martes, 4 de junio de 2019

ESTUDIO DE JOSUE Y EL PROCESO DE CONQUISTA DE LA TIERRA PROMETIDA TERCERA PARTE: BIOGRAFIA PRECISA DE JOSUE


ESTUDIO DE JOSUÉ Y EL PROCESO DE CONQUISTA DE LA TIERRA PROMETIDA TERCERA PARTE: BIOGRAFÍA PRECISA DE JOSUÉ

El personaje de Josué es uno de los que más admiro de la Biblia: valiente, guerrero, siempre optimista, brillante estratega y sobre todo fiel y obediente a Dios. Trataremos de hacer una pequeña biografía de su vida, resaltando los hechos más relevantes de ella y de su personalidad.

Hijo de Nun, descendiente de  la tribu de Efraín (1Cro_7:22-27).
Aunque nació bajo la esclavitud egipcia cerca de 1.500 a. de J.C., fue llamado Oseas, salvación (Num_13:8; Deu_32:44). Dos meses después del éxodo de Israel, fue nombrado como ayudante de Moisés y salió victorioso en un ataque de los amalequitas (Deu_17:9). Moisés le cambió el nombre de Oseas a Josué, yehoshua’, Jehovah es salvación (Num_13:16; 1Ch_7:27). Josué asistió a Moisés en Sinaí (Exo_24:13; Exo_32:17) y cuidaba su tienda (Exo_33:11) y posición (Num_11:28). Luego, como representante de Efraín exploró la tierra de Canaán. Josué se opuso al informe de la mayoría de los espías insistiendo que, si Israel era fiel a Dios, podría conquistar Canaán. Casi lo apedrearon por su confianza en Dios (Num_14:7-10). Por haber seguido a Jehovah con integridad (Num_32:12), no solamente escapó a la destrucción sino que recibió, junto con Caleb, una certeza única de entrar a la Tierra Prometida (Num_14:30; Num_26:65).

40 años más tarde, Dios designó a Josué como sucesor de Moisés (Num_27:18). Después de la muerte de Moisés, las actividades de Josué incluyen hacer preparativos de guerra (Jos_1:10-18), mandar espías a Jericó (Jos_2:1, Jos_2:23-24) y mandar a Israel a cruzar el Jordán (Jos_3:1). La aparición del Jefe del Ejército de Jehovah (Jos_5:13-15) fue confirmación visible del llamado divino de Josué. De modo que Josué dirigió el asedio mandado por Dios (Jos_6:2-6). El destruyó Jericó (Jos_6:17), pronunció una maldición sobre la reconstrucción de la ciudad (Jos_6:26; 1Re_16:34) y obtuvo una extensa fama (Jos_6:27).

Realmente fue el Señor quien le dio las victorias a Israel. En un período de seis años (Jos_14:10), Josué tomó toda la tierra (Jos_11:15, Jos_11:23).

Dios había dejado en Canaán muchas naciones, si bien subyugadas todavía poderosas para probar a su pueblo (Jos_13:2-6; Jue_2:21—Jue_3:4); de modo que Josué no pudo obtener el reposo final de Israel (Heb_4:8). Debido a su avanzada edad, Josué dividió Canaán entre las tribus (Jos_13:6-7; Jos_14:1; Jos_19:5).




Características de la personalidad de  Josué:

Fe, Num_14:6-8.

Aquí vemos la fe de Josué, una fe incólume de mucha fortaleza. Estos capítulos registran el gran fracaso de Israel en Cades. El pueblo faltó al no creer al Señor (Núm_14:11) renunciando a conquistar la Tierra Prometida. La falta de fe del pueblo constituyó una rebelión expresa contra el Señor, pero Josué mantuvo su fe, a pesar del sentimiento de la “mayoría”. Un ejemplo a seguir en estos tiempos modernos.

Consagración absoluta, Num_32:12.

“Excepto Caleb hijo de Jefone cenezeo, y Josué hijo de Nun, que fueron perfectos en pos de Jehová”. Siempre fueron fieles, se consagraron en cuerpo y alma en servir al Señor.

Interesado en lo espiritual: Jos_3:5; Jos_8:30.

Más bien “había dicho”, porque como habla de “mañana”, seguramente hizo el discurso antes del día de la travesía, y la santificación probablemente fue igual a la que Moisés había ordenado antes de dar la ley, santificación que consistía en una limpieza exterior (Exo_19:10-15) preparatoria a aquel serio y devoto estado de mente con que tan grande manifestación debería ser contemplada.

Se nota en particular su levantada temprano, lo cual demuestra, como después en otras ocasiones, cuán poco buscaba él su propia comodidad. Aquellos que harán pasar grandes cosas, deben levantarse temprano. No ame el dormir, no sea que se empobrezca. Todos los que están en puestos públicos siempre deben atender al deber de su posición. El pueblo tenía que seguir al arca. Así, pues, nosotros debemos andar en todo conforme a la regla de la Palabra y a la dirección del Espíritu; así será la paz sobre nosotros, como sobre el Israel de Dios; pero debemos seguir a nuestros ministros solamente como ellos sigan a Cristo.

Reverencia piadosa, Jos_5:14.

El Señor Jesucristo (Jos_6:2; cp. Jos_5:15 con Éxo_3:2; Éxo_3:5) en una aparición preencarnación (Cristofanía). Él vino como el Ángel (Mensajero) del Señor, como si fuera un hombre (ver cp. uno de los tres "ángeles", Gén_18:1-33). Josué fue apropiadamente reverente en adoración. Cristo tenía su espada en la mano, desenvainada, denotando que estaba listo para la defensa y salvación de su pueblo. La espada giraba en todo sentido. Josué sabrá si Él es amigo o enemigo. La causa entre israelitas y cananeos, entre Cristo y Belcebú, no permite que ningún hombre rehúse ponerse a favor de uno u otro bando, como podría hacer en las contiendas del mundo. La pregunta de Josué demuestra un deseo fervoroso de conocer la voluntad de Cristo y una grata disposición y resolución para hacerla. Todos los cristianos verdaderos deben pelear bajo la bandera de Cristo, y vencerán por su presencia y ayuda.

Valor, Jos_10:25.

La valentía de Josué se demuestra a lo largo de los textos sagrados, tanto en su faceta como lugarteniente de Moisés, como líder indiscutible del pueblo hebreo. Por medio de su valor y valentía, Dios castigó la abominable iniquidad de los reyes cananeos, cuya medida de iniquidad estaba ahora completa. Por este acto público de justicia, hecho en los cabecillas de los cananeos en pecado, Él hizo que su pueblo tuviera mayor terror y odio al pecado de las naciones que Dios expulsaba de delante de ellos.

Aquí hay un tipo y figura de la victoria de Cristo sobre las potestades de las tinieblas y de la victoria de los creyentes por medio de Él. No debemos satisfacernos con alguna victoria importante en nuestros conflictos espirituales. Hemos de perseguir a nuestros enemigos dispersos, buscando los restos de pecado a medida que surjan en nuestro corazón, y, así, proseguir la conquista. Al hacerlo así, el Señor permitirá que haya luz hasta que se complete la guerra.

Obediencia, Jos_11:15.

“De la manera que Jehová lo había mandado a Moisés su siervo, así Moisés lo mandó a Josué; y así Josué lo hizo, sin quitar palabra de todo lo que Jehová había mandado a Moisés.” Todo un ejemplo a seguir, Josué siguió obedeciendo a Dios conforme a su palabra y mandatos.

Decisión, Jos_24:15.

