. (III) La historia de la Iglesia Original es la prueba de que esta no fue una vana pretensión. Empezó en Pentecostés (Hch_2:4 ), y se repitió una y otra vez en la historia y experiencia de la Iglesia (Hch_8:17 ; Hch_10:44 ). Jesús tenía el Espíritu, y podía dar el Espíritu a los hombres; y la continua evidencia del Espíritu en la Iglesia era -y es- un testimonio incontestable del continuo poder de Jesucristo.

Está el testimonio del agua. En el Bautismo de Jesús hubo el testimonio del Espíritu descendiendo sobre Él. Fue precisamente ese acontecimiento lo que le reveló a Juan el Bautista Quién era Jesús. Lo que Juan quiere subrayar es que ese testimonio se mantenía en la Iglesia Original en el Bautismo cristiano. Debemos recordar que en los orígenes de la historia de la Iglesia el Bautismo era de adultos, ya que se trataba de hombres y mujeres que ingresaban en la Iglesia mediante confesión de fe, porque venían directamente del paganismo, y empezaban una vida totalmente nueva. En el Bautismo cristiano ocurrían cosas. La persona era sumergida en el agua, y moría con Cristo; y surgía del agua resucitada con Cristo a una nueva vida. Por tanto, el Bautismo cristiano era un testimonio del poder continuo de Jesucristo. Era un testimonio de que Él seguía estando vivo, y de que Él era sin duda divino.
Está el testimonio de la sangre. La sangre era la vida. En cualquier sacrificio, la sangre se consagraba a Dios y sólo a Él. La muerte de Cristo fue el perfecto Sacrificio; en la Cruz derramó Su sangre en sacrificio a Dios. La experiencia de los hombres era que el sacrificio era eficaz y los redimía y reconciliaba con Dios dándoles la paz con Dios. Continua y regularmente se observaba -y se observa- la Cena, la Eucaristía. En ella se representa plenamente el sacrificio de Cristo; y en ella se da a las personas la oportunidad, no sólo de darle gracias a Cristo por Su Sacrificio, hecho una vez por todas, sino también de apropiarse los beneficios y de recibir Su poder sanador. Eso sucedía en el tiempo de Juan. A la Mesa del Señor los creyentes se encontraban con Cristo y experimentaban Su perdón y la paz con Dios que Él traía. Y seguimos teniendo esa experiencia; y por tanto la fiesta es un testimonio continuo del poder reconciliador del Sacrificio de Jesucristo.

El Espíritu y el agua y la sangre se combinan para mostrar como el perfecto Mesías, el perfecto Hijo de Dios y el perfecto Salvador a este Hombre Jesús en Quien Dios Se nos ha manifestado. El don continuado del Espíritu, la continuada muerte y resurrección del Bautismo, la continuada disponibilidad del Sacrificio de la Cruz a la Mesa del Señor siguen siendo los testigos de Jesucristo.

Nota sobre 1Jn_5:7

En la versión Reina-Valera hay un versículo que hemos omitido. Dice: «Tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno.»
Las versiones modernas no incluyen este texto. Véase la nota de la versión Bóver-Cantera o la nota de la Biblia de Estudio Macarthur. Es seguro que no formaba parte del texto original.
Los Hechos son los siguientes. Primero, que no aparece en ninguno de los manuscritos griegos anteriores al siglo XIV. Los manuscritos clave pertenecen a los siglos III y IV, y este versículo no aparece en ninguno de ellos. Ninguno de los primeros padres de la Iglesia dio señales de conocerlo. La versión original de la Vulgata de Jerónimo no lo incluye. La primera persona que lo cita es el hereje español Prisciliano, que murió en el año 385 d C. Después se fue introduciendo gradualmente en el texto latino del Nuevo Testamento, aunque, como hemos visto, no aparece en los manuscritos griegos.
Entonces, ¿cómo llegó a formar parte del texto? En su origen debe de haber sido una glosa o comentario que un copista añadió al margen, y el siguiente pensó que estaba allí porque se había omitido involuntariamente. Como parecía ofrecer una buena base para la doctrina de la Trinidad, con el tiempo llegó a ser aceptado por los teólogos como parte del texto, especialmente en aquellos días tempranos de la investigación bíblica anterior al descubrimiento de los grandes manuscritos.