Josué llama al pueblo a que declare, de una manera solemne y pública, si será fiel y obediente al Dios de Israel. Hizo voto de que ésta sería su resolución inalterable, y los urgía a ellos, si eran sinceros en hacer esta declaración, a que quitasen “los dioses ajenos que están entre vosotros”—demanda que parece indicar que se sospechaba que algunos todavía tenían una afición fuerte por los ídolos, y que practicaban secretamente la idolatría, ya fuera en forma del zabaísmo, el culto al fuego de sus antepasados caldeos, o las supersticiones más groseras de Canaán. El ejemplo paternal de Josué (recordando el de Abraham, Gén_18:19) era para que él, su familia y el pueblo de Israel sirvieran al Señor, no a dioses falsos. El llamó a otros en Israel a esto, y ellos se comprometieron a servir al Señor también (vv. Jos_24:21; Jos_24:24). Un fiel ejemplo de lo que debe hacer un líder, toma decisiones en momentos decisivos.

Después de estas cosas murió Josué hijo de Nun, siervo de Jehová, siendo de ciento diez años. Y le sepultaron en su heredad en Timnat-sera, que está en el monte de Efraín, al norte del monte de Gaas. Y sirvió Israel a Jehová todo el tiempo de Josué, y todo el tiempo de los ancianos que sobrevivieron a Josué y que sabían todas las obras que Jehová había hecho por Israel.

BIBLIOGRAFIA:

Biblia Comentada (7 Tomos) Texto de la Nácar-Colunga.
Autor(es):   Profesores de la Universidad  Pontificia, de la Facultad Teológica Dominicana de San Esteban y del Seminario diocesano de Salamanca.

Biblia de Estudio John Macarthur.

Comentario exegético y explicativo de la Biblia Tomo I: el Antiguo Testamento Por
Roberto Jamieson, A. R. Fausset, David Brown.

Comentario de la Biblia de Matthew Henry.

Biblia de referencia Thompson.

Diccionario Bíblico Mundo Hispano.

sábado, 1 de junio de 2019

ESTUDIO DE JOSUE Y EL PROCESO DE CONQUISTA DE LA TIERRA PROMETIDA SEGUNDA PARTE: RETOS DE INTERPRETACION


ESTUDIO DE JOSUÉ Y EL PROCESO DE CONQUISTA DE LA TIERRA PROMETIDA SEGUNDA PARTE: RETOS DE INTERPRETACIÓN

Aparte del intenso debate que se genera en los especialistas sobre la autoría y fecha del Libro de Josué, se presentan varios “retos de interpretación” a la luz de la fe cristiana, de ciertos pasajes del libro. Veamos los que generan más debate:



1º Reto de Interpretación:  

¿Cómo se relaciona la bendición de Dios sobre la ramera Rahab, quien le respondió con fe, con el hecho de que ella mintió (Jos_2:1-24)?

Objeción: cómo es posible que Dios se haya aprovechado de una mentira (pecado según los diez mandamientos) como fue la ocultación de los espías en la casa de Rahab (encima era prostituta) para la conquista de Jerico?

Respuesta: sobre la “prostituta”: Muchos expositores, deseosos de quitar el estigma de este nombre a una antepasada del Salvador (Mat_1:5), la han llamado posadera o tabernera. Pero la usanza bíblica (Lev_21:7-14; Deu_23:18; Jue_11:1; 1Re_3:16), la autoridad de los Setenta, seguida por los apóstoles (Heb_11:31; Stg_2:25), y la costumbre inmemorial de los khanes orientales, los cuales nunca son manejados por mujeres, establecen la exactitud del término empleado en nuestra versión. Probablemente se les recomendó a los espías su casa por lo conveniente de su ubicación, sin que ellos supieran el carácter de sus ocupantes. Pero una influencia divina los guió en la selección de aquel lugar de alojamiento. Dios, en su providencia soberana, los quiso ahí para la salvación de la ramera. Ella proporcionaría un ejemplo de que Dios salvó por fe a una mujer en el fondo del estrato social, tal como salvó a Abraham en la cima (cp. Stg_2:18-25). Lo más importante es que, por la gracia de Dios ella estaba en la línea mesiánica (Mat_1:5).

Sobre la “mentira”: “ella los había hecho subir al terrado, y habíalos escondido entre tascos de lino”… al cerrarse la puerta—las puertas de todas las ciudades orientales se cierran a la puesta del sol, después de la cual no hay posibilidad de entrada ni de salida, esos hombres se salieron—Eso fué palpable engaño, pero como el mentir es un vicio común entre los pueblos paganos, Rahab era tal vez inconsciente de su culpa moral, especialmente porque ella apeló a la mentira como medio de proteger a sus visitantes; y se podía creer obligada a ello por las leyes de hospitalidad orientales, las cuales obligan a proteger al peor enemigo, en caso de que éste alguna vez haya comido la sal de uno. Juzgada por la ley divina, su respuesta fué un expediente pecaminoso; pero siendo su flaqueza unida a la fe, ella fué perdonada por gracia y fué aceptado su servicio (Stg_2:25). Como conclusión se podría decir que: Mentir es pecado para Dios (Éxo_20:16), ya que el no puede mentir (Tit_1:2). Dios reconoció su fe (Heb_11:31; Stg_2:25) como es expresada en los vv. Jos_2:9-16, no su mentira. Él nunca tolera ningún pecado, sin embargo, nadie está sin algo de pecado (cp. Rom_3:23), y así la necesidad de perdón. Pero Él también honra la fe verdadera, por muy pequeña que sea, e imparte gracia salvadora (Éxo_34:7).

2º Reto de Interpretación: 

  ¿Por qué fueron ejecutados con Acán los miembros de su familia (Jos_7:1-26)?

Objeción: Si Acán fue el único responsable del robo, porque fue ejecutada su familia si eran inocentes de ese acto?

Respuesta: Como la ley divina expresamente prohíbe que los hijos sean muertos por los pecados de sus padres (Deu_24:16), posiblemente los “hijos e hijas” de Acán fueron llevados al lugar de la ejecución como espectadores, para que la suerte de su padre les sirviera de advertencia: o, si participaron del castigo. (cap. 22:20), probablemente habían sido cómplices de su crimen, puesto que en realidad, él difícilmente habría podido cavar un hueco dentro de su carpa sin que su familia participara en ello.


3º Reto de Interpretación: 

  ¿Por qué fue Hai, con menos hombres que Israel, fue difícil de conquistar (Jos_7:1-26; Jos_8:1-35)?

Objeción: Pudieron con Jericó que era una ciudad amurallada y se le hizo tan difícil con una ciudad más pequeña y con menos hombres?

Respuesta: toma contigo toda la gente de guerra, y levántate y sube a Hai—El número de guerreros ascendía a 600.000, y todo este ejército fué mandado en esta ocasión, por una parte porque la vez anterior los espías, confiados en sí mismos, habían dicho que unos pocos eran suficientes para atacar el lugar (cap. 7:3), por otra parte para disipar cualquier recelo creado por el recuerdo del reciente desastre, y también por la circunstancia de que los primeros despojos tomados en Canaán, repartidos entre todos, podrían influir como una recompensa por la obediencia en refrenarse del robo tanto como un aliciente para futuros esfuerzos. (Deu_6:10). Los demás del pueblo, inclusive las mujeres y los niños, se quedaron en el campamento de Gilgal. Estando el campamento en la llanura de Jericó sería una subida a Hai, que estaba sobre una colina. Yo he entregado en tu mano al rey de Hai, y a su pueblo, y a su tierra… pondrás, pues, emboscadas a la ciudad detrás de ella—Dios le aseguró la victoria pero le permitió seguir su propio plan para conseguir posesionarse de la ciudad.
Cuando hemos quitado fielmente el pecado, esa cosa maldita que nos separa de Dios, entonces, y solo entonces, podemos esperar oír de Dios para nuestro consuelo; y que Dios nos guíe en la continuación de nuestra obra y guerra cristiana, es una buena evidencia de su reconciliación con nosotros. Dios animó a Josué para que continuara.

El botín de Hai no tenía que ser destruido como el de Jericó, por tanto no había peligro de que la gente cometiera esa transgresión. Acán, que tomó el botín prohibido, perdió eso, la vida y todo; pero el resto de la gente que se mantuvo lejos de la cosa maldita, fueron rápidamente recompensados por su obediencia. La forma de tener el consuelo de lo que Dios nos permite, es alejarnos de lo que nos prohíbe. Nadie pierde por negarse a sí mismo.


4º Reto de Interpretación: 

  ¿Qué quiere decir que Dios envió delante de Israel "tábanos" (Jos_24:12)?

Objeción: La palabra tábanos hay que interpretarla de forma literal (plaga de avispas) o como un sentimiento de decaimiento o terror (Éx 23:28)?

Respuesta: Una especie de avispa que abunda en países cálidos, y a veces llega a ser una plaga, o, como creen algunos, es una expresión figurada de un terror irrefrenable (Exo_23:27-28) en estos versículos de Éxodo, (cp. también Jos_23:13) muestra la lucha propia de Dios para asistir a Israel (Jos_23:3; Jos_23:5; Jos_23:10; Jos_23:16). Esta impactante fuerza hizo huir al enemigo, al temer a los tábanos podríamos concluir que es de forma literal, ya que Dios lo puede hacer (Deu_7:20-21).


5º Reto de Interpretación: 

    ¿Cómo es posible que el sol se detuviera? (Jos_10:1-15)

Objeción: Simplemente es imposible que cualquier elemento celeste háblese de Sol, la Tierra o la Luna se haya detenido. Por esta historia casi quemaron a la hoguera a Galileo.

Respuesta: Algunos dicen que un eclipse escondió el sol, guardando su calor de los soldados de Josué quienes estaban cansados y permitiendo la frescura para la batalla. Otros suponen una refracción local (no universal) de los rayos del sol tal como la oscuridad local en Egipto (Éxo_10:21-23). Otra posición lo tiene únicamente como lenguaje de observación, esto es, solo le parecía a los hombres de Josué que el sol y la luna se detuvieron conforme Dios les ayudó a hacerlo en un día literal de veinticuatro horas lo que normalmente tomaría más tiempo. Otros lo ven como una descripción poética generosa, no hechos literales. No obstante, tales ideas no tratan de manera apropiada al Jos_10:12-14, e innecesariamente cuestionan el poder de Dios como Creador. Esto es mejor aceptado como un milagro claro, monumental. Josué, movido por la voluntad de Dios, mandó que el sol se retrasara (He. "estuviera quieto, en silencio, detenido"). La tierra de hecho se detuvo y dejó de girar o, lo más probable es que, el sol se movió de la misma manera para mantener un tiempo perfecto con el campo de batalla. La luna también dejó de girar sobre su órbita. Esto le dio a las tropas de Josué tiempo para terminar la batalla con victoria total (v. Jos_10:11).

Conocido de todos el incidente de Galileo Galilei (1564-1643) con las congregaciones romanas referentes a este pasaje del libro de Josué, que se produjo por un falso planteamiento del problema de la inerrancia bíblica y por haberse entrometido Galileo en cuestiones teológicas y bíblicas en vez de mantenerse en el terreno científico. En las discusiones con los teólogos romanos declararon éstos que el sistema de Galileo era falso y absurdo en filosofía y formalmente herético, por contradecir a textos bíblicos según su sentido propio y la interpretación unánime de los Padres y doctores de la iglesia. Por el decreto del Santo Oficio de 5 de marzo de 1633 se juzga a Galileo sospechoso de herejía “por creer y retener una doctrina falsa y contraria a las Sagradas Escrituras.” Este decreto no tenía carácter doctrinal, sino disciplinar; no se dictó con el fin de proponer una doctrina, sino como documento en el proceso criminal contra una persona.


En el caso concreto de Josué no existe ninguna dificultad contra la total inmunidad de error del autor sagrado, quien, como hemos hecho notar, se limita a reproducir, copiar, citar y retransmitir a los lectores la manera como poetas y vulgo representábanse la victoria de Gabaón. Por su parte, el hagiógrafo no emite ningún juicio formal sobre la verdad o error contenidos en esta descripción poética que halló en una colección de himnos patrióticos. En otros lugares bíblicos encontramos también inserciones en el texto de cantos épicos (Exo_15:1; 1Re_8:12), que comienzan exactamente con las mismas frases empleadas en el v.12: “Entonces (en aquel día), el día en que Yahvé.” Esta manera poética de narrar un hecho es corriente en la Biblia y en la literatura del Próximo Oriente, por lo que podemos deducir que se trata de un género literario admitido corrientemente en aquel tiempo.

BIBLIOGRAFIA:

Biblia Comentada (7 Tomos) Texto de la Nácar-Colunga.
Autor(es):   Profesores de la Universidad  Pontificia, de la Facultad Teológica Dominicana de San Esteban y del Seminario diocesano de Salamanca.

Biblia de Estudio John Macarthur.

Comentario exegético y explicativo de la Biblia Tomo I: el Antiguo Testamento Por
Roberto Jamieson, A. R. Fausset, David Brown.

Comentario de la Biblia de Matthew Henry.

jueves, 30 de mayo de 2019

ESTUDIO DE JOSUE Y EL PROCESO DE CONQUISTA DE LA TIERRA PROMETIDA


ESTUDIO DE JOSUE Y EL PROCESO DE CONQUISTA DE LA TIERRA PROMETIDA
 (1ª PARTE)


Nombre del libro: Josué
Escritor o escritores: Josué y probablemente un secretario o asistente que culmino el libro.
Dónde se escribió: Canaán
Cuándo se completó (a.E.C.): c 1405 – 1385
Tiempo abarcado (a.E.C.): 1473-c. 1450



RESUMEN DE JOSUE

El Libro de Josué es uno de los documentos más importantes en el Antiguo Testamento. La rápida conquista de la Tierra Prometida, y el asentamiento real de los israelitas en ella, proporcionan un sorprendente acierto de las predicciones Divinas para Abraham y los patriarcas sucesivos; y al mismo tiempo contiene el testimonio más inequívoco y amplio de la autenticidad de este libro sagrado. Varios de los acontecimientos narrados en él se confirman de una manera muy extraordinaria, por las tradiciones actuales entre las naciones paganas, y preservadas por antiguos historiadores profanos de carácter indudable.
Por lo tanto, todavía hay monumentos que demuestran que los cartagineses eran una colonia de sirios que escaparon de Josué; como también que los habitantes de Leptis, en África, vinieron originalmente de los sidonios, que abandonaron su país a causa de las calamidades con las que fue abrumado. Procopio cuenta que los fenicios huyeron antes que los hebreos a África y se dispersaron hasta las columnas de Hércules; y agrega: "En Numidia, donde ahora se encuentra la ciudad de Tigisis (Tánger), han erigido dos columnas, en las cuales, en caracteres fenicios, está la siguiente inscripción: Somos los fenicios que huimos del rostro de Jesús (Josué) el hijo de Naue (Nun)."

TITULO

En el texto masorético lleva el título de Yehoshua, que la versión de los LXX conserva, adoptando, sin embargo, la forma nominal más reciente de Yesua (Neh 8:17).  Jerónimo reproduce el encabezamiento hebraico y griego del libro al escribir: “Josué Bennun, id est lesus Nave.”
En el canon judío el libro de Josué ocupa el primer lugar entre los de la segunda clase, llamada “Profetas anteriores,” e inicia en el canon eclesiástico la serie de los libros históricos del Antiguo Testamento. Este lugar destacado en el canon se ha mantenido constantemente a través de los siglos y en todos los manuscritos por razón del prestigio que alcanzó Josué entre los hebreos por estar íntimamente unido a Moisés, del cual fue asiduo colaborador y fiel ministro (mesharet) en vida (Ex 17:8-16; 24:13; 33:11; Núm 14:30-38) e inmediato sucesor suyo al morir sobre el monte Nebo, en los umbrales de la tierra prometida.