Pero, ¿cómo se mantuvo y llegó a formar parte de la ReinaValera y otras traducciones clásicas como la Autorizada inglesa? El primer texto del Nuevo Testamento griego que se publicó fue el de Erasmo, en 1514, aunque el de la Biblia Políglota Complutense del cardenal Cisneros se imprimió antes, pero no salió al público hasta después. Erasmo fue un gran erudito; y, sabiendo que este versículo no formaba parte del texto original, no lo incluyó en su primera edición. Pero para entonces, sin embargo, los teólogos ya estaban usándolo. Se había incluido, por ejemplo, en la Vulgata Latina de 1514. A Erasmo se le criticó por omitirlo. Su respuesta fue que si se le mostraba algún manuscrito griego que lo incluyera, lo imprimiría en la edición siguiente. Alguien le mostró un texto muy tardío y deficiente en el que el versículo aparecía en griego; y Erasmo, fiel a su palabra pero muy en contra de su juicio y voluntad, imprimió el versículo en su edición de 1522.
El paso siguiente fue que en 1550 Stephanus imprimió su gran edición del Nuevo Testamento griego. Esta edición de Stephanus se llamó, mejor dicho, él mismo le dio el nombre de Textus receptus, texto tradicional, que fue la base de la Biblia del Oso y de tantas otras traducciones clásicas y del texto griego durante siglos. Así es como este versículo llegó a la Reina-Valera. Por supuesto que no hay nada en él que esté mal, pero la investigación moderna ha dejado bien claro que Juan no fue el que lo escribió, y que es un comentario muy posterior y una añadidura a sus palabras. Y por eso la mayor parte de las traducciones modernas lo omiten.

BIBLIOGRAFIA:

William Barclay comentario completo a Nuevo Testamento.

William Barclay fue pastor de la Iglesia de Escocia y profesor de N.T. en la Universidad de Glasgow. Es conocido y apreciado internacionalmente como maestro en el arte de la exposición bíblica. Entre sus más de sesenta obras la que ha alcanzado mayor difusión y reconocimiento en muchos países y lenguas es, sin duda, el Comentario al Nuevo Testamento,

miércoles, 14 de agosto de 2019

ESTUDIO DE MATEO 19:16-17 "EL MAESTRO BUENO"

Hola queridos amigos, aquí les traigo un pequeño estudio sobre el capítulo de Mateo 19:16-17 en el cual muchos piensan que la traducción de Reina Valera 1960 es inferior a la traducción por ejemplo de la TLA, sin más avancemos en el estudio!


Mateo 19:16-17 Traducción Lenguaje Actual (TLA)
16 Un joven vino a ver a Jesús y le preguntó:
—Maestro, ¿qué cosa buena debo hacer para tener vida eterna?
17 Jesús le contestó:
—¿Por qué me preguntas qué cosa es buena? Sólo Dios es bueno. Si quieres vivir de verdad, obedece los mandamientos.

Mateo 19:16-17 Reina Valera 1960 (RV1960)
16 Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna?
17 El le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.

Lo que argumentan es: Jesús, ¿no es bueno?, ¿No es Dios? Entonces, ¿Por qué Jesús le va a decir que no le diga que Él es bueno? Entonces, aquí la TLA tiene mejor traducción que la RV 1960 y este mismo verso fue revisado por la RVC y concuerda con la TLA.