TEXTO
El libro de Josué fue escrito originariamente en hebreo. Al cotejar el texto hebraico con el texto griego de los LXX se encuentran diferencias sensibles. De ahí que haya surgido entre los críticos cierta discrepancia tocante a la valoración de ambos textos. Unos se declaran abiertamente en favor del texto griego (Humme-lauer, Clamer, Schulz), otros por el hebraico (Noth, Dillmann, Cales). La posición más aceptable es la de aquellos que rehuyen los apasionamientos y proceden en cada caso de un modo ecléctico, de conformidad con las reglas de crítica textual, interna y externa. El texto griego está muy lejos de presentarse uniforme, y las variantes se acentúan a propósito de los nombres geográficos. Es tanta a veces la diferencia entre los diversos códices que A. Rahlfs ha publicado en un cuadro sinóptico los capítulos 15 y 19 de los códices B, A. Algunos críticos han contribuido eficazmente a dilucidar los problemas que ofrece el texto griego de Josué. Después de los estudios de Margolis, los autores más recientes se inclinan por el texto masorético.

AUTOR Y FECHA

Aunque el autor no es nombrado, el candidato más probable es Josué, quien era el testigo ocular clave de los acontecimientos registrados (cp. Jos_18:9; Jos_24:26). Un asistente a quien Josué preparó pudo haber terminado el libro al incluir comentarios tales como los que tienen que ver con la muerte de Josué (Jos_24:29-33). Algunos han sugerido que esta sección fue escrita por el sumo sacerdote Eleazar, o su hijo, Finees. Rahab aún estaba viva en el tiempo cuando (Jos_6:25) fue escrito. El libro fue terminado antes del reinado de David (Jos_15:63; cp. 2Sa_5:5-9). El período más probable en el que se escribió es 1405 – 1385 a.C.

Sin Embargo hay otra teoría, muy popular entre el circulo teológico liberal, que el título del libro y el texto de Eccli 46:1 “Josué, hijo de Nun, sucesor de Moisés en la dignidad profética” dieron ocasión de atribuir a Josué el libro que lleva su nombre. Por lo que deducen que el título se refiere al contenido del mismo, no a su autor. “El mencionado texto de Eccli 46:1 dice solamente que Josué sucedió a Moisés en la misión profética” (Ex 24:13; 33:11; Núm 11:28; Jos 1:1). Igualmente argumentan que una antigua tradición talmúdica (Baba Bathra 140), según la cual “Josué escribió su libro y los últimos ocho versos de la Ley,” tuvo poco eco en la tradición cristiana primitiva, rechazándola Teodoreto, el seudo Atanasio, y San Jerónimo. “La sentencia de que Josué escribió su libro es rechazada unánimemente por los autores modernos, y los argumentos aducidos en su favor carecen de sólido fundamento”. Para los liberales la mayoría de los personajes bíblicos no existen…

A falta de argumentos externos que decidan la cuestión de autor, vale la pena recurrir a argumentos de índole interna. Del examen del libro aparece que en su redacción actual se refieren hechos sucedidos después de la muerte de Josué (15:13-19; 19:47; 13:30). La observación de 4:14: Y éstos (los israelitas) le respetaron como habían respetado a Moisés todos los días de su vida, y la frase tantas veces repetida: hasta el día de hoy, sugieren que hubo un intervalo de tiempo entre los hechos que se refieren y su redacción por escrito. Decisivo es el siguiente testimonio de 24:31: Israel sirvió a Yahvé durante toda la vida de Josué y durante toda la vida de los ancianos que le sobrevivieron y conocían cuanto había hecho Yahvé en favor de Israel. Pero una vez más, infiero que un ayudante o asistente ayudó a Josué a terminar el libro.

Cada pueblo conserva tenazmente los hechos más salientes de su historia nacional, que se recuerdan y comentan con orgullo. Aparte de la inspiración de los poetas y profetas, que los exaltan y revisten con detalles pintorescos, existe la consignación desapasionada de los mismos encaminada a servir de lección y estímulo para las generaciones posteriores. No puede determinarse el tiempo preciso en que las tradiciones orales se fijaron por escrito. Algunos quieren que parte del libro fue escrita antes de Salomón (16:10, comparado con 1 Re 9:16) y aun antes de David (15:63, comparado con 2 Sam 5:6-8).

En el exilio, Israel se reconcentró en sí mismo y reflexionó acerca de las causas que lo motivaron. Un examen filosófico-teológico de la historia demostraría a Israel que era él mismo el que se había ganado su ruina a causa de su infidelidad al Pacto de la alianza. El libro de Josué es un capítulo de esta historia, en la cual se prueba que Dios cumplió todas sus promesas hechas a los patriarcas (Gen 12:7) de dar a su descendencia la tierra de Canaán, venciendo a todos los pueblos que en ella habitaban (24:18). Para el autor sagrado, la conquista de Canaán por los israelitas no es un acontecimiento profano, sino teológico.

CONTEXTO HISTORICO

Cuando Moisés pasó el liderazgo a Josué antes de morir (Deu_34:1-12), Israel estaba al final de su travesía de un período de cuarenta años por el desierto ca. 1405 a.C. Josué estaba llegando a los noventa años de edad cuando se convirtió en el líder de Israel. Él murió a la edad de ciento diez años (Jos_24:29), habiendo guiado a Israel a sacar a la mayoría de los cananeos y habiendo dividido la tierra entre las doce tribus. Estando en las llanuras de Moab, al E del río Jordán y la Tierra Prometida (Gén_12:7; Gén_15:18-21), los israelitas esperaban la dirección de Dios para conquistar la Tierra Prometida. Ellos enfrentaron a pueblos en el lado occidental del Jordán que se habían sumergido tanto en iniquidad que Dios haría que la tierra, por decirlo así, vomitara a estos habitantes (Lev_18:24-25). Él le daría a Israel la tierra por conquista, primordialmente para cumplir el pacto que Él le había dado a Abraham y a sus descendientes, pero también para juzgar justamente a los habitantes pecaminosos (cp. Gén_15:16). La posesión por mucho tiempo atrás de diferentes partes de la tierra por parte de varios pueblos se remontaba aún antes de la época de Abraham (Gén_10:15-19; Gén_12:6; Gén_13:7). Sus habitantes habían continuado en un declive moral en la adoración de muchos dioses hasta el tiempo de Josué.



TEMAS HISTÓRICOS Y TEOLÓGICOS

Una característica clave es la fidelidad de Dios en cumplir su promesa de darle la tierra a los descendientes de Abraham (Gén_12:7; Gén_15:18-21; Gén_17:8). Por su guía (cp. Jos_5:14 – Jos_6:2), habitaron los territorios E y O del Jordán, y así la palabra "poseer" aparece casi veinte veces.

Relacionado a este tema se encuentra el fracaso de Israel al no llevar su conquista a toda la tierra (Jos_13:1). Jue_1:1-36; Jue_2:1-23 más tarde describe los resultados trágicos de este pecado. Los versículos clave se enfocan en: 1) la promesa de Dios de posesión de la tierra (Jos_1:3; Jos_1:6); 2) meditación en la ley de Dios, lo cual era estratégico para su pueblo (Jos_1:8); y 3) la posesión parcial de la tierra por parte de Israel (Jos_11:23; Jos_21:45; Jos_22:4).

La distribución específica de distintas porciones en la tierra era la tarea de Josué, como se registra en los caps. Jos_13:1-33 al Jos_22:1-34. Se colocaron levitas estratégicamente en cuarenta y ocho ciudades para que los servicios espirituales de Dios a través de ellos estuvieran razonablemente dentro del alcance de los israelitas, independientemente del lugar en el que se encontraran.

Dios quería que su pueblo poseyera la tierra: 1) para guardar su promesa (Gén_12:7); 2) para preparar los acontecimientos que más tarde se llevarían a cabo en el plan de su reino (cp. Gén_17:8; Gén_49:8-12), esto es, colocar a Israel en la posición adecuada durante los períodos de los reyes y profetas; 3) para castigar a pueblos que eran una afrenta para Él debido a la pecaminosidad extrema (Lev_18:25); y 4) ser un testimonio para otros pueblos (Jos_2:9-11), conforme al propósito principal de pacto de Dios alcanzaba a todas las naciones (Gén_12:1-3).

RETOS DE INTERPRETACIÓN

Los milagros siempre retan a los lectores o a creer que el Dios quien creó el cielo y la tierra (Gén_1:1) puede hacer otras obras poderosas también, o para explicarlos de tal manera que les quiten la identidad milagrosa. Tal como en el día de Moisés, los milagros en este libro fueron parte del propósito de Dios, tales como: 1) su retención de las aguas del Jordán (Jos_3:7-17); 2) la caída de los muros de Jericó (Jos_6:1-27); 3) las piedras de granizo (Jos_10:1-11); y 4) el día largo (Jos_10:12-15).


Otros retos incluyen:

1) ¿cómo se relaciona la bendición de Dios sobre la ramera Rahab, quien le respondió con fe, con el hecho de que ella mintió (Jos_2:1-24)?;
2) ¿por qué fueron ejecutados con Acán los miembros de su familia (Jos_7:1-26)?;
3) ¿por qué fue Hai, con menos hombres que Israel, difícil de conquistar (Jos_7:1-26; Jos_8:1-35)?;
4) ¿qué quiere decir que Dios envió delante de Israel "tábanos" (Jos_24:12)? Estas preguntas serán respondidas en el próximo estudio sobre el libro de Josué.

 Bibliografia:

Biblia Comentada (7 Tomos) Texto de la Nácar-Colunga.

Autor(es):   Profesores de la Universidad  Pontificia, de la Facultad Teológica Dominicana de San Esteban y del Seminario diocesano de Salamanca.

Biblia de Estudio John Macarthur.

Treasury of Scriptural Knowledge by Canne, Browne, Blayney, Scott, and others, with introduction by R. A. Torrey.

lunes, 10 de septiembre de 2018

EL CONCILIO DE NICEA, EL PRIMER CONCILIO ECUMÉNICO DE LA CRISTIANDAD


QUIÉN LO CONVOCÓ: Constantino I el Grande

CUÁNDO FUE CONVOCADO: 20/05/325

CUÁNDO FINALIZÓ: 25/07/325

PORQUE FUE CONVOCADO:

El emperador Constantino I apoyaba al cristianismo (aunque era, y seguiría siendo hasta el día de su muerte, pagano, se convirtió en cristiano arriano antes de fallecer) y por eso les había dado libertad para reunirse y practicar su culto sin persecuciones. Constantino sabía de las divisiones y las constantes luchas hasta callejeras, con heridos y muertos entre arrianos y no arrianos, que existían en el seno del cristianismo, por lo que, siguiendo la recomendación de Osio de Córdoba, convocó a un concilio ecuménico de obispos en la ciudad de Nicea, con el propósito de establecer la paz religiosa y construir la unidad de la Iglesia cristiana. Constantino no quería otra guerra civil en el imperio romano. Tenía en mente más la unidad y la paz del Imperio que las cuestiones teológicas. La mayoría de los miembros del concilio eran obispos orientales, con sólo unos siete representantes de Occidente. Las decisiones del concilio fueron tanto doctrinales como canónicas de suma importancia para la cristiandad.

OBJETIVOS

El objetivo era hacer que los obispos aceptaran como acuerdo que se creía en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador de todas las cosas visibles e invisibles; y en un solo Señor Jesucristo, el unigénito del Padre, Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho, en el cielo y en la tierra; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo, se encarnó y se hizo hombre, padeció y resucitó al tercer día, subió a los cielos y volverá para juzgar a vivos y a muertos. Y en el Espíritu Santo.

También trataron temas como la controversia sobre la celebración de la Pascua y el cisma de Melecio. El primero de ambos se encuentra tratado como Controversia Pascual; el segundo, como Melecio de Licópolis.

Dado que carecemos de las actas del concilio, no podemos estar seguros de su desarrollo. Doctrinalmente, la cuestión más importante era el arrianismo. Arrio había sido condenado ya por su obispo, Alejandro de Alejandría (ca. 230), por su afirmación de que el Hijo era una creatura (ktisma o poiéma).  Eusebio de Cesarea presentó un credo de su Iglesia, probablemente un credo bautismal de Jerusalén, que pudo servir de base para el credo adoptado por el concilio. Se añadieron cuatro frases clave con el fin de excluir los principios arrianos. 

Se decía del Hijo que era de la misma esencial-sustancia que el Padre (ek tés ousias tou patros),  Dios verdadero de Dios verdadero (theon aléthinon ek theou aléthinou),  engendrado, no creado (gennéthenta ou poiéthenta),  consustancial con el Padre (homoousion tó patri).  Esta última frase era la negación más clara de la postura arriana; el Hijo participaba del ser mismo del Padre. Pero la palabra sería más tarde controvertida: podía entenderse en un sentido material; podía tener un significado modalista; algunos sostenían que había sido condenada en Pablo de Samosata; no era bíblica. Pero dada la significación que los arrianos daban a la Escritura, las declaraciones doctrinales no podían limitarse al lenguaje bíblico.

Junto a su profesión de fe, el concilio promulgó una serie de anatemas contra diversas posiciones: «Los que dicen: hubo un tiempo en que no existió, y: antes de ser engendrado, no existió, y: fue hecho de la nada o de otra hipóstasis o naturaleza,  pretendiendo que el Hijo de Dios es creado o sujeto de cambio y alteración».


ACTITUD DE CONSTANTINO DURANTE EL CONCILIO DE NICEA

Constantino I o Constantino el Grande como era también conocido actuó como un mediador y un impulsador del concilio de Nicea, no se inmiscuyo en las cuestiones teológicas, sirvió de garante de lo que se dijera allí fuera aceptado por todos.