Ahora veamos otras traducciones:

“En esto se le acercó uno y le dijo: «Maestro*, ¿qué he de hacer de bueno para conseguir vida eterna?» Él le dijo: «¿Por qué me preguntas acerca de lo bueno? Uno solo es el Bueno*. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.»”
(Mat 19:16-17 NBJ)

“De pronto vino uno y le dijo: «Maestro, ¿qué de bueno debo hacer para obtener la vida eterna?» Él le dijo: «¿Por qué me preguntas acerca de lo “bueno”? Uno solo es bueno. Pero si quieres entrar en la vida, practica los mandamientos.»”
(Mat 19:16-17 RVC)

Veamos en los evangelios sinópticos también el mismo relato:

“Al salir él para seguir su camino, vino uno corriendo, e hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios. Los mandamientos sabes: No adulteres. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra a tu padre y a tu madre.”
(Mar 10:17-19 RV1960)

“Un hombre principal le preguntó, diciendo: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo Dios. Los mandamientos sabes: No adulterarás; no matarás; no hurtarás; no dirás falso testimonio; honra a tu padre y a tu madre.”
(Luc 18:18-20 RV1960)



Ahora veamos los más importantes comentarios tanto católicos como protestantes referentes a los versículos en discusión:

Macarthur J.: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Jesús no estaba negando su propia deidad, sino enseñando a aquel joven que todos a excepción de Dios son pecadores. El defecto espiritual más serio de este joven era su rechazo a confesar su propia bancarrota espiritual.

Comentario Beacon: El hombre le dijo a Jesús: Maestro [[“Bueno” está omitido en el texto griego más antiguo.]] ¿qué bien haré para tener la vida eterna? (Mat_19:16). Era una pregunta noble y revelaba hambre por una relación más profunda con Dios.

Comentario Biblia Textual IV: aunque la palabra bueno está ausente de algunos manuscritos antiguos como son א, B, D, está presente en C y W (testigos del siglo V), Koridethi y St. Gall (siglo IX) y otros. Algunos eruditos piensan que los copistas, armonizando el pasaje, introdujeron esta palabra de los paralelos (Mar_10:17-18 y Luc_18:18-19). Sin embargo, la IV edición de la BTX se aparta del NTG registrando la traducción correspondiente para el vocablo griego agathos en ambos versículo, puesto que no hay motivo aparente para que no pudieran estar. En este caso, si faltan en א, B, D es por omisión en el trabajo de copiado de los escribas. (comparte la opinión del Textus Receptus!)

Agustín, de consensu evangelistarum, 2,63: Pudiera alguno creer que hay alguna diferencia entre las palabras de San Mateo: "¿Por qué me preguntas de bien?" y las que ponen San Lucas y San Marcos (Mar_10:18; Luc_18:19): "¿Por qué me dices bueno?". Las palabras: "¿Por qué me preguntas de bien?" parece que se refieren más bien a la pregunta del joven: "¿Qué bien haré?" Esta última frase contiene a la vez la palabra "bien" y la pregunta, mientras que en las otras: "Maestro bueno" no hay pregunta. Se comprenden perfectamente los dos pasajes: "¿Por qué a mí me llamáis el bien?" y "¿Por qué me preguntas del bien?" dicen una misma cosa.

Jerónimo: Como el joven había llamado bueno al Maestro y no había confesado a Dios o al Hijo de Dios, dijo el Señor que cualquier hombre santo no es bueno en comparación de Dios, de quien se dice: "Alabad al Señor porque es bueno" (Sal_117:1). Y por eso dice El: "Sólo uno es bueno, que es Dios" y a fin de que nadie piense que por estas palabras queda excluido de la bondad el Hijo de Dios. Leemos en otro lugar: "El buen pastor da su vida por sus ovejas" (Jua_10:11).

MacDonald: Nuestro Señor lo sondeó acerca de estas dos cuestiones. Al preguntarle, ¿Por qué me dices bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios, Jesús no estaba negando Su propia deidad, estaba dándole a aquel hombre la oportunidad de decir: «Por eso te llamo bueno: Tú eres Dios».

Comentario Serafin A.: En el camino un hombre se acerca a Jesús, como otros hicieron antes que él. Su pregunta no se refiere a lo que debe hacer para seguir al Maestro ni a las condiciones que le serán impuestas, sino al fin perseguido con este seguimiento, que es la vida eterna. Nuestro hombre conoce el fin, pero pregunta por el camino. A este camino tiene que conducir algo bueno. La bondad de la vida humana aquí en la tierra, y de la vida eterna (donada por Dios) allí en el cielo, se corresponden mutuamente. Además el que pregunta sabe que se tiene que hacer algo. El don de Dios no se logrará con independencia del esfuerzo del hombre, aunque nunca se puede merecer en el sentido propio. Ya es muchísimo saber estas dos cosas y poder preguntar tan atinadamente. La respuesta en primer lugar, y sin atenerse a la pregunta estricta, se refiere al concepto de lo «bueno». La respuesta sólo llega a ser plenamente inteligible con e] texto de san Marcos, en el que el joven rico había dado a Jesús el tratamiento de «Maestro bueno», y Jesús le había contestado: «¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino uno, Dios» (Mar_10:18).

Wayne Partain y Bill H. Reeves: Jesús no quería decir que no se debe llamar “bueno” a ningún hombre, porque en la Biblia algunos son llamados buenos (p. ej., Bernabé, Hch_11:24). En sentido absoluto “ninguno hay bueno sino uno: Dios”, pero Jesucristo, siendo Dios, sí era bueno. Era digno de que el joven le llamara bueno, pero la pregunta fue “¿por qué me llamas bueno?” ¿Simplemente como cualquier otro maestro bueno? Probablemente, pues, Cristo quería “elevar las ideas del joven en cuanto a su persona” (JFB).

Comentario William Barclay: Aquí tenemos una de las historias más conocidas y apreciadas del Evangelio. Una de las cosas más interesantes acerca de ella es la manera que la mayor parte de nosotros, inconscientemente, reunimos diferentes detalles tomados de los diferentes evangelios para tener el cuadro completo. Por lo general la llamamos la Historia del Joven Rico, o del Joven Gobernante.
Todos los evangelios nos dicen que este hombre era rico, porque ese es el detalle característico de la historia; pero solo Mateo dice que fuera joven (Mat_19:20; Mat_19:22 ); y sólo Lucas dice que fuera un gobernador (Luc_18:18 ). Es interesante comprobar que, inconscientemente, nos hemos hecho una escena compuesta con elementos tomados de los tres evangelios (Mat_19:16-22 ; Mar_10:17-22 ; Luc_18:18-23 ).
Hay otro detalle interesante en esta historia. Mateo altera la pregunta que el hombre Le hizo a Jesús. Tanto Marcos como Lucas dicen que la pregunta fue: " ¿Por qué Me llamas bueno? No hay nadie que sea bueno más que Dios» (Mar_10:18 ; Luc_18:19 ). Mateo dice: «¿Por qué Me preguntas acerca de lo bueno? -le dijo Jesús-. No hay más que Uno que es bueno» (Mat_19:17 ). (La versión Reina-Valera comete aquí un error, aunque en la edición del '95 lo corrige en una nota, como otras versiones modernas). El de Mateo es el último de los tres primeros evangelios, y su respeto a Jesús es tal que no puede soportar presentar a Jesús haciendo la pregunta: "¿Por qué Me llamas bueno?» Eso casi le sonaba como si Jesús rechazara que se Le llamara bueno, así que lo cambió por: "¿Por qué Me preguntas acerca de lo bueno?» a fin de evitar la posible irreverencia.

REVISION DIRECTA TEXTOS RECEPTUS Y OTROS MANUSCRITOS:

και ιδου εις προσελθων ειπεν αυτω διδασκαλε αγαθε τι αγαθον ποιησω ινα εχω ζωην αιωνιον ο δε ειπεν αυτω τι με λεγεις αγαθον ουδεις αγαθος ει μη εις ο θεος ει δε θελεις εισελθειν εις την ζωην τηρησον τας εντολας
(Mat 19:16-17 Greek NT TR)


Subrayé la palabra griega ágate porque en los manuscritos del TR como lo vemos claramente aparece. (Esto en acotación del comentario de Beacon y Biblia Textual)
Para más información tenemos los datos Filológicos de Strong:
Número Strong: G18
Lexema: ἀγαθός
Transliteración: agathós
Significado: palabra prim., «bueno» (en cualquier sentido, a menudo como sustantivo): favor, bien, bueno, buenas cosas.
Categoría gramatical: Adjetivo
Apariciones en Textos Críticos: 102 {NA27}; 102 {Byz}; 101 {SBL}; 102 {Tisch}; 101 {WH}; 101 {Treg}; 102 {N1904}; 102 {OGNT}
Apariciones en la LXX: 548