RESOLUCIONES:

Los acuerdos que se tomaron durante el concilio de Nicea fueron llamados cánones y son los siguientes:

Canon 1: sobre la admisión, apoyo o la expulsión de clérigos castrados por elección o por violencia (prohibición de la auto castración).
Canon 2: reglas que deben observarse para la ordenación de catecúmenos conversos evitando la prisa excesiva, y la deposición de los culpables de una falta grave.
Canon 3: prohibición a los miembros del clero de vivir con cualquier mujer, excepto una madre, hermana o tía.
Canon 4: la ordenación de un obispo debe realizarse por todos los obispos de la provincia, pero en caso de urgencia por al menos tres obispos.
Canon 5: respecto a la excomunión.
Canon 6: prevalecen las antiguas costumbres de la jurisdicción del obispo de Alejandría en Egipto, Libia, Pentápolis y Roma, el de Antioquía y demás provincias. No se deben nombrar obispos sin el consentimiento del metropolitano.
Canon 7: confirmación del derecho de los obispos de Jerusalén a disfrutar de ciertos honores.
Canon 8: respecto a la readmisión de novacianos.
Canon 9: el que sea ordenado sin examen, será depuesto si se descubre culpable.
Canon 10: los lapsis que han sido ordenados a sabiendas deben ser excluidos cuando se conozca su irregularidad.
Canon 11: penitencia a imponer a los apóstatas de la persecución de Licinio.
Canon 12: penitencia que se imputará a los que apoyaron a Licinio en su guerra contra los cristianos.
Canon 13: indulgencia a otorgar a las personas excomulgadas en peligro de muerte.
Canon 14: penitencia a los catecúmenos que apostataron bajo persecución.
Canon 15: los obispos, sacerdotes y diáconos no van de una Iglesia a otra y deben ser restituidos si lo intentan.
Canon 16: a los clérigos se les prohíbe salir de su iglesia. Prohibición formal para los obispos de ordenar para su diócesis a un clérigo perteneciente a otra diócesis.
Canon 17: a los clérigos se les prohíbe prestar a interés.
Canon 18: recuerda a los diáconos su posición subordinada con respecto a los sacerdotes. No administrarán la Eucaristía a presbíteros, ni la tocarán delante de ellos, ni se sentarán entre los presbíteros.
Canon 19: los paulinitas deben ser rebautizados y las diaconisas contadas entre los laicos.
Canon 20: los domingos y en Pentecostés todos deben orar de pie y no arrodillados.

CONSECUENCIAS:

Algunas de las consecuencias del concilio de Nicea son:

Se pronunció el fallo en contra de los arrianos por lo que fueron desterrados a Iliria y excomulgados.

Se realizó un acuerdo sobre cuándo celebrar la Pascua, que era la fiesta más importante del calendario eclesiástico. Y se determinó seguir la usanza judía, de la determinación de la fiesta.

Se decidió la supresión del cisma meleciano y se decidió que Melecio de Licópolis permaneciera en su propia ciudad de Licópolis en Egipto, pero que no ejerciera ninguna autoridad para ordenar nuevo clero. Se le prohibió entrar a la ciudad o en otra diócesis a ordenar.

Los melecianos se unieron a los arrianos provocando más disensiones hasta que finalmente se extinguieron a mediados del siglo V.

Se organizó la Iglesia en patriarcados y diócesis, dándoles el mismo rango a las sedes patriarcales de Roma, Alejandría, Antioquía y Jerusalén, cuyos titulares recibieron el nombre de arzobispos. (OJO NO SE INSTAURO EL PAPADO) los mismos arzobispos tenían el mismo rango, y solo la edad era el que entre ellos tenía mejor rango.

EL CREDO DE NICEA LA MÁS IMPORTANTE CONFESIÓN DE FE:

Muchos “teólogos titulados” e historiadores enseñan la falsedad de que el famoso Concilio de Nicea, del año 325 D.C, fue un Concilio trinitario, y que el Credo resultante de ese Concilio, el Credo de Nicea, enseña la doctrina de la Trinidad. En este apartado veremos la falsedad de esa enseñanza.
El Concilio de Nicea estableció la doctrina bíblica de la DIVINIDAD DEL MESÍAS, ¡pero no la doctrina de la Trinidad!

"Creemos en un solo Dios Padre todopoderoso, Creador de cielo y tierra, de todo lo visible e invisible. Creemos en un solo Señor, Jesús el Mesías, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza que el Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros y por nuestra salvación bajó del cielo; por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la virgen, y se hizo hombre. Por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato: padeció y fue sepultado. Resucitó al tercer día, según las Escrituras, subió al cielo y está sentado a la derecha del Padre.
De nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin. Creemos en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede  del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.
Creemos en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica.
Reconocemos un solo Bautismo para el perdón de los pecados.
Esperamos la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén."

Este Credo de Nicea fue deformado y pervertido mucho tiempo después, pues le añadieron otras frases inventadas por los falsos teólogos, y a ese Credo se le conoce como el "Credo de Atanasio", el cual sí que es un Credo trinitario, muy diferente al Credo de los Apóstoles y al Credo de Nicea. Esto trajo como consecuencia el “Gran Cisma de Oriente” en el año 1054, por esas añadiduras. Ya estaba en su apogeo el papado y el catolicismo romano…

Los catolicos dicen que todos los obispos de Nicea eran trinitarios, pero eso es una estupidez mayúscula, y una falsedad. Ya he demostrado que el Credo de Nicea NO ES TRINITARIO, no aparece en dicho Credo la doctrina de la trinidad por ninguna parte. (y ojo yo creo en la Trinidad, pero en este Concilio, la verdad es que no está reflejado en ninguna parte.)

Esos obispos que aceptaron el Credo del Concilio de Nicea lo que aceptaron es la doctrina bíblica de LA DIVINIDAD DEL MESÍAS, ¡pero no la doctrina de la trinidad!, es decir, lo que ellos aceptaron es que el Mesías jamás fue creado, sino que él es Dios verdadero procedente del Dios verdadero, tal como está plasmado en ese hermoso Credo Niceno.

Que dentro de esos obispos de Nicea había algunos obispos y teólogos trinitarios, ¡por supuesto que los había!, pero NO QUEDÓ REFLEJADA EN EL CREDO NICENO, ¿por qué?, ¡por la sencilla razón de que la mayoría de los obispos de Nicea NO ERAN TRINITARIOS!, pues si todos ellos, o la mayoría, hubieran sido trinitarios, entonces el dogma trinitario aparecería bien clarito en el Credo Niceno.

Lo que quedó reflejado en el Credo de Nicea -repito- fue la doctrina de la divinidad y eternidad del Verbo de Dios, que era lo que negaban los herejes liderados por Arrio, y por eso es que en el Credo Niceno no hay ni una sola palabra donde se diga que Dios es trino, o que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo sean un solo Dios. Nadie puede decir, a menos que mienta, que el Concilio de Nicea era trinitario, o que el Credo de Nicea es un Credo trinitario.

“Sola scriptura”: la única fuente de autoridad para la doctrina está en la Biblia. En el Concilio de Nicea se estableció el Canon Bíblico actual.
“Sola fidei”: Solo mediante la fe en Cristo el hombre recibe la salvación gratuita.
“Sola gratia”: el hombre recibe la salvación de parte de Dios de forma gratuita. El hombre no puede merecer o adquirir la salvación por sus propios medios.
“Solus Cristus”: el único mediador o intercesor entre Dios y los hombres es Cristo: no aceptan la intercesión de los santos.
“Soli Deo gloria”: solamente a Dios se puede dar gloria, adoración y veneración.

BIBLIOGRAFIA:


Diccionario de Eclesiología Autor(es): Christopher O´Donell - Salvador Pié-Ninot.
Diccionario Teológico Enciclopédico Autor(es):Pacomio, Luciano.
Gabriela Briceño V. En su magnífica disertación sobre Nicea en la página web  https://www.euston96.com/concilio-de-nicea/

jueves, 6 de septiembre de 2018

LOS OFICIOS DE CRISTO (SEGUNDA PARTE) EL OFICIO DE SACERDOTE


En el Antiguo Testamento, los sacerdotes eran nombrados por Dios para ofrecer sacrificios. También ofrecían oraciones y alabanzas a Dios en nombre del pueblo.

Mediante su ministerio «santificaban» al pueblo o le hacían aceptable para acercarse a la presencia de Dios, si bien es cierto que de una forma limitada en el período del Antiguo Testamento. En el Nuevo Testamento Jesús se convirtió en nuestro sumo sacerdote. Este tema lo encontramos ampliamente desarrollado en la carta a los Hebreos, donde encontramos a Jesús funcionando como sacerdote en dos maneras.

1. Jesús ofreció un sacrificio perfecto por el pecado. El sacrificio que Jesús ofreció por los pecados no fue la sangre de los animales como los toros o machos cabríos: «Ya que es imposible que la sangre de los toros y de los machos cabríos quite los pecados» (Heb 10:4). En su lugar, Jesús se ofreció a sí mismo en sacrificio: «Si así fuera, Cristo habría tenido que sufrir muchas veces desde la creación del mundo.

Al contrario, ahora, al final de los tiempos, se ha presentado una sola vez y para siempre a fin de acabar con el pecado mediante el sacrificio de sí mismo» (Heb 9:26). Fue un sacrificio completo y definitivo, que nunca habrá que repetirse, tema en el que con frecuencia se hace hincapié en el libro de Hebreos (vea 7:27; 9:12, 24-28; 10:1-2,10,12,14; 13:12). Por tanto, Jesús cumplió todas las expectativas que fueron prefiguradas, no solo por los sacrificios del Antiguo Testamento, sino también por medio de la vida y acciones de los sacerdotes que los ofrecían: él fue a la vez el sacrificio y el sacerdote que ofrecía el sacrificio. Jesús es ahora el «gran sumo sacerdote que ha atravesado los cielos» (Heb 4:14) y el que se ha presentado «ante Dios en favor nuestro» (Heb 9:24), puesto que él ha ofrecido un sacrificio que acaba para siempre con la necesidad de otros sacrificios.

2. Jesús continuamente nos lleva cerca de Dios. Los sacerdotes del Antiguo Testamento no solo ofrecían sacrificios, sino que también en una forma representativa entraban a la presencia de Dios en fechas determinadas a favor del pueblo. Pero jesús hace mucho más que eso. Como nuestro perfecto sumo sacerdote, nos lleva continuamente a la presencia de Dios de forma que ya no tenemos necesidad de un templo como el de Jerusalén, ni de un sacerdocio especial que esté entre Dios y nosotros. Y jesús no entra a la parte interior (el lugar santísimo) de un templo terrenal En Jerusalén, sino que ha ido a lo que es equivalente al lugar santísimo en el cielo, a la misma presencia de Dios en el cielo (Heb 9:24). Por tanto, tenemos la esperanza que le seguiremos allí: «Tenemos como firme y segura ancla del alma una esperanza que penetra hasta detrás de la cortina del santuario, hasta donde Jesús, el precursor, entró por nosotros, llegando a ser sumo sacerdote para siempre» (Heb 6:19-20). Esto quiere decir que tenemos un privilegio mucho más grande que el que tuvieron los creyentes que vivieron en los tiempos del templo del Antiguo Testamento. Ellos ni siquiera podían entrar al primer cuarto en el templo, el lugar santo, porque solo los sacerdotes podían entrar allí. y solo el sumo sacerdote podía entrar al cuarto más interior del templo, es decir, al lugar santísimo, y solo podía hacerlo una vez al año (Heb 9:1-7). Cuando Jesús ofreció un sacrificio perfecto por los pecados, la cortina o velo del templo que cerraba el lugar santísimo se rasgó de arriba abajo (Luc 23:45), indicando de esa forma simbólica en la tierra que el camino de acceso a Dios en el cielo había quedado abierto mediante la muerte de Jesús el Cristo. Por tanto, el autor de Hebreos puede exhortar de esta manera tan asombrosa a todos los creyentes:

Así que, hermanos, mediante la sangre de Jesús, tenemos plena libertad para entrar en el Lugar Santísimo, por el camino nuevo y vivo que él nos ha abierto a través de la cortina, es decir, a través de su cuerpo; y tenemos además un gran sacerdote al frente de la familia de Dios. Acerquémonos, pues, a Dios con corazón sincero y con la plena seguridad que da la fe. (Heb 10:19-22)

Jesús abrió para nosotros el camino de acceso a Dios de manera que podamos continuamente acercamos a la misma presencia de Dios sin temor, con «plena libertad» y con la «plena seguridad que da la fe».

3. Como sumo sacerdote, Jesús ora continuamente por nosotros. Otra de las funciones sacerdotales en el Antiguo Testamento era la de orar a favor del pueblo. El autor de Hebreos nos dice que Jesús también cumple con esta función: «Por esto también puede salvar por completo a los que por medio de él se acercan a Dios, ya que vive siempre para interceder por ellos» (Heb 7:25). Pablo afirma lo mismo cuando dice que Cristo Jesús «está a la derecha de Dios e intercede por nosotros» (Ro 8:34).
Algunos han argumentado que esta actividad de intercesión como sumo sacerdote es solo el acto de permanecer en la presencia del Padre como un recordatorio continuo de que él ya ha pagado el castigo por todos nuestros pecados. Según este punto de vista, Jesús no hace en realidad oraciones específicas a Dios el Padre sobre necesidades individuales en nuestra vida, y que «intercede» solo en el sentido de permanecer en la presencia de Dios como nuestro sumo sacerdote que nos representa.
Sin embargo, este punto de vista no parece coincidir con el vocabulario que se usa en Romanos 8:34 y Hebreos 7:25. En ambos casos, la palabra intercede traduce el término griego entygcano. La palabra no parece indicar simplemente «estar ante alguien representando a otra persona», sino que tiene claramente el sentido de hacer peticiones o solicitudes específicas delante de alguien. Por ejemplo, Festo usa la palabra para decirle a Agripa: «Aquí tienen a este hombre. Todo el pueblo judío me ha presentado una demanda contra él» (Hch 25:24). Pablo también la usa en cuanto a Elías cuando «acusó a Israel delante de Dios» (Ro 11 :2). En ambos casos las peticiones son muy específicas, no solo representaciones generales.

Podemos concluir, entonces, que tanto Pablo como el autor de Hebreos están diciendo que Jesús vive continuamente en la presencia de Dios para hacer peticiones específicas y para llevar a Dios peticiones específicas a nuestro favor. Esta es una función de Jesús, como Dios-hombre, para la que está singularmente calificado.

Aunque Dios se cuida de todas nuestras necesidades en respuesta a su observación directa (Mt 6:8), no obstante, a Dios le ha placido en sus relaciones con la raza humana, actuar más bien en respuesta a la oración, porque, al parecer, él es glorificado mediante la fe que se muestra por medio de la oración. Son especialmente agradables para él las oraciones de hombres y mujeres creados a su imagen y semejanza.

En Cristo, a un hombre verdadero y perfecto, que ora por nosotros y de ese modo Dios es glorificado continuamente mediante la oración. Así nuestra condición humana se eleva a una posición exaltada: «Hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre» (1 T. 2:5).
Pero solo en su naturaleza humana Jesús no podía ser, por supuesto, un sumo sacerdote así para todo su pueblo en todo el mundo. Él no podía oír las oraciones de personas que estaban lejos, no podía escuchar las oraciones que eran solo dichas en la mente de las personas. Él no podía oír todas las peticiones simultáneamente (porque en el mundo en cualquier momento determinado hay millones de personas que están orando a Jesús). Por tanto, a fin de ser el sumo sacerdote perfecto que intercede por nosotros, él tiene que ser Dios además de hombre. Él tiene que ser uno que en su naturaleza divina puede conocer todas las cosas y llevarlas a la vez a la presencia del Padre. Con todo, debido a que se hizo hombre y continúa siendo un hombre, tiene el derecho de representarnos ante Dios y puede expresar su petición desde la perspectiva del sumo sacerdote compasivo que conoce por experiencia lo que nosotros estamos pasando.

Por tanto, Jesús es la única persona en todo el universo que puede por toda la eternidad ser un sumo sacerdote celestial que es verdaderamente Dios y verdaderamente hombre, exaltado para siempre sobre los cielos.