Καὶ ἰδοὺ εἷς προσελθὼν ⸂αὐτῷ εἶπεν⸃· ⸀Διδάσκαλε, τί ἀγαθὸν ποιήσω ἵνα ⸀σχῶ ζωὴν αἰώνιον; ὁ δὲ εἶπεν αὐτῷ· Τί με ⸂ἐρωτᾷς περὶ τοῦ ἀγαθοῦ; εἷς ἐστιν ὁ ἀγαθός⸃· εἰ δὲ θέλεις ⸂εἰς τὴν ζωὴν εἰσελθεῖν⸃, ⸀τήρησον τὰς ἐντολάς.
(Mat 19:16-17 SBLGNT)

Fijémonos en las diferencias dentro de los manuscritos que NO son TR (principalmente en el versículo 17):

ἐρωτᾷς περὶ τοῦ ἀγαθοῦ; εἷς ἐστιν ὁ ἀγαθός WH Treg NA28 ] λέγεις ἀγαθόν; Οὐδεὶς ἀγαθός εἰ μὴ εἷς ὁ θεός RP
• εἰς τὴν ζωὴν εἰσελθεῖν WH Treg NA28 ] εἰσελθεῖν εἰς τὴν ζωήν RP
• τήρησον NA28 RP ] τήρει WH Treg

         Podemos concluir que entre los manuscritos del aparato crítico hay divergencias entre sí, mientras que en el TR tenemos el problema con el “bueno” (agate). Como esclarecer la verdad?
Leyendo el griego directamente, podríamos decir que claramente el joven rico pregunta sobre qué hacer para tener la vida eterna, y que aunque podemos o no incluir después del Maestro la palabra agate (bueno) dependiendo del manuscrito que tengamos eso no cambiaría la pregunta del joven.
En lo que respecta el segundo versículo vemos que la respuesta de Jesús mejor posicionada y traducida del griego seria esta “¿Por qué me preguntas acerca de lo “bueno”? Uno solo es bueno. Pero si quieres entrar en la vida, practica los mandamientos.».
Mediante esta respuesta, Jesús estaría diciendo que ninguna cosas ni ningún hombre  tiene comparación con lo infinitamente bueno que pueda ser Dios.

En los comentarios vemos la riqueza de los estudiosos de la Biblia, que tanto defienden la deidad de Jesús, tomando la lectura como en la RV60, como la forma de responder de Jesús dado que hubiera sido así realmente. Ahora si Jesús respondió como en la conclusión, los comentarios de Beacon y Barclay merecen especial atención…

En la comparación de las traducciones bíblicas TLA y RV60, hay que reconocer que tanto una como otra traducción presentan debilidades en este versículo, la TLA en su intento de mejorar y hacer entendible su traducción modifica la respuesta de Jesús y la pregunta del joven rico, aun dejando el fondo tanto de la pregunta como de la respuesta integro. La RV60 dada las críticas a en este versículo, aceptó el error y, posteriormente en sus nuevas traducciones RV95 y RVC corrigió su traducción dejándolo de la siguiente manera:

Mat 19:16 De pronto vino uno y le dijo: «Maestro, ¿qué de bueno debo hacer para obtener la vida eterna?»
Mat 19:17 Él le dijo: «¿Por qué me preguntas acerca de lo “bueno”? Uno solo es bueno. Pero si quieres entrar en la vida, practica los mandamientos.» dejando una muchísima mejor traducción, apegada a nuestro querido Textus Receptus.

Bibliografia: 
Textus Receptus
SBGLNT
Biblia RV60, 95 Y RVC
Biblia TLA y NJ.
Comentarios Bíblicos.

Edwing Piñango 31/07/2019 Caracas, Venezuela.