El pensamiento de que Jesús está continuamente orando a nuestro favor debe darnos gran aliento. Él siempre ora por nosotros conforme a la voluntad del Padre, de manera que podamos saber que sus peticiones son concedidas. Berkhof dice:

“Es un pensamiento consolador saber que Cristo está orando por nosotros, incluso cuando somos negligentes en nuestra vida de oración; que está presentando al Padre aquellas necesidades espirituales que no estaban presentes en nuestra mente y que a menudo olvidamos incluir en nuestras oraciones; y que ora por nuestra protección en contra de peligros de los que no estamos conscientes, y en contra de enemigos que nos amenazan, aun cuando nosotros no nos demos cuenta. Está orando que nuestra fe no cese y que salgamos al final vencedores.”


LOS OFICIOS DE CRISTO (PRIMERA PARTE) EL OFICIO DE PROFETA


Había tres oficios principales en el pueblo de Israel en el Antiguo Testamento: El de profeta (como Natán, 2 Sam 7:2); el de sacerdote (como Abiatar, 1 Sam 30:7), y el de rey (como el rey David, 2 Sam 5:3). Estos tres oficios eran distintos. El profeta comunicaba el mensaje del Dios al pueblo; el sacerdote ofrecía los sacrificios, las oraciones y alabanzas a Dios en nombre del pueblo; el rey gobernaba al pueblo como representante de Dios. Estos tres oficios anticipaban la obra de Cristo en maneras diferentes. Por tanto, ahora podemos examinar de nuevo la obra de Cristo pensando en el significado de estos tres oficios o categorías.' Cristo cumplió estos tres oficios en las siguientes formas: Como profeta nos revela a Dios y da a conocer las palabras de Dios; como sacerdote ofrece un sacrificio a Dios a nuestro favor y él mismo es el sacrificio; y como rey él gobierna sobre la iglesia y también sobre el universo. Vayamos ahora al estudio de cada uno de ellos en detalle.

Cristo como profeta

Los profetas del Antiguo Testamento le comunicaban al pueblo las palabras de Dios. Moisés fue el primer gran profeta, y escribió los primeros cinco libros de la Biblia, el Pentateuco. Después de Moisés hubo una sucesión de otros profetas que hablaron y escribieron las palabras de Dios. Pero Moisés predijo que en el futuro vendría otro profeta como él.

El Señor tu Dios levantará de entre tus hermanos un profeta como yo. A él sí lo escucharás. Eso fue lo que le pediste al Señor tu Dios.. ,. y me dijo el Señor: .,. «Levantaré entre sus hermanos un profeta como tú; pondré mis palabras en su boca, y él les dirá todo lo que yo le mande». (Dt 18:15-18)

Sin embargo, cuando estudiamos los evangelios vemos que a Jesús no se le ve primariamente como profeta ni como el profeta como Moisés, aunque hay referencias ocasionales a este efecto. Con frecuencia los que llaman a Jesús un «profeta» conocen muy poco acerca de él. Por ejemplo, varias opiniones estaban circulando acerca de Jesús: «Unos dicen que es Juan el Bautista, otros que Elías, y otros que Jeremías o uno de los profetas» (Mt 16: 14; cf. Lc 9:8). Cuando Jesús resucitó al hijo de la viuda de Naín, las personas estaban atemorizadas y dijeron: «Ha surgido entre nosotros un gran profeta» (Lc 7: 16). Cuando Jesús le habló a la mujer samaritana junto al pozo algo acerca de su vida pasada, la mujer inmediatamente respondió: «Señor, me doy cuenta de que tú eres profeta» Juan 4: 19). Pero en ese momento ella no conocía mucho acerca de él. La reacción del hombre que había nacido ciego cuando lo sanó en el templo fue similar: «Yo digo que es profeta» Juan 9:17; notemos que su creencia en Jesús como Mesías y divino no viene hasta los versículos 37-38, después de la subsiguiente conversación con Jesús). Por tanto, «profeta» no es una designación primaria de Jesús ni una que se use con frecuencia acerca de él.

De todos modos, había la expectativa de que el profeta semejante a Moisés vendría (Dt 18:15,18). Por ejemplo, después que Jesús multiplicó los panes y los peces, algunas personas exclamaron: «En verdad éste es el profeta, el que ha de venir al mundo» Juan 6: 14; y. 7:40). Pedro también identificó a Cristo como el profeta que Moisés predijo (vea Hechos 3:22-24, citando Dt 18:15). Así que Jesús es el profeta que Moisés predijo.

Sin embargo, es significativo que en las epístolas nunca se habla de Jesús como profeta ni como el profeta. Esto es especialmente significativo en los primeros capítulos de Hebreos, porque allí había una oportunidad clara de identificar a Jesús como profeta si el autor hubiera querido hacerlo. Empieza diciendo: «Dios, que muchas veces y de varias maneras habló a nuestros antepasados en otras épocas por medio de los profetas, en estos días finales nos ha hablado por medio de su Hijo.
A éste lo designó heredero de todo, y por medio de él hizo el universo» (Heb 1: 1-2). Entonces después de hablar de la grandeza del Hijo en los capítulos 1-2, el autor no concluye esta sección diciendo: «Por tanto, consideren a Jesús, el más grande de los profetas», o algo parecido a eso, sino que más bien dice: «Por lo tanto, hermanos, ustedes que han sido santificados y que tienen parte en el mismo llamamiento celestial, consideren a Jesús, apóstol y sumo sacerdote de la fe que profesamos» (Heb 3:1).

¿Por qué evitan las epístolas del Nuevo Testamento el llamar a Jesús profeta? Al parecer porque, aunque Jesús es el profeta que Moisés anticipó, es mucho más grande que cualquiera de los otros profetas del Antiguo Testamento, en dos maneras:

1. Él es aquel acerca de quien se hablaba en las profecías del Antiguo Testamento. Cuando Jesús habló con los dos discípulos en el camino a Emaús, él los llevó por todo el Antiguo Testamento, y les mostró que las profecías apuntaban hacia él: «Entonces, comenzando por Moisés y por todos los profetas, les explicó lo que se refería a él en todas las Escrituras» (Lc 24:27). Les dijo a estos discípulos: «iQué torpes son ustedes, y qué tardos de corazón para creer todo lo que han dicho los profetas!, y les señaló: «¿Acaso no tenía que sufrir el Cristo estas Cosas antes de entrar en su gloria?» (Lc 24:25-26; cf. 1 Ped 1:11, donde se dice que los profetas del Antiguo Testamento testificaron «de antemano acerca de los sufrimientos de Cristo y de la gloria que vendría después de éstos»). Así que los profetas del Antiguo Testamento apuntaban al futuro hacia Cristo en lo que escribieron, y los apóstoles del Nuevo Testamento miraban hacia atrás a Cristo e interpretaban su vida para beneficio de la iglesia.

2. Jesús no fue simplemente un mensajero de revelación de Dios (como lo fueron todos los otros profetas), sino que él mismo era la fuente de la revelación de Dios. Más bien que decir como solían hacer todos los profetas del Antiguo Testamento «Así dice el Señor», Jesús podía empezar su enseñanza con autoridad divina con la asombrosa declaración: «Pero yo les digo ...» (Mt 5:22; et al.). La palabra del Señor venía a los profetas del Antiguo Testamento, pero Jesús habló en base a su propia autoridad como el Verbo eterno de Dios Juan 1: 1) que nos revelaba perfectamente al Padre Juan 14:9; Heb 1:1-2).

En el sentido más amplio de profeta, refiriéndonos solo a alguien que nos revela a Dios y nos habla las palabras de Dios, Cristo, por supuesto, es verdadera y completamente un profeta. De hecho, él es aquel a quien los profetas del Antiguo Testamento prefiguraban en sus discursos y en sus acciones.